Descubren posible cura para tumor cerebral letal en niños

Científicos de la Universidad de Stanford realizaron pruebas en ratones.
La profesora Michelle Monje es la autora principal del estudio.
La profesora Michelle Monje es la autora principal del estudio. (Especial)

Madrid

Un equipo internacional de investigadores descubrió que un fármaco llamado panobinostat  y otros de su género pueden ser eficaces para tratar el glioma difuso de protuberancia, DIPG (por sus siglas en inglés), una forma agresiva y letal de cáncer cerebral pediátrico, aunque de momento solo se ha probado en ratones.

“Nuestros resultados proporcionan un rayo de esperanza para tratar esta desgarradora enfermedad”, señaló Michelle Monje, profesora adjunta de ciencias neurológicas y neurología de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford en California, EU, y autora principal del estudio, que publicó ayer Nature Medicine.

Hasta ahora las pruebas se han realizado en ratones, aunque la doctora tiene previsto realizar ensayos clínicos para probar la seguridad y eficacia del medicamento en niños con ese tipo de tumor.

El DIPG que suele afectar a niños de entre cuatro y nueve años, es un tumor difícil de alcanzar y eliminar quirúrgicamente y, a pesar de los tratamientos con radiación, normalmente los niños no suelen sobrevivir más de nueve meses y menos de uno por ciento lo hace más de cinco años.

La doctora Monje comenzó hace seis años a crear y compartir cultivos de células DIPG procedentes de 16 pacientes de Estados Unidos y Europa que podían ser estudiados en el laboratorio.

El objetivo era buscar un medicamento que pudiera acabar con las células DIPG o detener su crecimiento, para lo que se realizaron experimentos en placas de Petri y en ratones.

Los investigadores descubrieron que el panobinostat, un medicamento diseñado para modificar la forma en que las células regulan los genes, “puede ser eficaz para inhibir el crecimiento de las células DIPG y aumentar la tasa de supervivencia”.

“Es asombroso. En solo seis años los científicos han pasado de no saber casi nada de este tipo de tumor a comprender su genética subyacente y a encontrar una terapia potencial”, subrayó Jane Founain, directora del programa en el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares en EU.

Tras diversas pruebas, los investigadores decidieron centrarse en el panobinostat y durante los ensayos realizados en placas de Petri vieron que ese fármaco inhibía el crecimiento de doce de las dieciséis líneas celulares del DIPG.

Además, al poner células DIPG en la protuberancia del tronco encefálico de ratones a los que administraron inyecciones del medicamento vieron cómo se inhibía el crecimiento de las células DIPG y aumentaba la supervivencia.

Monje indicó que los resultados “apoyan la idea de que las modificaciones en las histonas (proteínas básicas asociadas al ADN del núcleo celular) son la clave para entender y tratar el DIPG”.

“Este puede ser el primer paso para mejorar finalmente el pronóstico de esta enfermedad aparentemente incurable”, apuntó Monje.