• Regístrate
Estás leyendo: Pueblo de papel picado
Comparte esta noticia

Pueblo de papel picado

Desde hace más de 150 años esta práctica artesanal ha dado vida a esta comunidad de Puebla; sin embargo, esta técnica particular puede alterarse ahora con la mecanización y la producción en serie.

1 / 3
Publicidad
Publicidad

Enclavado en el centro del estado de Puebla, San Salvador Huixcolotla es la cuna del papel picado, tradición que mantiene desde hace más de 150 años. "Por lo menos desde hace cuatro generaciones la gente se ha dedicado a esto; el municipio tiene más de 12 mil habitantes, de los cuales 80 por ciento se dedica a la elaboración y venta del papel picado o cortado, como también se le conoce", refiere su presidente municipal, Filomeno Cruz.

Llegar a San Salvador Huixcolotla, ubicada a tres horas y media de la capital, es llegar a una ciudad de papel; los negocios y las viviendas están decorados con figuras multicolores, elaboradas por las manos artesanas de sus pobladores. En la entrada del municipio hay dos murales con las dos fechas más significativas para la población: uno plasma el Día de Muertos, mientras que el otro representa las fiestas patrias, ya que ambas representan para los habitantes de Huixcolotla los mayores ingresos del año.

El viento hace de las suyas cuando le da vida a los rehiletes que adornan las calles, dando una ruidosa bienvenida a turistas nacionales y extranjeros que acuden a conocer el trabajo de estos artesanos, quienes solícitos les abren las puertas de sus talleres. Son negocios familiares, en los que cada integrante aporta algo a la tradición del papel cortado. Algunos se dedican a cortar, otros a pegar, unos más lo comercializan y distribuyen, lo que ha logrado que esta artesanía sea una de las más reconocidas en México.

Carlos y Florentino Vivanco forman parte de este sector cuya principal fuente de ingresos se encuentra en esta actividad. Los dos hombres tienen algo en común: han logrado mantener la tradición de elaborar el papel picado a mano, utilizando materiales ornamentales y explotando su creatividad. "Me enseñaron el trabajo mis papás, de ahí lo fui aprendiendo. Empecé como a los 13 años, me gustó y lo sigo trabajando; ya llevo alrededor de 30 años", dice Florentino Vivanco.

TRADICIÓN MILENARIA

La actividad del papel proviene tradicionalmente de la cultura china con la papiroflexia, pero fue trabajado en Europa desde el siglo XVI con el nombre de papel cortado. En México, esta técnica se ha empleado desde la época de los mexicas, quienes lo usaban como banderas ceremoniales que eran pintadas de diversos colores y servían para darles diferentes títulos a los guerreros aztecas.

Ya en la actualidad, además de las flores, las calaveras, veladoras y alimentos, el papel picado es una pieza fundamental en las ofrendas de Día de Muertos, tradición mexicana que se realiza para recibir el espíritu de los difuntos en el mundo de los vivos. Pero además, también es común que el papel picado se utilice en fiestas patrias, en los festejos decembrinos, de Semana Santa y otras ocasiones especiales como bodas, quince años y primeras comuniones. Ahora esta actividad en Huixcolotla se encuentra en una encrucijada: continuar su elaboración artesanal o mecanizarse.

PICAR A MANO

La familia Vivanco ha sido de las precursoras en este arte; sus integrantes han transmitido de generación en generación sus conocimientos y juntos han logrado modificar varias técnicas para obtener un producto de alta calidad.

A través de moldes elaborados con anterioridad, algunos de ellos de su autoría, los artesanos imprimen su sello en cada hoja que cortan. Lo primero que hacen es trazar el dibujo en un pedazo de cartón o cartoncillo. Luego, sobre una lámina de plomo, que pesa entre 10 y 15 kilos, Carlos y Florentino colocan de 50 a 100 hojas de papel de China y encima colocan el molde de la figura de cartón que van a cortar y, posteriormente, un pliego de plástico que evita que el resto de las hojas se maltraten. Finalmente, hacen el corte de manera cuidadosa con unos cinceles.

Con la ayuda de un martillo, los artesanos golpean con firmeza los cinceles, que tienen diversos tamaños y formas dependiendo de la figura que quieran trazar. El proceso para dar vida a calaveras catrinas, esqueletos y flores, entre otras figuras, dura entre 90 y 120 minutos cuando se trata de medio pliego de papel, pero puede demorar hasta un día si se trata de elaborar figuras en un pliego completo.

Antes, los artesanos utilizaban tijeras para cortar los pliegos, pero esta técnica maltrataba mucho su material, tardaba más tiempo y les dificultaba acceder a los espacios pequeños de los pliegos. Al paso de los años esta técnica se fue modificando hasta llegar a los cinceles, ya que con ellos se facilita hacer figuras con mayores detalles sin importar si son espacios pequeños, como por ejemplo los dientes o la mano de una calavera catrina.

"Nosotros implementamos nuevas técnica y nuevos materiales, mandamos a hacer más cinceles de varias otras formas: curvos y rectos, grandes y pequeños. Nuestros padres y abuelos trabajaban con herramientas rústicas, tenían 10 o 15 cinceles y nosotros ocupamos de 50 a 100", señala Carlos Vivanco, artesano reconocido internacionalmente.

El proceso no es difícil pero tiene un alto grado de laboriosidad, ya que los artesanos deben mantener la paciencia y estar relajados, pues si realizan un corte imperfecto dañan las 100 hojas con las que están trabajando. En este punto, destaca el cuidado que los artesanos tienen con sus herramientas de trabajo, ya que, por ejemplo, la vida de la placa de plomo es de medio año y luego de ese tiempo el metal se desgasta, por lo que es necesario fundirlo y rehacer la tabla. Es importante también que los cinceles se mantengan con cierto filo, para facilitar el trabajo al "picar" el papel.

La mayor parte de los artesanos trabaja todo el año: el primer semestre lo hacen al 50 por ciento, adelantando el trabajo de los siguientes seis meses, cuando llega la temporada más fuerte en cuestión de ventas. "Nosotros no tenemos descanso; por ejemplo, el 24 de diciembre ya nos estamos preparando para otras actividades, otras fechas como el 14 de febrero", comenta Florentino Vivanco.

PICAR A MÁQUINA

Carlos y Florentino aseguran que en un día pueden elaborar hasta un millar de hojas si trabajan en equipo; si lo hacen solos, alcanzan a cortar entre 100 y 400 hojas, pero desde hace aproximadamente 12 años han tenido que luchar contra la industrialización del oficio, que ha afectado la actividad artesanal.

Las máquinas, conocidas como suajes, cortan aproximadamente 20 figuras de papel brillante en menos de cinco segundos, lo que provoca una devaluación visible del trabajo de los artesanos. Las máquinas están ya sustituyendo a los artesanos y en Huixcolotla ya "mucha gente que se dedicaba a elaborar papel picado ahora se dedica a otra cosa, porque la actividad ya no da lo que daba antes", según comenta el alcalde Filomeno Cruz.

Los suajes conducen a otro de los principales problemas que afectan a los Vivanco y a otras familias dedicadas al papel picado, y es el malbaratamiento del producto entre los mismos artesanos, turistas y empresas nacionales y extranjeras a las que les surten material.

"La hoja de papel picado la vendemos a un peso con 50 centavos. Antes la podíamos dar a un precio mayor, pero ahora las máquinas hacen todo más rápido y entonces se abarata", explica Florentino.

Por ejemplo, producir un paquete de 100 hojas al que le invierten alrededor de hora y media de trabajo, les reporta 150 pesos, a lo que hay que restarle el costo del material: papel, pegamento, etcétera. "Para dar una idea, si me pongo a hacer con mi mano uno de los diseños que son de pliego completo, puedo tardar un día entero, y si lo hago con uno de los suajes, en 10 minutos me hago 100 hojas completas", aseveró Carlos.

Como consolación, los Vivanco explican que hay una gran diferencia de calidad entre el papel picado elaborado a mano y el de máquina. Una manera de distinguirlos es la forma en la que se pegan las hojas; cuando es un trabajo hecho a máquina, cuesta trabajo separarlas, como que se quedan pegadas. Además, añaden, tienen imprecisiones, los diseños no son tan detallados y los acabados de las piezas pueden tener errores en los bordes.

RECONOCIMIENTO NACIONAL E INTERNACIONAL

Tradición transmitida de padres a hijos durante más de siglo y medio, el arte del papel picado se extendió en la década de los años treinta hacia otras partes de Puebla y Tlaxcala. A partir de los años sesenta se comenzó a comercializar en la Ciudad de México y hace poco en otros países, lo que la convirtió en una actividad reconocida internacionalmente. En septiembre de 1998, por esta artesanía, San Salvador Huixcolotla fue declarado Patrimonio Cultural del estado de Puebla.

Varios artesanos del municipio han participado en exposiciones dentro y fuera del país. "Yo fui a Chicago a unas exposiciones de arte y artesanía, y ahí sentí el reconocimiento a un mexicano. En cuestión de ventas hemos llegado a muchas empresas extranjeras de España y Sudamérica; una vez vinieron unos de Holanda", se ufana Florentino Vivanco. Carlos, por su parte, presume que ha sido recibido por personajes de la farándula, políticos y empresarios que aprecian su trabajo y lo felicitan.

El siguiente paso para la familia Vivanco es buscar más oportunidades en los negocios internacionales, para lo cual se están apoyando ya en las redes sociales. Asimismo tratan de mantener la tradición de elaborar el papel picado con base en herramientas manuales, pues aseguran que si se acaba esa costumbre, no tendría caso la existencia de San Salvador Huixcolotla.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.