“El premio corona la generosidad con que han aceptado mis libros”

Recibió el reconocimiento de la FIL de Guadalajara en un acto donde se expresó solidaridad con los normalistas de Ayotzinapa.
El escritor italiano agradece el máximo galardón del encuentro editorial.
El escritor italiano agradece el máximo galardón del encuentro editorial. (Sáshenka Gutiérrez/EFE)

Guadalajara

Claudio Magris se hizo una pregunta, que parecía estar dirigida a todos aquellos dedicados a la literatura: ¿por qué se escribe? “Por amor, por miedo, como protesta, para distraerse ante la imposibilidad de vivir, para exorcizar un vacío, para buscarle un sentido a la vida. A veces para establecer un orden, otras para deshacer un orden preestablecido; para defender a alguien, para agredir a alguien. Para luchar contra el olvido”.

Palabras que resonaban en los oídos de cientos de invitados a la inauguración de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara porque, sin mencionar un hecho en particular, tenían un destino: el de la realidad por la que atraviesa México y que no pudo quedar de lado en la ceremonia.

“(Escribir) para luchar contra el olvido, con el deseo —tal vez patético, pero grande y apasionado— de proteger, de salvar las cosas y, sobre todo, los rostros amados de la abrasión del tiempo, de la muerte. Escribir es también un intento de construir un arca de Noé para salvar todo lo que amamos, para salvar —deseo vano e imposible, quijotesco pero inextirpable— cada vida”.

Luego de recibir de manos del presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Rafael Tovar y de Teresa, el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, Magris dijo en español que es un reconocimiento que “corona la generosidad con que los lectores han acogido mis libros”, antes de entrar de lleno a un discurso que llamó “Lápices de colores”.

“No sé qué color tenga este grácil y maltrecho barquito de papel que podemos construir con nuestras palabras; sabemos que está destinado a hundirse, pero no por eso dejamos de escribir. Y si se hunde, su escritura no será de color negro, que es ausencia de color, sino blanco, o sea la unión de todos los colores”, dijo el autor, quien en la ceremonia reconoció la deuda que tiene su libro, A ciegas, con la novela Noticias del imperio, de Fernando del Paso, quien estaba presente en el lugar.

Ante el ministro de Relaciones Exteriores y Culto de Argentina, Héctor Timerman; el rector de la Universidad de Guadalajara, Tonatiuh Bravo, y el presidente del Comité Organizador de la FIL, Raúl Padilla, el titular del Conaculta, Rafael Tovar y de Teresa, dijo que de Claudio Magris aprendimos “la trascendencia del impulso universal que tiene la cultura, la capacidad que tiene para ser síntesis civilizadora”.

“La cultura como la alegoría del Danubio de Magris es la culminación, el símbolo de aspiración plural que nos une a todos en torno al deseo de intensificar la convivencia respetuosa y pacífica entre los miembros de la sociedad. La cultura, como el Danubio, atraviesa las fronteras políticas, humanas, sociales, psicológicas y económicas, y en su transcurrir no diluye los rasgos sino que encarna esas diferencias como una vía para rescatar su unidad. Defender los valores de la cultura es trabajar permanentemente por hacerla florecer como parte indispensable de la armonía, la convivencia y la paz social”.

Justicia

Después de entregarle el galardón a Magris, Tovar y de Teresa enfatizó la importancia de la cultura como un espacio de confluencia que construye, “que fortalece, que significa”; esas palabras vinieron después de las distintas voces que se escucharon en solidaridad con los normalistas desaparecidos de Ayotzinapa.

“Ante esta situación, son muchas y distintas las voces que piden justicia a nuestras autoridades”, comentó Padilla López, “y quienes organizamos la FIL de Guadalajara nos unimos al sentimiento de los familiares y amigos de los normalistas desaparecidos en Iguala, y nos sumamos a la solicitud urgente de que se restituya el estado de derecho en nuestro país”.

Fue una manera distinta de iniciar la fiesta de los libros, en la que Argentina es el país invitado, que acude con una propuesta un tanto diferente de lo que estábamos acostumbrados: mostrar la diversidad cultural como rasgo identitario, “un país mestizo con aportes insoslayables de los pueblos originarios”, dijo Timerman.

Con los movimientos entre las editoriales, también se dieron múltiples cambios en la fisonomía de las dos mil casas editoriales de
los 43 países, que están presentes, con una oferta de casi 440 mil títulos, lo que, sin duda, consolida el lugar que ocupa la FIL de Guadalajara en el ámbito hispanoamericano: unas editoriales se fusionaron y su espacio creció; otras tuvieron la oportunidad de moverse hacia pasillos más concurridos, aunque al final es el mismo espacio para albergar a cuando menos 700 mil visitantes, la expectativa en números de la FIL de Guadalajara.