Profepa y ONG se unen para proteger a la vaquita marina

Sea Sheperd Conservation Society ayuda a la autoridades del país con dos embarcaciones que remueven las redes en las que quedan atrapados estos animales.
La organización apoya a las autoridades con el barco guardacosta 'Sea Sheperd' y el velero 'Martin Sheen'.
La organización apoya a las autoridades con el barco guardacosta 'Sea Sheperd' y el velero 'Martin Sheen'. (Mónica García Ramírez)

México

En San Felipe, Baja California, donde se encuentra la reserva de la vaquita marina, especie endémica, la ONG Sea Sheperd Conservation Society y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), en coordinación con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Secretaría de Marina, trabajan para la preservación del cetáceo en peligro de extinción.

Oona Isabelle Layolle, capitana y líder de la campaña Milagro de Sea Sheperd Conservation Society, patrullan la zona con dos barcos, el velero Martin Sheen y el guardacosta americano llamado Sea Sheperd, ambos con ganchos especiales en la parte trasera del barco (popa) que son lanzados al fondo del mar para remover las redes lanzadas por pescadores ilegales, para después entregarlas tanto a la Secretaría de Marina como a la Profepa y que sean resguardadas.

De hecho, su técnica ya está siendo replicada por la Profepa, donde recibieron como donación los ganchos para jalar las redes ilegales, así como el apoyo técnico y capacitación de la organización civil para realizar la tarea.

El trabajo en equipo es de relevancia, toda vez que rodean el polígono de protección del mamífero, cuentan con 22 personas en su tripulación, misma que es internacional, pues hay mexicanos, costarricenses, franceses, ingleses y canadienses.

El trabajo es de 24 horas y tiene el apoyo del buque Patrulla Oceánica Blas Godínez, comandado por el capitán de fragata Federico Castro Domínguez, quien informó que su misión es proveer de alimentos, combustible y apoyo en rescate y búsqueda a todas las embarcaciones menores que de día y noche recorren el polígono.

Cerca de la extinción

Recientemente se localizaron tres vaquitas marinas muertas, la última a un kilómetro al noroeste de San Felipe, frente al cerro El Machorro.

Especialistas del Marine Mammal Center (CMM) y del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (Inecc) informaron a la Profepa que la muerte de los tres mamíferos pudo ser por quedar atrapados en las redes de pescadores, ya que en los cadáveres se observaron escoriaciones y laceraciones provocadas presuntamente por cuerdas o hilos.

El resto de las muestras serán enviadas por Profepa a instituciones de investigación como la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) para realizar análisis genéticos, biotoxinas, patologías, toxicológicas, edad, parasitología y de metales pesados.

De los tres mamíferos uno era hembra y dos machos. Actualmente se esperan los resultados del análisis de datos de un nuevo monitoreo visual y acústico que se realizó entre septiembre y noviembre del 2015 para emitir un reporte en mayo. En el monitoreo anterior, registrado en 2014, se calculó la existencia de 97 vaquitas marinas, 26 de ellas hembras.

Ante la posibilidad de que estos ejemplares murieran enmallados en redes o a causa de actividades humanas, la autoridad intensificará las acciones de inspección y vigilancia nocturnas, marítimas y terrestres, sobre todo en los sitios detectados como tiraderos de redes totoaberas.

Riesgos

El principal peligro para la extinción de este mamífero es la pesca de la totoaba, actividad ilegal, pues los pescadores al lanzar sus redes también atrapan a la vaquita, y al no servir para su tráfico ni consumo la tiran al mar, pero ya herida.

El ingeniero Joel González Moreno, director general de Inspección y Vigilancia de la Vida Silvestre Recursos Marinos y Ecosistemas Costeros de la Profepa, informó que las rutas de tráfico parten del Alto Golfo de California a los municipios de Mexicali, Ensenada, Chihuahua, San Luis y Río Colorado.

Esas ciudades están identificadas como centros de acopio de totoaba, especie de pescado que después es vendida en EU, principalmente en Los Ángeles, donde la comunidad asiática compra el producto y conserva la gran mayoría; la otra parte la envían vía aérea a China.

Sin embargo, las autoridades han reforzado acciones de vigilancia en la frontera, pues recientemente detectaron paquetes que salen de Mexicali hacia la Ciudad de México para ser reenviados a China.

De la totoaba se vende el buche, cuyo costo en el mercado negro va desde los 9 mil hasta 18 mil dólares por kilogramo, de acuerdo con cifras oficiales de la Profepa; sin embargo, organizaciones como Sea Sheperd aseguran que el costo de esa especie puede llegar hasta los 60 mil dólares.