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Viernes , 22.06.2018 / 19:26 Hoy

"¡Que se arrepientan los católicos!": Óscar Chávez

Para el 29 de agosto armará un repertorio que incluirá las peticiones que sus seguidores enviaron por medio de las redes sociales.

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Raúl Campos

Todos advierten que el Caifán Mayor es una personalidad reservada y parca a la hora de otorgar entrevistas, y que, inclusive, es capaz de matar cualquier cuestionamiento con un simple “sí, no, no sé”. Todo parece indicar que aquellos rumores sobre Óscar Chávez están labrados en roca, puesto que al entrar a su oficina, termina abruptamente una conversación que entablaba con un amigo, se sienta, saca un paquete de cigarrillos engalanados con un egipcio dromedario y comienza a fumar manteniendo un rostro lapidario. En apariencia está de malas.

Pero aquella imagen mítica del trovador se desplomó cuando se le cuestionó sobre qué siente de que el próximo 29 de agosto ya podrá alcanzar el timbre en el Auditorio Nacional, al cumplir 18 años de actuaciones anuales ininterrumpidas. Entonces, esa áspera expresión abruptamente es irrumpida por una estridente carcajada, “pues nunca te imaginas lo que vas a lograr cuando das tus primeros recitales”, responde sonriente. Y mantendrá esa sonrisa durante toda la charla con MILENIO.

¿Qué diferenciará al concierto 18 de los anteriores?

La gente siempre te anda gritando que quiere que cantes tal canción, pero yo nunca doy complacencias, ¡nunca! Pero para este año fue buena idea preguntar por las redes sociales qué era lo que querían oír para los 18 años. Nos mandaron una cantidad de sugerencias impresionante, y estuvo bien porque me armaron mi repertorio. No es de extrañarse que hayan pedido las de siempre: “Por ti”, la de Carlos Puebla dedicada al Che, “Hasta siempre”, “Macondo”, el bolero de Pedro Flores “Perdón” y las viejas de cajón, como “Mariana”, las de onda política, como “Se vende mi país”, “La casita” y bastantes más.

¿Quién lo acompañará?

Va un grupo que armó Héctor Morales, el director musical, con gente magnífica: el trovador yucateco Jorge Buenfil y, como invitados, David Haro y Rafael Mendoza. También van a echarse un palomazo los de Panteón Rococó, quienes acaban de festejar sus 20 años y muy lindos me invitaron a cantar una guajira de ellos en la que me mencionan, que se llama “Marcos Hall”. La Arena de la Ciudad de México estuvo hasta el tope, y yo, en venganza, ahora los invito al Auditorio.

¿Cómo renovar la trova?

No somos islas porque todos estamos en la brecha, y lo mismo hice hace varios años: un recital con Jaime López, que fue muy interesante y polémico porque no todo mundo estuvo de acuerdo. Pero así son las cosas cuando estás organizando choques generacionales: colisionaron diferentes estilos y tiempos, y la gente que te ha escuchado durante varios años luego se saca de onda. A muchos les gustó, a otros no. Pero para mí ese choque de generaciones es algo muy saludable, y si a la gente le parece algo malo pues ya es su asunto. Nosotros no queremos imponer, más bien estamos proponiendo algo diferente y nadie los obliga a escucharnos.

¿Cuál es la importancia de acercar a las nuevas generaciones la trova y la música popular, que no son muy escuchadas por los jóvenes?

Ahí difiero, porque hay mucha gente a la que sí le interesa lo que han hecho las generaciones anteriores, y hay gente a la que no. Actualmente la trova está muy bien en el país, hay mucha gente joven que desarrolla muy bien su trabajo, hay buenos intérpretes, ejecutantes y compositores. El problema no es que exista gente joven a la que le interese esta vía musical, sino que los espacios son los eternos problemas: no hay dónde mostrar el trabajo, ni cómo llegar a la gente para que te vea, ni espacios en televisión o radio.

¿Cómo ha influido su carrera actoral en la musical?

En su momento el cine me ayudó mucho en cuanto a lo que había desarrollado discográficamente. Los Caifanes fue un éxito tremendo y eso me dio más visibilidad.

¿Cuál es el legado de “Los Caifanes”?

Fue una película que tuvo mucho impacto cuando se estrenó y sigue siendo celebrada. Es sorprendente que haya soportado el paso del tiempo, lo cual es muy difícil en el trabajo artístico. Para que resista al tiempo tiene que tener valores y, en el caso de Los Caifanes, fue la temática, en su momento muy sorpresiva. El tema no era nada del otro mundo pero era original. Habla de cuando esta ciudad tenía una gran vida nocturna, de la cual sólo queda un relajo espantoso. Había muchos espacios, todo tipo de espectáculos, los teatros tenían variedad, etcétera; ahora son puras cantinuchas, table dances y párale de contar.

¿Se arrepiente de no haber seguido en el cine?

¡Que se arrepientan los católicos! Yo no tengo nada de qué.

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