Proyecto de la ONU instalará energía limpia en Latinoamérica

Richard Hansen, presidente de la empresa Soluz, explica que el objetivo de la iniciativa llamada Sustainable Energy for All es que los países tengan acceso a ese tipo de electricidad en 2030.
La región puede ser la primera en alcanzar una cobertura universal de ese servicio.
La región puede ser la primera en alcanzar una cobertura universal de ese servicio. (UN Photo)

México

La iniciativa Energía Sostenible para Todos (SE4ALL) de la ONU, lanzó en Santiago, Chile, la Década de Energía Sostenible para Todos en América del 15 al 17 de octubre.

Un objetivo de esta iniciativa es suministrar acceso universal a servicios de energía modernos para 2030.

La Red de Profesionales para el Acceso a la Energía conducida por la Fundación de las Naciones Unidas (EAPN), una red global compuesta por más de mil 800 empresas energéticas, organizaciones de la sociedad civil, academia e inversores, fue lanzada dentro de la iniciativa SE4ALL (Sustainable Energy for All) para catalizar acciones en apoyo de un acceso universal a la energía en 15 años.

La Red de Profesionales para el Acceso a la Energía entrevistó a Richard Hansen, presidente de la firma Soluz, socio fundador y empresario del área de energías limpias, acerca del lanzamiento y de las conversaciones sobre acceso en la región latinoamericana, así como la formación de un centro o hub regional de Energía Sostenible para Todos en América Latina.

Estuvo recientemente en Santiago, Chile, para participar en el lanzamiento americano de la Década de Energía Sustentable para Todos de Naciones Unidas. ¿Cuáles fueron los puntos culminantes del acto de presentación?

El lanzamiento lo hizo el Banco Interamericano de Desarrollo, que está a cargo del hub regional de SE4ALL en las Américas. Hubo mucho trabajo de parte de ellos para concretarlo y creo que es realmente un hito.

Dentro de la iniciativa SE4ALL hay aparentemente mayor énfasis en las regiones africanas y asiáticas, en parte debido a la mayor necesidad de acceso a la energía en el continente africano, con más de 600 millones de personas sin acceso, y en India, con casi 400 millones de habitantes en la misma condición.

Eso en cierto modo ha dejado a la región latinoamericana como prioridad menor. Se afirma que Latinoamérica está electrificada en 95 por ciento, que el número de habitantes sin electricidad se ha reducido hasta aproximadamente 30 a 35 millones, y tal vez son 80 millones las personas que no cocinan de forma moderna. Estos números dan la impresión de que el trabajo en la región ha sido realizado bastante satisfactoriamente.

Pero tenemos otro tipo de problema y es muy importante que la región latinoamericana pueda cumplir con la meta de 100 por ciento de acceso.

El representante especial del secretario general de la ONU y presidente de Energía Sostenible para Todos, Kandeh Yumkella, expresó durante el evento esperanzas de que la región latinoamericana pudiera servir de ejemplo al mundo al ser la primera en conseguir acceso universal a la energía.

En su discurso de apertura presentó un ambicioso desafío para lograr acceso universal a la energía en la región latinoamericana, no para 2030, sino en solo cinco años.

¿Cuál es el desafío de acceso a la energía ante la iniciativa SE4ALL en las Américas, tal como se puso de relieve en las conversaciones sobre acceso mantenidas durante el evento?

Varios presentadores, incluyendo a Michelle Bachelet, presidenta de Chile, mencionaron aspectos interesantes acerca de la cifra de 95 por ciento de electrificación. Es necesario distinguir cómo estos hogares en la región latinoamericana fueron electrificados.

En América Latina, en la década de los 50, 40 por ciento de la población era urbana. En la actualidad es 80 por ciento. Solo 20 por ciento de los habitantes vive ahora en áreas rurales. De modo que, en realidad, las poblaciones rurales se mudaron de estos lugares oscuros no electrificados hacia la ciudad, a fin de encontrar luz y esperanza.

Por tanto, mientras la población en general tiene electricidad en 95 por ciento, nos enteramos de que por lo menos 25 por ciento de la población rural todavía no tiene acceso a esa energía en Latinoamérica.

En países como Honduras, donde nuestra compañía Soluz trabaja a través de una empresa social subsidiaria Soluz Honduras, alrededor de la mitad de la población es todavía rural. Y de esa población solo cerca de la mitad tiene electricidad.

Esta población rural está también entre las más difíciles de contactar, la milla final es montañosa y la densidad de población es mucho menor de lo que era hace unas pocas décadas, porque la gente ha abandonado el campo. De modo que nos encontramos con un reto geográficamente difícil.

Pero actualmente hay en Latinoamérica un gran énfasis en las energías renovables: hay cientos de megavatios producidos por energía eólica y solar, y esto es bueno para la inversión. Sin este énfasis en objetivos múltiples, la iniciativa Energía Sostenible para Todos no cobraría tanto impulso.

En el acto de lanzamiento, fue realmente positiva la participación de los ministros de energía. Incluyó al ministro de Energía de Chile, que era anfitrión en una sesión de alto nivel, con ministros de Bolivia, Ecuador, Nicaragua, El Salvador y Honduras.

Este es el valor de este tipo de acontecimientos, que coincidamos al mismo tiempo en un mismo lugar para discutir estos problemas con una representación importante de ministros de Energía que vinieron a Chile para el evento, lo cual es significativo en sí mismo, y muestra compromiso a un alto nivel.

¿En qué consisten algunas soluciones, experiencias a ser tomadas en cuenta a partir de su introducción en el trabajo preparatorio de base para el “hub” regional de Latinoamérica?

Identificar los actores, incluyendo otras redes existentes en la región, y hacer que participen en la Red de Profesionales para el Acceso a la Energía es importante porque el intercambio de conocimientos entre países y regiones del mundo es de gran valor.

Personalmente he aprendido mucho conectándome a las comunicaciones de los profesionales de la red para enterarme de las experiencias en otros países. Más aún, el hub regional en América Latina se beneficiará a partir del modelo ya existente del hub regional africano que ha estado en funciones dos años. En la región latinoamericana, cuando se está en el nivel profesional, mucha gente solo habla español, de manera que hay necesidad de interconexión entre personas que hablan español.

Deberíamos vincular a la gente a la Red de Profesionales para el Acceso a la Energía, red más amplia liderada por la Fundación de Naciones Unidas, para que todos pudiéramos beneficiarnos a partir de la colaboración regional transversal y el intercambio de conocimientos.

Hay mucho para aprender de India y países de África pero también hay necesidad de comprender mejor cómo América Latina podrá electrificar su milla final, donde, tal como se dijera, 25 por ciento de la población rural vive en regiones geográficamente muy desafiantes con muy baja densidad de población.

¿Qué significan el lanzamiento de la década SE4ALL en las Américas y el surgimiento de un “hub” regional en América Latina para las empresas de acceso a la energía en la región?

Creo que tenemos un mayor potencial para saber quiénes son los diferentes actores y aumentar la cantidad de colaboración entre ellos. Atravesamos un momento que hace necesario un liderazgo multisectorial. Los gobiernos necesitan comprometerse y su involucramiento inicial es importante.

Pero necesitamos la capacidad de la sociedad civil tanto como la capacidad del sector privado. Y en América Latina las organizaciones de la sociedad civil desean involucrarse. La sociedad civil está bien situada para recibir donaciones, para facilitar un uso catalizador de ese dinero en la construcción de capacidad o entrenamiento, e investigación y análisis, y luego el sector privado puede desempeñar el rol de importador, fabricante y proveedor de productos.

Con un hub regional el potencial debería ser mayor para resolver los roles y obtener colaboración intersectorial. El desafío realmente se encamina en esa dirección. Enfrentamos el reto de lograr que América Central llegue al acceso universal rápidamente. Ese diálogo se ha iniciado como resultado de este evento y a lo largo de los próximos meses confío en que podamos apuntar a hacer que América Central se convierta en modelo del acceso universal a la electricidad.

¿Cuáles son algunos de los aprendizajes y recomendaciones que deja el evento desarrollado durante tres días en cuanto a los próximos pasos para cumplir con el desafío del acceso a la energía en las Américas?

Aunque me inicié en el trabajo de electrificación rural hace 30 años, el evento me ayudó a reafirmar mi compromiso con el acceso universal a la energía en Honduras y a avanzar en conversaciones con otros para el acceso a la energía en la región centroamericana. Como consecuencia de este evento veo compromisos mayores por parte de los gobiernos y una profundización en la comprensión de la iniciativa SE4ALL.

Está surgiendo un marco para una mayor colaboración entre las partes interesadas que pueden involucrarse con las diferentes tendencias de la iniciativa. El otro mensaje emergente es que los bancos de desarrollo multilateral necesitan cambiar y adaptarse tanto como cualquiera si vamos a cumplir con el desafío de 100 por ciento de acceso a la energía.

Esperemos que dentro de los bancos algunos paladines puedan liderar la transformación. He sabido que el BID ha anunciado financiamiento para cooperación técnica a cualquier país que esté dispuesto a avanzar en planes de electrificación para el acceso universal a la energía. Un plan general para el acceso a la energía sería muy bueno desde la perspectiva de los países.

No podemos solucionar esto con las cosas que se hacían 20 años atrás. La transición global hacia la energía sostenible necesita creatividad y cambio organizacional para hacer que funcione.

Colaboración editorial de MILENIO con la Fundación de las Naciones Unidas