Vende su taxi para dedicarse a producir cerveza de amaranto

Ahora fabrica más de 200 litros semanales de la bebida llamada Ara.
El brevaje también contiene avena, lúpulo y varios tipos de cebada.
El brevaje también contiene avena, lúpulo y varios tipos de cebada. (Alejandra Rodríguez/Notimex)

México

En julio de 2014, Víctor Manuel Jiménez Argumedo vendió el taxi que le había dado sustento por 20 años para financiar una idea propuesta por su hijo Christian, fabricar cerveza.

“Tuve la fortuna de que él había terminado la carrera de biotecnología, así pudo inventar la fórmula, no teníamos dinero, pero tenía el taxi”, comentó Víctor Manuel.

A los dos días de haber ofertado el taxi por internet lograron venderlo, con el dinero constituyeron una sociedad cooperativa y comenzaron las pruebas en su casa en Tulyehualco, Xochimilco.

“Le hice el hincapié de que el producto debería tener algo diferente a los demás”, y ese plus fue el amaranto.

La idea surgió porque “la gente nativa de aquí se dedicaba a sembrar amaranto y aunque ya no lo hacemos porque es un trabajo muy difícil, lo compramos fresco a la gente del pueblo, es el mayor cultivo de Tulyehualco”.

La cerveza, de nombre Ara en honor a su esposa Araceli, también lleva avena, lúpulo y varios tipos de cebada, ingredientes que Víctor Manuel tritura con un pequeño molino de frijol.

Con ayuda de su padre, hijos y esposa realiza todo el proceso en un área acondicionada para ello en la parte superior de su casa.

Aseguró que su cerveza es nutritiva pues conserva las proteínas del amaranto hasta en seis por ciento, de acuerdo a estudios realizados por investigadores de la UAM Xochimilco. “Empezamos con cinco litros y actualmente producimos más de 200 semanales”, los cuales venden en envases de 360 mililitros en lugares como Ecatepec, en el Estado de México, Zipolite en Oaxaca, así como bares de la Condesa y la colonia Tabacalera en la Ciudad de México.

Jiménez Argumedo aseguró que tiene planes de exportar a Japón, Dubái y Marruecos, donde han probado ya su producto, pero le hace falta mejorar su infraestructura pues requeriría producir al menos un contenedor de mil cajas, lo que le es imposible con el equipo actual.

Si bien la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades lo apoyó con envases que le eran necesarios en el principio de su empresa, busca financiamiento de programas federales o en su caso socios para agrandar la cooperativa.