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Por terminar el 'ingenioso' proceso de restauración de El Quijote

Según lo explicó Carola Sánchez, responsable en darle un 'segundo aire' a la escultura, se utilizaron diversos materiales para suplir la 'patita' del burro de Sancho, la cual fue vandalizada.
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Luego de que los escultores José Luis Ponce y Carlos Magallanes aportaran sus comentarios sobre la restauración que se realiza en torno a la obra de Joaquín Arias, la restauradora Carola Sánchez comentó a Milenio que se debieron realizar acciones de cardado, es decir, raspadura y pulido, debido a que entre los años 2004 y 2007 se aplicó una capa gruesa de pintura verde sobre la obra de Don Quijote de la Mancha y Sancho Panza. 

“Se está limpiando, se está puliendo de Pe a Pa, no le hemos querido meter ningún tipo de ácido para evitar un problema como el del Caballito de Tolsá, que ya ven que se picó y todo. Lo intenté y le metí unos solventes suavecitos, vi que no salía la cantidad de pintura, mugre, esmog, popó de pájaro y sobre todo unos brochazos de pintura verde, que yo creo que le sobró a Coca Cola de los tabaretes y vinieron y le dieron una embarrada”.

Ella explicó que todo lo anterior se le retiró durante dos semanas. Aparte de quitar la pintura, a las esculturas les colocará un sellador que aseguró será una protección sin color para que la obra no sea dañada por la contaminación y se le quite con facilidad el excremento de aves. La restauración apuntó, concluirá esta semana.

“Se va a oscurecer, sí se va a oscurecer, porque el componente del bronce es latón y cobre, entonces se va oscureciendo, lógicamente poco a poco va teniendo pátina café, pero verde tendrían que pasar cien años, por lo tanto esas manchas verdes que tenía no podían ser de pátina porque no tiene cien años". 

La obra fue un regalo para el 75 aniversario de la ciudad. (Óscar Wong)

“Ahorita pasó la hija y le dio mucho gusto que la estuviéramos limpiando y que la estuviera arreglando. Entonces tiene 36 años, no era para que ya tuviera esas manchas verdes, café oscuro sí pero esos manchones, brochazos verdes, para nada”.

Los servicios de Carola Sánchez fueron requeridos por Antonio Loera, director de Servicios Administrativos de Torreón. Con un presupuesto de pago de 33 mil pesos por sus servicios, ella concluirá esta semana y viajará a la Ciudad de México para restaurar una colección de marfil de un particular que considera venderla a un museo.

VANDALISMO

Por otra parte, Carlos Castañón, historiador y director del Archivo Municipal Eduardo Guerra, comentó que existen varios faltantes en las esculturas producto de varios robos.

Mientras que la restauradora mencionó que para suplirlos utilizó acero e incluso pasta para restaurar automóviles, ésta última en la pata que confeccionó Hilario Cordero en el año 2012.

“La patita ahí está, la hice de pasta de carro, de esa para parchar carros, ahí está, y la pinté. Ahí sí está pintada, esa la cortaron con una segueta”.

Sobre la pata que le colocaron al burro de Sancho en el año 2012, acotó que “no era de acero, era de botes de comida, ahí los ensamblaron y los soldaron más o menos. No era de acero, ojalá hubiera sido. Tengo fotos de cómo estaba”. 

“Rehizo la pieza porque la cortaron completamente… a la obra le robaron las bridas y el escudo”, agregó Castañón Cuadros.

Sobre la posibilidad de instalar los faltantes toda vez que se cuenta con una réplica en San Luis Potosí, se dijo que sólo la pata del burro costaría al menos 22 mil pesos porque se debe sacar molde y rellenar bajo la técnica de cera perdida. 

La restauradora mencionó que esto sería carísimo pensando que se debe mantener el gas abierto día y noche para mantener caliente el molde y luego para vaciarlo.

El Dato.
Historia de El Quijote
Joaquín Arias Méndez realizó la escultura y se la obsequió a la familia Valdés.

Durante los festejos del 75 aniversario de la fundación de la ciudad, es decir, en el año de 1982, la regaló al ayuntamiento para ornamentar la calzada Colón.

Fue en junio de 2012 cuando unos ladrones lesionaron la obra, al despojarla de la lanza, las bridas, el escudo, así como la placa informativa, cortando además la pata del burro.

Un mes después del ataque, el escultor Hilario Cordero la intervino para restituir la pata con materiales que no eran adecuados.

En diciembre de 2018 el ayuntamiento acordó un pago de 33 mil pesos para la restauradora Carola Sánchez, quien a su vez debió aportar materiales y ayudantes, interviniendo de nueva cuenta la obra, utilizando materiales como acero y pasta para reparar automóviles.


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