Premio Vargas Llosa se instala en Guadalajara

Esta ciudad será sede por tres ediciones, aunque no se descarta que se convierta en permanente
En 2012 se firmó el convenio para rendir homenaje permanente al autor peruano-español.
En 2012 se firmó el convenio para rendir homenaje permanente al autor peruano-español. (José Méndez)

México

Tras dos ediciones en Lima, Perú, el Premio Bienal Mario Vargas Llosa tendrá a Guadalajara como su sede a partir de 2019, en lo que se busca se convierta en una gran fiesta literaria cuya culminación será la entrega del galardón.

Organizada por la Cátedra Vargas Llosa en colaboración con la Fundación Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes y la Fundación Universidad de Guadalajara (UDG), se trata de un cambio que termina por rescatar un encuentro, cuyo modelo “estaba prácticamente agotado” en la capital peruana, según el escritor Juan José Armas Marcelo.

“Desde la cátedra y la biblioteca ideamos el proyecto para Lima, por razones obvias, en especial porque hubo nueve universidades de esa capital que se adhirieron. Al principio encontramos un gran entusiasmo, e incluso entre ciertos empresarios que estuvieron dispuestos a patrocinar el premio, pero por razones que no son estrictamente políticas, sino sociales y culturales, se percibió cierto cansancio de esos empresarios y de la sociedad civil peruana”, enfatizó el director de la cátedra.

Así fue como, tras enfrentar esos desafíos, se le tomó la palabra a Raúl Padilla López para traer a Guadalajara el Premio Bienal Mario Vargas Llosa, dotado con 100 mil dólares y que, en su tercera edición, está enfocado a reconocer a una novela publicada en papel entre enero de 2016 y diciembre de 2018.

Otra celebración

En 2012, la Fundación Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, la Cátedra Vargas Llosa y la Feria Internacional del Libro de Guadalajara firmaron un convenio para rendir homenaje permanente al escritor y “así construir otro puente entre las literaturas de Europa y América Latina”.

Como fruto de esa colaboración, a decir de Padilla López, presidente del Comité Organizador de la FIL Guadalajara, los ganadores de las primeras dos ediciones del premio, Juan Bonilla y Carlos Franz, acudieron a la capital tapatía, donde también se festejó el 80 aniversario del autor hispano-peruano.

En el espíritu de esa colaboración, la Fundación de la UDG decidió participar de manera más estrecha en el galardón, a través de un convenio que permitirá que Guadalajara sea sede del Premio Bienal de Novela Mario Vargas Llosa, en mayo de 2019, 2021 y 2023.

“Eso permitirá que cada dos años, paralelamente a los trabajos de deliberación del premio, la ciudad cuente con un festival literario de alto nivel, integrado por una treintena de reconocidos escritores, algunos de los más destacados de Iberoamérica, quienes participarán en charlas y conferencias abiertas al público y en el que estamos decididos a promover la asistencia de muchos estudiantes de literatura de toda la República mexicana”, destacó Padilla López.

La intención es que las actividades se desarrollen en el nuevo conjunto de artes escénicas, que ya albergó algunas actividades de la pasada edición de la FIL Guadalajara y del Festival Internacional de Cine de Guadalajara, “lo que complementará la vocación del centro cultural, donde se ubican ya la Biblioteca Juan José Arreola, el Centro Documental Carmen Balcells y la Librería Carlos Fuentes”.

El convenio es para las próximas tres ediciones del galardón, mas no se descarta que la capital tapatía se convierta en sede permanente de lo que se busca sea un complemento para la FIL Guadalajara.

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“No tengo interés en ser secretario de Cultura”: Raúl Padilla

Durante el lanzamiento del galardón, al que acudió el embajador de España en México, Luis Fernández Cid, Raúl Padilla López se refirió a las razones por las que aceptó la invitación del candidato presidencial de Por México al Frente, Ricardo Anaya, para convertirse en su enlace con la comunidad cultural.

“Nos parece muy importante que México cuente con mejores herramientas para el desarrollo de su cultura, y son los gobiernos los que tienen la capacidad de implementar las políticas adecuadas. Para mí es un honor poder participar con una de las fuerzas políticas que contienden para tratar de contribuir en su propuesta cultural”.

Destacó que su presencia se da de manera personal, por lo que no afecta las actividades culturales con las que está ligado. Añadió que “participar en la vida política es un derecho constitucional”, aunque recordó que desde hace un tiempo manifestó que no tenía interés en tener un cargo público.

“No tengo interés en ocupar ni la Secretaría de Cultura, ni otro cargo público. La invitación no conlleva ningún otro tipo de compromiso a futuro”.