La problemática de la inseguridad sí impactó a todas las dinámicas

Ese año, la delegación regional del INAH en Nuevo León alertó a tomar precauciones a los visitantes que acudían a la zona arqueológica Boca de Potrerillos, en Mina. Incluso se indicó que la ...

Monterrey

Aunque por años los directores de las principales instituciones lo negaron, la vida cultural sí fue afectada por el clima de inseguridad.

Los cambios más evidentes tuvieron que ver con la eliminación de inauguraciones o presentaciones de libros por la noche, se programaban conferencias por la tarde, mientras que se daban cancelación de artistas invitados a diferentes encuentros.

Los años más álgidos fueron 2010 y 2011. Hoy ya se organizan conciertos y funciones de cine pasadas las 20:00, y parece que el nerviosismo de años anteriores comienza a esfumarse.

Los casos

Una de las medidas tomadas fue modificar los horarios de las actividades. Por ejemplo, tradicionalmente, la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de Nuevo León ofrecía sus conciertos todos los jueves a las 20:30 en el Teatro Universitario. A partir de 2010 se recorrió las presentaciones una hora antes.

A partir del mismo año, la UANL canceló la gira de sus grupos de música y danza por los municipios rurales.

Instancias como la Casa de Cultura y otras dependencias del Conarte programaron conferencias, presentaciones de libros e inauguraciones para las 18:00 o 19:00, a fin de que el público se retirara no tan tarde de los eventos.

Museos como el de Historia Mexicana y Marco optaron por la misma medida como una alternativa de mantener su público. Un recuento realizado por MILENIO Monterrey en diciembre reflejó que en años como 2010 tuvieron el más bajo registro de visitantes en los últimos cinco años.

Un parteaguas se dio tras el atentado al Casino Royale, el 25 de agosto de 2011. La tragedia ocasionó que espacios culturales de Monterrey y las universidades cancelaran sus actividades a causa del luto nacional que se decretó por esta causa.

También destacó la declaración del alcalde de Mina en febrero de 2011, al asegurar que había cerrado el acceso a la recién restaurada Hacienda del Muerto porque no podía garantizar la seguridad de los visitantes.

Ese año, la delegación regional del INAH en Nuevo León alertó a tomar precauciones a los visitantes que acudían a la zona arqueológica Boca de Potrerillos, en Mina. Incluso se indicó que la visita de escolares y público había descendido notablemente.