“Todos somos cuentos contándonos cuentos”

Voluntarios que focalizan esfuerzos para la promoción de la lectura hablan de su experiencia.
Actividades en Letra Uno, la asociación que reúne a varios promotores
Actividades en Letra Uno, la asociación que reúne a varios promotores (Cortesía)

Guadalajara

El Programa Nacional de Lectura (PNL) es para el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) la acción más exitosa para motivar a que la gente se interese en los libros. En Jalisco inició desde hace 13 años y las autoridades culturales trabajan actualmente en la certificación de los promotores de lectura. La primera generación certificada en Jalisco está integrada por 25 personas por graduarse este domingo y preparan la credencialización 111 mediadores de lectura, anuncia Ana Cecilia Uribe Luna coordinadora de Fomento Artístico de la Secretaría de Cultura de Jalisco (SC), quien cuenta con una amplia experiencia en áreas estatales relacionadas con la gestión de fondos y ciñe sus funciones a las líneas del PNL que apuntan a la profesionalización.

 

El punto de partida más importante que genera esta gran red de voluntarios es la afiliación de otros colegas que por gusto y vocación imaginan y crean tanto espacios físicos como lúdicos en los que niños, jóvenes y adultos acuden a relacionarse con los libros. En el último Coloquio del PNL que se realizó en la Ciudad de México hace dos semanas se anunció que son cerca de de 2 mil salas de lectura que se encuentran funcionando a lo largo del país y que el CONACULTA pretende elevar un 30 por ciento el número, capacitando a 600 mediadores nuevos en lo que queda del año.

 

La operación nacional tiene puesta la mira en dar herramientas a los seducidos por la lectura y la Universidad Autónoma Metropolitana UAM ha desarrollado un esquema de 8 módulos para certificar. Para ser mediador es necesario tomar los primeros dos módulos de capacitación, con eso se obtiene un acervo de 100 libros para arrancar una Sala de Lectura y cada año se enriquece con títulos de editoriales mexicanas seleccionadas por convocatoria anualmente por el CONACULTA.

 

El presupuesto este año aportado entre CONACULTA y SC es de 1 millón 630 mil pesos destinado a formación, seguimiento, difusión, actividades y encuentros. En el año 2009 había 300 grupos de lectura registrados, ahora son 111, de cerca de 160 en Jalisco pero de acuerdo con Cecilia Uribe “creo que es importante señalarlo. Tú inicias con tu Sala de Lectura como una actividad voluntaria que puedes suspender según tus posibilidades y reactivarla. Lo que se pretende ahora con la credencialización a nivel nacional, es dar un seguimiento puntual, faltaría en ese sentido que se registren para credencialización poco más de 50 salas. De nuestra parte logramos que el ITESO (Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente) nos apoye para capacitar a los mediadores como getores culturales”, dice Uribe, quien comenta que aún no se tiene muy claro cuál será el beneficio de contar con la credencial de promotor de lectura.

 

Martha Ibarra, la Coordinadora de Literatura de la SC, dice que apoya el oficio de los cuentacuentos y narradores sabiendo que son un recurso efectivo en la formación de lectores. “Hay muchísimos factores para que alguien termine  acercándose a un libro. A mí me gusta mucho la narración, me recuerda la manera en que yo me acerqué a la literatura, en la manera en que mi hija se ha acercado a los libros. Contando, leyendo, inventando historias y escuchando a alguien más leer en voz alta”.

 

Con esta premisa es que propuso hace algunos meses que se trajera por primera ocasión el Festival Internacional de Narración Oral FINO Cuentalee, en el que se exponen las voces de oradores formados por una de las corrientes contemporáneas, la de Francisco Garzón Céspedes. El FINO, que se realizará en Guadalajara del 5 al 7 de agosto, es parte de una ola de actividades para formar narradores bajo la batuta del narrador Armando Trejo. Al margen del rigor académico, y de las actividades que pretenden fortalecer una estructura de promotores de lectura a lo largo y ancho del país, están los cuentacuentos innatos que conf luyen en festivales y se organizan de manera independiente con apoyos institucionales diversos, entre las cuales el FINO es uno entre varios que se realizan en México.

 

Con información de Karen Torres, Elizabeth Ríos y Samantha Báez.

 

Promoción literaria flexible

 

Ideas sobre lo que debe ser una sala de lectura hay tantas como número de promotores. El Conaculta, a través de las secretarías de cultura estatales, ofrece en resguardo decenas de libros a promotores para que inicien su actividad altruista. La sala de lectura se erige en el espacio y tiempo que los promotores le dedican según el contexto en el que se desarrollan. Algunos de ellos han convertido esta vocación en una forma de vida. Yademira López Barragán produce en radio los programas culturales La Catarina, de corte familiar y El

Bibliógrafo para jóvenes. López se autonombra cuentera en varios proyectos entre los que destaca, Leerotízame y el Laboratorio de Narración Emocional. Desde su visión, honra su labor convencida de que al hacerlo emana de ella su parte tlaquetzqui “la figura de nuestros antepasados que con su palabra hacían que las cosas se pusieran de pie”.

 

Mediador en El Grullo

 

“Creo que la capacitación que nos ofrece la Secretaría de Cultura ligada a la Red Nacional enriquece la sala y a los moderadores que las dirigen”. Nestor Santos

 

Néstor Santos es mediador de lectura en el municipio de El Grullo, además de encargarse de la variante de sala de lecturas con el programa Paralibros, programa que cuenta con catorce sedes en todo el estado de Jalisco.

 

Santos coordina dos salas de lectura para niños, una en El Grullo y la segunda en Guadalajara, en las que realizan actividades de contar cuentos, lecturas en voz alta, comentarios o creación derivada. Agrega que actualmente se cuenta con más de 400 libros, derivados de la aportación del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), además de la colecta que se realiza de manera interna.

 

En cuanto a su trabajo en el programa Paralibros, Santos comparte que se trata de una variante de sala de lectura; en las estructuras que simulan una parada de autobús existen libros que la gente puede tomar y está ubicado en la Alameda del municipio, además que cada sábado a las 18:00 horas se realizan salas de lectura.

 

Respecto al programa de CONACULTA en coordinación con Secretaría de Cultura, Néstor Santos declara, “A nosotros como mediadores nos dan una capacitación que consiste en Diplomado para la Profesionalización de mediadores de lectura, son ocho módulos que se cursan en fines de semana en el transcurso de dos años” mismo apoyo que ha enriquecido no sólo a su sala de lectura, sino a la de otros moderadores del estado.

 

Mediadora en preparatorias

 

“Las capacitaciones han ayudado para ubicar nuevos contextos, dar conceptos, informar de nuevas herramientas, compartir experiencias”. Atzimba Mondragón

 

Trabaja en la preparatoria 12 de la Universidad de Guadalajara como profesora, estudió la licenciatura en Letras con maestría en Literatura Mexicana. Mondragón creó una sala de lectura dentro de la preparatoria 12, módulo D, que cuenta con 10 años de antigüedad en la que trabaja de manera un tanto independiente a la preparatoria, ya que el objetivo principal de esta sala es la integración de adolescentes hacia la lectura, jóvenes entre 15 a 20 años.

 

La sala comenzó con una infraestructura pequeña que ha ido en aumento con el paso de los años, construida, decorada y acondicionada para el trabajo de encaminación y animación a la lectura con jóvenes, aunque también desarrolla programas para adultos. Esta sala tiene una vinculación con el sistema de educación media superior y a través de ellos, se han integrado con la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

 

“Las capacitaciones para la red de promotores han ayudado en gran medida para ubicar nuevos contextos, dar conceptos, informar de nuevas herramientas, uniformar formas de trabajo, actividades, compartir experiencias.

 

Aspectos útiles para los promotores de nuevo ingreso, sin embargo en Jalisco existen promotores con gran experiencia que requerirían de otro tipo de herramientas”, subraya Mondragón quien expresa que su experiencia al frente de una sala de lectura ha sido muy positiva.

 

Cuando la casa se vuelve foro

 

En la sala también los pongo a dibujar, que realicen alguna manualidad o incluso cocinar, claro, dependiendo de la lectura que

estemos leyendo”. Ana María Marmolejo

 

Promotora de lectura del municipio de Ojuelos, donde inició su sala de lectura en el año 2000. Con más de 14 años de experiencia en este ámbito se ha dedicado a difundir e inculcar a todo el público en general el hábito de la lectura mediante diversas actividades, aunque se concentra especialmente en pequeños y jóvenes. Con un acervo de aproximadamente 500 libros brindados por el Programa Nacional de Salas de Lectura y por ella misma, la sala de lectura se encuentra en su casa, y está acondicionada con sillones y mesas para la comodidad de las personas que asisten, aunque dependiendo el número de la audiencia.

 

Abierta a todo el público del municipio toda la semana, Marmolejo recibe en persona a los pequeños que acuden, todos los miércoles por la tarde en donde a través de diversas actividades, comienza a narrarles cuentos para después hacer una retroalimentación “los pongo a dibujar, que realicen una manualidad o hasta que cocinemos, claro, dependiendo de la lectura que se esté leyendo, incluso hemos ido al campo también”, declara.

 

Para ella –explica-, ha sido una labor satisfactoria, dice que como promotores, se encargan de poner los cimientos para crear un monumento que solo se logrará a manera de ser constante en su trabajo por difundir el hábito de la lectura.

 

Lectura en los gallineros

 

“Mi sala la comencé en un gallinero. Lo más satisfactorio como mediador de lectura es que hemos dignificado espacios que

estaban olvidados” Francisco Cobian

 

Otra de las salas de lectura concurridas y más antigua en El Grullo es la de José Francisco Cobián Figueroa, que opera desde hace aproximadamente seis años. El profesor de tiempo completo y coordinador de la escuela Preparatoria Regional de dicho municipio, un médico al que la vida lo llevó a afianzarse como educador, narra que su sala de lectura comenzó siendo un gallinero de la escuela preparatoria. La describe como un espacio que se encontraba desaprovechado, que se encontró cuando le llegó la propuesta de integrarse al Programa Nacional de Salas de Lectura y no desaprovechó la oportunidad. Al inicio invitó a estudiantes de preparatoria, al poco tiempo, extendió la invitación a otros de los niveles primaria y secundaria de la cabecera municipal.

 

Cobián dice que la sala de lectura le ha llenado de satisfacciones, una de ella es que con el impulso y empeño de los jóvenes, se han dignificado espacios que estaban en el olvido. Sin embargo, la itinerancia es importante y lo mismo realiza sesiones en otros lugares. Debido a la experiencia adquirida como mediador Cobián ha logrado insertarse como uno de los profesores encargados de llevar de manera paralela el programa de lectura y escritura del Sistema de Educación Media Superior de la Universidad de Guadalajara, en su región.