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Martes , 17.07.2018 / 07:08 Hoy

Prohibido el sexo entre colegas

ContrAcciones explora las relaciones interpersonales en conflicto con las relaciones laborales y reflexiona en asuntos como la invasión a la intimidad

[Teatro]

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Alegría Martínez

Dos largos rectángulos con divisiones en piso y pared de fondo evocan los largos pasillos y anaqueles de frías y modernas oficinas. El escritorio se desliza suavemente y la luz blanca emerge del piso bajo los pies de dos mujeres vestidas con traje sastre, inmersas en un delicado juego de poder a partir del control que la empresa practica sobre toda posibilidad individual de ejercer la vida.

Alejandro Velis dirige la obra del joven dramaturgo Mike Bartlett, que a lo largo de catorce cuadros expone el paulatino deterioro interior de una alta ejecutiva con excelente promedio de ventas, sometida al espionaje de la gerente, que inspecciona mediante interrogatorios, monitoreo vía circuito cerrado de televisión y confrontación de declaraciones, las relaciones románticas y sexuales de los empleados.

El contrato de trabajo incluye una cláusula que impide los vínculos en cualquiera de sus formas entre los empleados, lo cual, aunque se estima como una medida ridícula y excedida, parece haberse puesto en marcha en cierto porcentaje de las compañías británicas que calculan al máximo su margen de ganancia.

Los dos únicos personajes femeninos de esta obra, interpretados por actrices de la talla de Carmen Mastache y Aída López, se enfrentan en una batalla sorda mediante un duelo de cortesías huecas, sonrisas, silencios sobrecargados y trampas verbales, una cacería sin tregua que juzga y sentencia la conducta romántica y sexual entre colegas.

La puesta en escena, que aglutina a un equipo profesional tanto en el diseño de la escenografía e iluminación de Patricia Gutiérrez Arriaga, como en la traducción de Constanza Brieba, el vestuario y accesorios de Tolita y María Figueroa, el diseño sonoro de Gerardina Martínez, video y multimedia de Daniel Primo y diseño de producción de Sheila Flores, cuenta con un entorno de apariencia eficiente y dinámica donde da la impresión de que el ser humano no tiene lugar, desentona.

Alejandro Velis dirige con equilibrio el complejo texto del premiado dramaturgo británico, apoyado por la experiencia y la solvencia de las dos actrices, a quienes otorga el personaje adecuado, de modo que Aída López construye a una gerente fría pero amable, inquisidora, al mismo tiempo sexy y repelente; siempre en la línea de una mujer profesional que no puede permitirse una emoción delatora en ninguno de sus flancos. Por su parte, Carmen Mastache crea a un personaje de inicio fresco, espontáneo, alegre e inocente, que en pos de la excelencia y el éxito permite la intromisión directa en su vida personal hasta transformarse en un ser lastimado y vacío al que la empresa necesita como uno más de sus valiosos peones de alto rango.

ContrAcciones es una obra que transcurre con dinamismo a partir de escenas que se repiten de inicio monótonas, como los días laborales, con la diferencia de que añade el avance de la técnica empresarial para borrar limpiamente la identidad de sus ejecutivos, bajo la máscara de la eficiencia, lo que incorpora un humor exasperante al plantearse en franca pugna con el sentido común.

Los breves destellos rojos del cinturón de Emma, de los zapatos con tacón de la gerente o de su mascada, pendiente a un lado de su cadera, contrastan con el azul marino y el negro de sus respectivos trajes, con el blanco de la blusa de la joven que deja apagar el brillo de su mirada mientras el destello satinado de la blusa gerencial se mantiene hasta la victoria de la opresión por encima de una intimidad y un ánimo que se extinguen.

ContrAcciones ostenta un humor metálico, como el sonido de las monedas que irrumpe a intervalos cuando la gerente cuestiona si hay algo más que debe saber, como la ansiedad que genera el monitor agente que transmite la desesperación silenciosa de Emma, o la lente del elevador que proyecta la incredulidad de esta mujer que asfixia su libertad de elegir, sujeta a un ficticio triunfo.

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