“Donde hay un privilegio, un derecho es negado”

La académica de origen italiano asentada en México, Francesca Gargallo, es una reconocida escritora y docente, pero se ha destacado por sus estudios y libros sobre el surgimiento y la evolución de ...
Francesca
Francesca (Editorial Terracota)

Ciudad de México

Francesca Gargallonació en Italia y vive en México desde 1979. Poeta y ensayista, es licenciadaen Filosofía por la Universidad de Roma La Sapienza y maestra y doctora enEstudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México. Suextenso currículum dice que: “Francesca Gargallo estornuda, bosteza y se ríesin censura; es afectuosa y toca a sus amigas y amigos sin cesar; camina alargos trancos y cuando le duelen la espalda o las articulaciones por lamochila que carga, hace ejercicios en plena calle; prefiere las novelas a lateoría sociológica, la historia de las ideas a la filosofía de la mente, perolee todo tipo de poemas. Es escritora, caminante, madre de Helena, partícipe deredes de amigas y amigos”.

Aún se piensa de manera occidental y colonialista que el mundo es de los hombres.


Uno de tus principales intereses ha sido la filosofíafeminista. ¿Cómo entendemos hoy el feminismo?

El feminismo hacambiado de forma pero siempre ha sido lo mismo. Es un planteamiento, unareflexión y una acción de las mujeres para acabar con la androfilia; con losprivilegios masculinos de nuestras sociedades que hacen que las mujeres nopodamos gozar de derechos. Donde hay un privilegio, un derecho es negado. Yosoy feminista porque quiero un mundo sin privilegios, un mundo de derechos.Derechos a nuestra libertad de movimiento, opinión, a nuestro cuerpo: cómogozarlo y también qué hacer con él. Derecho a la propia cultura. Por ejemplo:cuando hay dos o tres cátedras del mismo tema en una universidad, losestudiantes, mujeres y hombres, prefieren la cátedra dictada por un hombre. Escomo si la mujeres fuéramos siempre la parte que termina de configurar el mundomasculino y no aquellas que pensamos, gozamos, nos divertimos, tenemos nuestrosentido del humor, conciencia de qué es el drama, el trabajo, el amor. Vivimosgracias a que mujeres nos enseñan a caminar, hablar, vestirnos, comer. Ah, peroeso es “pura necesidad”, es algo que no trasciende, que no es masculino y porlo tanto no es cultura ni aprendizaje, no se valora. Lo que no tieneimportancia, no es valorado. Bueno, yo feminista quiero libertad de tener micultura femenina. De creerle a una mujer antes que a un hombre. La libertad esparte de la justicia y la justicia es parte de una buena vida.

 

¿Es posible un mundo más justo?

El mundo donde hayprivilegios para los hombres y se les niegan derechos a las mujeres no esjusto. Somos el 50 por ciento de todos los pueblos del mundo, de los 69 pueblosoriginarios de México, de los 607 pueblos originarios de América, todavíavivos, produciendo. Pero no somos el 50 por ciento de las personas publicadas,ni a las cuales se les pide opinión para lanzar un producto, ni tenemos buenosy altos salarios; y muchas veces no somos ni siquiera consideradas totalmentepersonas. La antropología sigue pensando que el mundo es de los hombres y esuna disciplina occidental y colonialista.

 

 

¿De qué habla tu libro Feminismos desde Abya Yyala?

Américo Vespucioera un yupi culto florentino con suerte, subido en un barco español que llegó aun continente que tenía casi dos mil pueblos vivos en ese entonces. Estospueblos originarios de América han encontrado un nombre de la lengua y pueblocuna que vive en la cintura de América. Abya Yala es el nombre que une alcontinente del norte con el continente del sur de América; se usa para definirAmérica en todos los pueblos indígenas desde Alaska hasta tierra del Fuego.

 

¿El libro lleva varias ediciones distintas, por qué?

Como historiadorade las ideas, dentro de mi gestión filosófica, de mis estudios, me dedico a lashistorias de las ideas feministas y observo los múltiples orígenes de losfeminismos latinoamericanos, desde la época pre-independentista. La mayoría deellos basados en utopías surgidas en América entre las poblaciones de origeneuropeo o mestizas. Cuando termine la primera versión hubo una crítica porparte de dos grupos. Por un lado mis compañeras feministas teóricas oactivistas lesbianas me dijeron, nosotras estamos en las teorías feministas delos últimos 30 años, pero estamos siempre invisibilizadas. Y tenían razón. Elfeminismo está incluido, acompañado y ha influido en la teoría lésbica. Sale lasegunda edición más larga y completa; y me llega la crítica de mis colegastanto teóricas como activistas de los pueblos originarios. Yo venía trabajandocon amigas lenkas en Honduras, con mayas, zapotecas de la zona del Istmo,nahuas en Milpa Alta, en Guerrero y Morelos. Ellas me reclamaron. ¿Y nosotras?Y caigo en cuenta que: Ideas Feministas Latinoamericanas es un recuento de cómose van conformando las ideas, pero eso tiene origen, viene de los pueblosindígenas. Empiezo a estudiar los poquísimos libros de mujeres indígenas. Ydescubro que la discriminación no viene solo de “los malos” como dicen enCherán. Sino de nosotras mismas, las mujeres feministas que tendemos a creerque se llega a la liberación, la libertad y justicia a través del ejercicioindividual de estas cosas. Y veo que estamos atrapadas en una obediencia a laetnia, cultura, nación que nos retiene en el mundo masculino. Esto, la mayoríade las mujeres feministas de Abya Yala, la rechazan. Pero ellas no tienen lugaren las revistas de antropología, en las editoriales científicas. Porque noutilizan las categorías del mundo universitario, “blanquizado” como lo llama laantropóloga argentina Rita Laura Segato. Entonces decido establecer un diálogo.Pero, ¿cómo me igualo? Soy una mujer que da miedo, de la cual se recela;europea, blanca, todo aquello que los ha oprimido por cinco siglos y contra locual han tenido un pensamiento de resistencia que nunca hemos escuchado.

 

¿Cómo se logró este diálogo, desde dónde?

Empecé a hablar conMaya Cu Choq, poeta queq´chí de lo que tenemos en común.  ¡Ah, somos mujeres! ¿Y qué más? Bueno,crecimos ambas en un sistema racista. Solo que ella, en el lugar de quien sufrelas consecuencias y yo quien se beneficia. Haber tenido suficientes medios parano morirme de hambre, medir un metro 68, tener unos hombros fuertes y unaspiernas musculosas. Sí, teníamos estos dos lugares distintos pero las dosqueríamos poner fin al sistema racista porque es un sistema de exclusión, deprivilegios, injusticias, muerte, de hambre y construcción de la pobreza.Amigas suyas en Guatemala empezaron a hablar. Busqué a mis amigas de Oaxaca,Morelos, las mujeres de Cherán, purépechas. Y vi que ni ellas ni yo hemoslogrado la justicia para las mujeres en nuestras culturas. El libro ya tienecinco ediciones. Ha salido en Colombia, Argentina, Bolivia, Chile y Venezuela,pero en México no, ríe Francesca. No, porque las editoriales mexicanas no sonmuy atrevidas.

 

Háblame de tu octava novela ya en librerías, El paso de los días.

La terminé hace 12años. No encontró editorial. Durante estos años sufrió ajustes, reacomodosestilísticos y finalmente encontró en Terracota una editorial que se atreve. Miescritura es difícil. No hace concesión a moda alguna. Escribo de amores nosufridos, prefiero una buena cogida. Me interesa todo: la física, zoología,medicina, filosofía, historia siempre desde un punto de vista feminista. Minovela, parte de una gran crisis electromagnética que impide la comunicacióntecnológica por internet. La clave es la física, que para mi es una tragedia.Entre las partes de los átomos solo hay vacío. La novela trata del vacío decomunicación entre distintos personajes. Sucede en tres continentes. Es laprimera de una trilogía.

 

¿Cuáles son tus sueños, Francesca?

Tengo varios.Durante 12 años me dediqué a la docencia con mucho placer en la UniversidadAutónoma de la Ciudad de México. Renuncié para escribir, es principalísimo.Quiero acompañar el crecimiento intelectual de mi hija Helena Scully, está ensu camino, que no es el mío. Quiero seguir trabajando como activista feminista,en contra de la discriminación de las mujeres en general, y que algunas mujeresejercen hacia otras mujeres. Esos son ahora mis sueños.