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Viernes , 22.06.2018 / 12:41 Hoy

Querida, el Nintendo se convirtió en guitarra

Allan es un joven laudero que crea modelos originales de instrumentos, muchas veces mediante objetos reciclados de todo tipo, como una consola de Nintendo o una patineta.

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Gabriela Jiménez Contreras

Nadie dijo que construir una guitarra fuera tarea sencilla: elección de maderas, cortes, lijaduras y pintado son algunos de los procesos que se requieren para su fabricación. Muchos pudieran pensar que el trabajo es tedioso y difícil, pero el resultado vale la pena al ver el instrumento terminado... en forma de patineta.

Ideas como ésta son concebidas por Allan Flores Cavazos, un joven de 28 años de edad que reside en Guadalupe. Aunque trabaja en un taller de maquinados, su vocación está en la laudería, oficio que se encarga de fabricar y reparar instrumentos de cuerda frotada.

Sin embargo, no se conforma con guitarras comunes, sino que crea modelos propios, ya sea empezando de cero o mediante objetos reciclados de todo tipo, como una consola de Nintendo o una patineta.

"Lo que hacemos aquí es fabricar guitarras custom, hechas a medida del cliente o diferentes, que no sea algo que encuentres en una tienda o que una marca conocida ya lo haya hecho; son diseños únicos", explica el laudero.

Flores Cavazos aprendió a construir guitarras en un curso que tomó hace dos años, pero fue desde pequeño cuando comenzó a mostrar su afición por esta actividad y siempre soñó con diseñar su propio instrumento.

"Siempre me dio curiosidad saber cómo funcionaba una guitarra. La primera que tuve la desarmé para ver qué tenía por dentro, después, investigaba videos y artículos en internet de cómo fabricarlas, pero lo mejor es decidirse por hacer una y aprender de prueba y error", comentó.

La aventura inicia al momento de diseñar el instrumento. Primero se dibuja en la computadora, utilizando un software que permite trazar figuras en 3D para modificarlo cuantas veces sea necesario hasta obtener la forma deseada y poder previsualizarla.

Al momento de plasmarlo en material, se escogen las maderas a utilizar, mismas que dependerán del estilo de música que ejecute el cliente o de sus gustos particulares.

"Todo depende de la dureza de la madera. Hay maderas blandas y hay maderas duras, por ejemplo, una madera blanda que se usa mucho es la caoba. Una madera blanda se va a enfocar mucho en lo que son los sonidos graves, por ejemplo para tocar rock, para tocar jazz o para hacer un bajo usamos maderas suaves.

"Y si queremos un sonido un poco más brillante, un sonido más country, más pop, más para hacer solos, entonces usamos maderas duras. Por ejemplo, una madera con buena dureza y muy usada es el maple", explicó.

Posteriormente empieza el proceso para darle forma al bloque de madera en bruto con ayuda de herramientas como la sierra y la caladora. Cuando el material ya es recortado, se procede a crear las cajas y las ranuras, es decir, los espacios para las pastillas, las conexiones eléctricas, etc.

Después de que el cuerpo de la guitarra o bajo está listo, se empieza a trabajar en el mástil.

"El mástil se divide en tres partes: es el mástil (parte trasera del brazo de la guitarra); el clavijero, que es donde van los afinadores o la parte de arriba que muchos le llaman cabeza; y el diapasón, que es la parte donde lleva los trastes donde vas a tocar".

Al ensamblar las piezas se procede a la colocación de la pintura y la laca, para darle un acabado brillante.

En este minucioso trabajo, Allan cuenta con la colaboración de un amigo, Jesús Vázquez, quien por último se encarga de la instalación de las partes eléctricas de los instrumentos.

"Yo hago todo lo que es la construcción, desde el corte hasta el pegado, el pintado, y ya en lo eléctrico me ayuda un amigo que tiene más conocimiento en cuanto a soldar los cables, todo lo relativo a las pastillas, los potenciómetros", comentó.

Los precios de las guitarras y bajos que Allan fabrica varían, pues depende del tipo de madera que se vaya a utilizar, las pastillas y otros acabados.

"Una de Nintendo, por ejemplo, puede salir en unos 4 mil, 4 mil 500; una nueva puede ser desde 6 mil y puede llegar hasta 12 mil, 15 mil, dependiendo de las maderas, de las pastillas", puntualizó.

Actualmente Allan no se dedica al oficio de la laudería al 100 por ciento, pero su sueño es vivir del arte que tanto le apasiona y dar a conocer su marca, Flores Guitars.

Este joven desarrolla el arte de construir guitarras y bajos con la premisa de que el músico no debe adaptarse al instrumento, sino viceversa. De esta manera, el artista imprime su personalidad y estilo tanto en las melodías que ejecuta como en su imagen.

"Mi mentalidad es siempre que el instrumento se debe adaptar al músico, el instrumento deber tener la personalidad del músico, no al revés, tú no te debes adaptar a tu instrumento. Esa es la idea de empezar a hacer guitarras custom, que el instrumento hable por ti. Ahorita la música también es muy visual, con todo lo de los videos en línea en YouTube, en Facebook, entonces si algún artista nuevo está empezando con una guitarra custom, un diseño novedoso, entonces va a dar de qué hablar.

"Es empezar a crear esa cultura de que no te vayas por un estilo que ya existe o una guitarra que ya usó un artista, porque nunca vas a dejar de ser una copia de ese artista, entonces ¿por qué no empezar a tener tu propio instrumento que hable por ti?", puntualiza.

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