El punk y la tradición del barro en Metepec

Los jóvenes alfareros siguen en línea directa con el pasado y al mismo tiempo son lo nuevo del oficio.

Metepec

Sergio Rodrigo Sánchez se da el lujo de crear con sus manos músicos, flores y danzantes de barro, para elaborar árboles de la vida, pero también hace estallar sonidos de punk a través del golpe de batacas y platos o bombo para la banda Temor.

Tiene 24 años y pertenece a las nuevas generaciones de artesanos que apuestan porque la tradición de esta labor continúe. No es de las generaciones que han preferido dejar esta actividad para seguir otra profesión.

A los 13 decidió dejar la escuela para dedicarse a la artesanía; sus padres desaprobaron el acto pero para él ya estaba decidido: no se veía en otra cosa que no fuera creando a partir del barro, una herencia de su abuelo, padre y tíos.

Estar en contacto con el barro para él es de lo más normal. Su casa es una manifestación de esa relación eterna entre el barro y sus integrantes; sus paredes están adornadas con figuras y piezas creadas por su papá: repisas, ángeles, búhos y obras que han participado en concursos.

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Su padre ha ganado en competencias y aunque su mamá ya no trabaja el barro es hija de artesanos así que uno de los juguetes de infancia de Sergio fue el barro. Los juegos con sus primos eran en torno a este material a partir del que ahora crea catrinas, soles, árboles, entre otras piezas que son su fuente de ingresos.

"Dudé muchas veces en dejar o no la escuela pero no había otra cosa que me llenara. Lo que me gusta es que como artesano puedes trabajar a tu tiempo, lo que decidas. No me veo trabajando en otra cosa".

Estuvo laborando con uno de sus tíos y luego aprendió con su hermano quien lo ha influido en su estilo; sin embargo, busca el propio "quiero demostrar lo que sé". Cuando tenía 16 participó en un concurso con una sirena adornada y ahora sus piezas son vendidas en galerías de la Ciudad de México o Cancún.

Los sonidos del rock, punk, hard core, han estado ligados con el proceso creativo de su papá y sus tíos así que desde niño creció entre el barro y la música contestataria.

Siempre quiso formar parte de la banda de ska de sus primos pero era el más chico así que no lo tomaban mucho en cuenta hasta que aprendió a tocar la batería por él mismo. "Se dieron cuenta que lo hacía bien y decidieron integrarme". Luego aprendió guitarra y hoy toca en dos agrupaciones.

La música y la artesanía le apasionan; sería difícil escoger entre una y otra aunque sabe que hay muchos retos en la alfarería porque aún no es tan valorada asegura que seguirá en esto. A decir de él lo que falta es que las nuevas generaciones sean motivadas a continuar con este legado que es la esencia de Metepec. Pueblo alfarero.

LAC