Un 'principito' para la ópera

La soprano Nadia Ortega considera que musicalmente la obra del compositor mexicano es muy juguetona y la adaptación guarda mucha semejanza con el relato de Saint-Exupéry.
Un principito para la ópera.
Un principito para la ópera. (Cortesía INBA)

México

En 1944, el mismo año de su muerte, un año después de publicar su novela El principito, Antoine de Saint-Exupéry se preguntaba: "¿Qué quedará de nuestra civilización, donde lo espiritual ha sido masacrado? ¿Qué quedará de nosotros si no sabemos alzar nuestro entusiasmo más allá de los monstruos de la mecánica, resultado del cerebro de nuestros ingenieros? Eso es, parece, la civilización. Esta civilización es idiota".

Reflexionaba el escritor y piloto aviador francés que había vivido los horrores de la Segunda Guerra Mundial y, después de despegar de una base militar en Córcega, fue declarado desaparecido. Más de siete décadas después, aunque la civilización continúa con sus dosis de creciente idiotez, gracias a obras de arte como El principito hay espacio para creer en la esperanza.

Libro fundamental para muchas generaciones de niños, adolescentes y adultos de diversas culturas, volvió a ser escuchado ayer en la versión operística de Federico Ibarra bajo el título de El pequeño príncipe en el Palacio de Bellas Artes, junto con Antonieta. Ambos montajes, que celebran los 70 años de vida del compositor mexicano, se presentarán también los días 18 y 21 de febrero.

La soprano Nadia Ortega, quien desempeñará el papel principal, dice en entrevista para MILENIO que desde hace muchos años El principito es su libro favorito. "Cuando era niña lo leí y me encantó, pero en la adolescencia lo volví a leer y se volvió muy significativo: empecé a analizar a cada personaje y a encontrarle otros sentidos. El principito nos hace reflexionar sobre muchas cosas".

Enfocada en la ópera barroca y la música contemporánea, Nadia Ortega explica que se le ha dificultado recuperar "a ese niño que es el personaje principal, su inocencia, su capacidad de asombro. Como es tan puro y tan inocente, a nivel actoral me está costando mucho trabajo, pero si algo me apasiona es su capacidad de asombro".

Para la soprano, la adaptación literaria de Luis de Tavira guarda mucha semejanza con el cuento original. "Por ejemplo, la frase: lo esencial es invisible para los ojos, plasmada en el momento justo. Hay muchos momentos de la obra de Saint-Exupéry recuperados, como la frase con la que yo inicio: regálame un dibujo. Rápidamente nos acordamos de esa frase, como de la anterior. El texto está bastante cercano a lo original".

El barítono Enrique Ángeles, quien encarnará al piloto que encuentra con el personaje principal, considera que la ópera "es una reflexión sobre cómo recuperar al niño perdido cuando se es adulto. La obra tiene su propio lenguaje musical y, a pesar de que es moderno, es muy noble para la voz. Hay cambios complejos de compás, por lo que uno tiene que ser un músico muy sólido para lograrlos, además de cantar bien".

Nadia Ortega considera que la música de El pequeño príncipe "es muy juguetona. Cada personaje tiene una tonalidad o un modo específico, un color propio, lo que hace que la obra sea muy atractiva y, al mismo tiempo, muy dinámica. Hay un tema para cada personaje, lo que me gusta mucho porque lo vuelve muy definido."

Vocalmente también tiene sus retos, agrega la cantante. "Como soy soprano con un tono ligero, el desafío es tener una gran proyección en todo mi registro medio, lo que es muy difícil para mi tesitura, pero al mismo tiempo me siento muy cómoda. Me gusta mucho el personaje porque no es el típico papel en que el reto es cantar los agudos o las líneas muy largas, sino que es algo muy sutil, y en eso justamente me recuerda a la música barroca".