La ESA probará sistema de reingreso a la Tierra

Esa tecnología permitirá a vehículos espaciales europeos atravesar la atmósfera con menor riesgo; solo EU y Rusia la han desarrollado.
El lanzamiento de prueba se realizará con la ayuda de un cohete "Vega".
El lanzamiento de prueba se realizará con la ayuda de un cohete "Vega". (Especial)

París

La Agencia Espacial Europea (ESA) lanzará hoy su nuevo prototipo de nave espacial, el Vehículo Experimental Intermedio (IXV, por su sigla en inglés), que verificará la tecnología para su reingreso en la atmósfera y servirá de base para el desarrollo de sistemas europeos de transporte reutilizables.        

El lanzamiento se efectuará en un cohete Vega, el más pequeño de los que opera Arianespace, desde el Centro Espacial Europeo de Kurú, en la Guayana francesa, y se podrá seguir en directo a través de la web www.esa.int.

La ESA ha logrado poner naves en órbita, atracarlas automáticamente y hacerlas aterrizar en objetos muy distantes al Sistema Solar, pero aprender a regresar a la Tierra de forma autónoma y a posarse de forma controlada abre un nuevo capítulo para la agencia.

La mayor parte del conocimiento sobre la reentrada en la atmósfera, según precisa el organismo, procede hasta el momento de las cápsulas desarrolladas por Rusia y Estados Unidos, por lo que esta misión permitirá acortar distancias con ambos países. La nave, de cinco metros de largo, 2.2 de ancho y 1.5 de alto, ascenderá hasta unos 420 kilómetros, y durante los 100 minutos que durará su vuelo supersónico e hipersónico pondrá a prueba las tecnologías de reingreso desarrolladas por Europa.

Aprender a regresar de forma autónoma, según la ESA, es “una capacidad esencial” tanto para desarrollar lanzadores con etapas reutilizables, traer muestras recogidas en otros planetas o facilitar la vuelta de la tripulación, como para futuras misiones de observación terrestre o investigación.

Un equipo de expertos en tres continentes y en alta mar, tal y como precisa la agencia, trabajará codo con codo durante toda la misión, monitorizando su vuelo libre en el espacio, su reentrada y amerizaje en el Océano Pacífico, donde será recuperado por el buque Nos Aries.

Los resultados iniciales del vuelo se harán públicos unas seis semanas después del lanzamiento y se introducirán en el Programa para un Demostrador Reutilizable en Órbita, que será el heredero de esta misión.

El ensayo estaba programado para mediados de noviembre pasado, pero fue aplazado para llevar a cabo controles adicionales sobre la ruta prevista.

La fase más crítica tendrá lugar precisamente en su propia reentrada, cuando su estructura entre en contacto con la atmósfera terrestre a 27 mil kilómetros por hora, equivalente a la velocidad que tendría una nave que regresa de una misión en órbita baja.

La fricción con la atmósfera ralentizará el aparato, pero si el ángulo es demasiado empinado quemará el vehículo, y si no es lo suficientemente profundo impedirá alcanzar el punto deseado de aterrizaje.

Durante esa fase, según informa la ESA, la protección térmica instalada en la parte inferior del IXV se expondrá a temperaturas de unos mil 700 grados centígrados, lo suficientemente calientes como para derretir níquel.