'Porgy and Bess' no es como las otras óperas

La obra de George e Ira Gershwin, presentada por la compañía Pab Theatre, fue representada con gran éxito la noche del jueves pasado.
El elenco brilló por su desempeño vocal, actoral y coreográfico.
El elenco brilló por su desempeño vocal, actoral y coreográfico. (Especial)

México

En 1935, días después del estreno de Porgy and Bess, de los hermanos George e Ira Gershwin, las críticas no fueron muy positivas, pues fue calificada como un "híbrido", un "espectáculo agrandado", con música "medianamente viva", que padecía de "anemia melódica y armónica". El compositor y también crítico musical Virgil Thompson aseguró que Gershwin ni siquiera sabía "lo que es una ópera".

El tiempo le ha otorgado a Porgy and Bess un buqué de originalidad, la cual, si está en manos, voces y movimientos coreográficos como los de los integrantes de la compañía Pab Theatre de Michael Capasso, el éxito está garantizado. Así lo constatamos la noche del jueves durante la primera función de la ópera en el Palacio de Bellas Artes, coronada con el aplauso unánime de un público enloquecido por la entrega del elenco.

El híbrido radica en el hecho de que los hermanos Gershwin se nutrieron en esta obra de la música afroamericana, sobre todo de los cantos religiosos y las canciones de trabajo, pero también recurre a elementos de la comedia musical, género del que fueron grandes representantes. Ahí nace su encanto —o desencanto, para sus detractores—: no es como otras óperas.

Fue uno de los trabajos más apreciados por George Gershwin pues, de acuerdo con David Ewen, uno de sus primeros biógrafos, escribió que el autor de la música —las letras son de su hermano Ira— "nunca dejó de maravillarse ante el milagro de que él había sido el compositor. Nunca dejó de amar todas y cada una de las notas; su lealtad por la obra nunca flaqueó ante la convicción de que había producido una obra de arte".

Este amor por las notas se contagió a la compañía neoyorquina, que abrazó al público con su entusiasmo desde las primeras notas de la célebre canción "Summertime". En esta versión de la obra —situada en la Carolina del Sur en los años treinta del siglo pasado, agobiada por el racismo— el elenco es afroamericano, salvo uno de los personajes, que encarna al "amo". Seguramente por ello los cantantes se involucraron a fondo en sus personajes y acciones.

Como bien advirtió Darren Stokes durante la conferencia de prensa, como cantantes están completamente conectados con el mundo de la ópera en obras como La Traviata o Carmen. Pero, en el caso de Porgy and Bess, como afroamericanos se identifican más con los personajes. "Yo me siento como Crown —su personaje—, como si yo estuviera en esa comunidad, en el vecindario en que se sitúa la ópera. Podemos cantar en alemán y en italiano, por supuesto, pero Porgy and Bess es una historia de nuestra gente".

Si los Gershwin han sido acusados de haber creado personajes estereotipados para su ópera, es preciso recordar la época en la que fue escrita, además de su relación con el teatro musical, regido por los lugares comunes, donde los malos eran demasiado malos y los buenos demasiado buenos. A pesar de ello, las voces y el desempeño actoral hicieron de la representación una delicia (¿acaso en México no sigue funcionando una cinta como Nosotros los pobres?).

Lo mismo brillaron Kenneth Overton y Kishna Davis, como Porgy y Bess, que Darren Stokes y Reggie Whitehead, al interpretar a Crown y Sportin' Life, un fabuloso entertainer. También maravillaron las voces portentosas de Geraldine McMillian Serena y Rebecca Hargrove, quien en su conmovedor solo en la escena del sepelio fue uno de los mejores momentos del montaje.

La atinada dirección de Charles Randolph-Wright denota su experiencia en los espectáculos de Broadway, pues la continuidad es impecable, mientras que la Orquesta de la Ópera de Bellas Artes hizo una gran mancuerna con el director musical Pacien Mazzagatti.

La ópera ofrecerá tres funciones más: hoy a las 12:00 y 18:00 horas y mañana a las 16:00.