El pulque tendrá su museo

La bebida nacional por excelencia contará con un recinto en el que se exhibirá su historia y sus dones, desde los beneficios ecológicos hasta sus representaciones culturales.
Se proyecta que el Museo del Pulque abra sus puertas en 2016
Se proyecta que el Museo del Pulque abra sus puertas en 2016 (Especial)

México

Proyectan que el Museo Nacional del Maguey y el Pulque, en el municipio de Tepeapulco, Hidalgo, abra sus puertas al público en año y medio.

Por lo pronto, ya se cuenta con el inmueble: la casa que mandó construir en aquella región, en 1522, el conquistador Hernán Cortés. Sin embargo, este inmueble precisa de una restauración profunda, dice a MILENIO Raúl Guerrero Bustamante, quien trabaja en la Dirección de Turismo Cultural de la Secretaría de Turismo y Cultura del gobierno de Hidalgo.

Para reconstruir y adecuar este inmueble como museo —que no habitó Cortés porque se lo impidió la Primera Audiencia—, primero se debe contar con el aval del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Por lo pronto, ya se tiene un presupuesto inicial de 5 millones de pesos para iniciar la restauración de la casa de Cortés; una vez concluida la intervención, se procederá al montaje museográfico, el cual contempla en total ocho salas.

Jorge Xelhuantzi Cruz, presidente de la Asociación del Museo del Maguey y el Pulque, fundada hace más de cinco años, dice que este será el primer museo con estas características, pues en la actualidad no existe un recinto como tal.

Un bien histórico

Es necesaria la creación de este espacio museográfico porque en México hay alrededor de 40 especies productoras de agave pulquero y aguamiel. Por supuesto que se tiene que gestionar los recursos económicos y materiales, aunque el gran reto es transformar todo el conocimiento y la tradición sobre esta bebida ancestral, indica el cronista Guerrero Bustamante.

“Somos una asociación civil que pretende crear el Museo Nacional del Maguey y del Pulque. En Europa hay museo del vino y la cerveza, y en México no tenemos un recinto dedicado a nuestra bebida ancestral, la más importante en términos culturales: el pulque, que para nosotros es como el vino de mesa mexicano”.

La casa de Hernán Cortés se localiza en Tepeapulco, a un costado del Convento de San Francisco, el lugar donde fray Bernardino de Sahagún estuvo escribiendo en hojas de maguey La historia general de las cosas de la Nueva España y que busca, junto con la Arquería del Padre Tembleque, ser inscrito en la Lista Indicativa del Patrimonio de la Humanidad.

“El paisaje magueyero está incluido en esa declaratoria; esperemos que la Unesco nos favorezca con este reconocimiento en junio de 2015. De ser así, sería el siguiente sitio declarado de México”, explica.

A pesar de que ya cuenta con el discurso museográfico, así como con algunas colecciones, el Museo todavía tardará en inaugurarse, refiere Xelhuantzi Cruz. Además, ya se cuenta con algunos objetos, como las herramientas que usan los tlachiqueros, los raspadores y los fajadores para cortar el maguey.

“Contamos con una colección tremenda de jarras pulqueras, y puedo afirmar que no hay bebida en el mundo que tenga tal cantidad de jarras distintas para beberse como las tiene el pulque”, adelanta Cruz.

Dice que también cuentan con documentos, además de investigaciones sobre las haciendas pulqueras, entrevistas realizadas a tlachiqueros y vocabularios sobre el uso del maguey. “Debido a que es una tradición que se ha heredado de generación a generación, mucho del patrimonio del museo será intangible”.

Proyección del Museo

La primera sala del nuevo Museo Nacional del Maguey y el Pulque estará dedicada al maguey como especie biológica; la segunda abordará la relación planta hombre; la tercera hablará del maguey en tiempos prehispánicos, y la cuarta hará referencia sobre las haciendas pulqueras.

En la quinta sala se le explicará al público que el ferrocarril fue indispensable para que el pulque llegara a la Ciudad de México; la sexta abordará el tema de las pulquerías; la séptima mostrará los usos prácticos del maguey y el pulque, y la última sala estará dedicada al arte popular mexicano, en la que estarán presentes Posada,  Rivera Siqueiros, artistas mexicanos que descubrieron en el maguey la proporción mágica para incorporarla a sus obras.

Bebida de los dioses

El pulque siempre ha sido la bebida nacional y cuenta con una enorme tradición sustentada en un sistema de creencias que aún prevalece.

Nadie puede negar, señala Raúl Guerrero Bustamente, que el maguey es la quintaesencia de la identidad mexicana. Además, representa una planta muy importante con enormes beneficios agrícolas y ecológicos, que ayuda a que no se erosione el suelo, a retener el agua y a enfriar la atmósfera para que haya humedad.

Los promotores del Museo del Maguey y el Pulque señalan que esa planta define el paisaje auténticamente mexicano: si en Jalisco ya se dieron cuenta del maguey del tequila y en Oaxaca del maguey mezcalero, es digno que el maguey pulquero, que es de mayor tradición, tenga un papel protagónico.