Le ponen dos ruedas al teatro

El proyecto que dirige Alberto Eller surgió en 2009 con los objetivos de promover las artes escénicas, difundir la literatura y preservar el medio ambiente.
El grupo busca atraer nuevos públicos al realizar actividades artísticas en espacios no convencionales.
El grupo busca atraer nuevos públicos al realizar actividades artísticas en espacios no convencionales. (Especial)

México

Cada martes, desde 2009, el Parque Revolución de Guadalajara se transforma en sede de los amantes de la bicicleta. Un colectivo artístico: Al Teatro en Bici, organiza paseos nocturnos, visitas a recintos culturales y lecturas al aire libre, entre otras actividades.

Los amantes de este transporte se acercan para pasar una velada llena de cultura, adrenalina y deporte. No importa que sea entre semana y que al día siguiente haya escuela o trabajo: la pasión por esta actividad se apodera de ellos y los lleva a disfrutar de la noche.

Son jóvenes que han hecho del uso de la bicicleta parte de sus actividades cotidianas. La emplean también para fomentar el mejoramiento del medio ambiente tanto en Guadalajara como en otras ciudades del país.

Alberto Eller, director de Al Teatro en Bici, se ha dedicado a promover actividades artísticas en espacios no convencionales, con el objetivo de atraer nuevos públicos, y como resultado de la falta de lugares para que tanto teatreros como cuentacuentos, por ejemplo, desarrollen su trabajo normalmente.

La agrupación, conformada por ocho integrantes, también ha desarrollado tres proyectos más: Moda en bici, Bici cinema y la compañía itinerante Teatro en bici, con la cual ya se han presentado en lugares como Baja California, Guanajuato y Colombia.

“En la actualidad no estamos haciendo tantos recorridos nocturnos. Nos estamos enfocando en realizar actividades de otro tipo, como los proyectos de Moda en bici y Bici cinema, con los cuales nos ha ido muy bien. La respuesta del público ha sido muy buena”, comenta en entrevista con MILENIO el también actor y dramaturgo.

“Actualmente hay más de 60 paseos nocturnos. Se han diversificado mucho las actividades porque no solo vamos al teatro, sino al cine, la lucha libre y estamos por acudir al futbol. No solo abarcamos las artes escénicas. Usamos la bicicleta para movernos a todos lados. Hoy en día hay muchos teatros en la ciudad que nos hacen descuento cuando acudimos en este medio de transporte”, explica Eller.

La compañía itinerante Teatro en bici lleva tres años trabajando. Su objetivo es llegar a nuevos públicos: “El movimiento de bicicleta urbana debe fomentar la cultura entre los chavitos y también con los adultos; el ciclismo debe promover valores distintos a los establecidos y la movilidad en las ciudades”.

Hasta el momento han presentado tres espectáculos escénicos: Mientras el mundo respira, Monólogos de la bicicleta y Teatro en bici. Ésta última propuesta es interactiva y está dirigida a los niños. Con estos proyectos han visitado La Paz, Guanajuato, Guadalajara, así como Colombia. Se trata de realizar las obras de teatro empleando las bicicletas, ya sea como parte del escenario o como la trama del montaje.

Otro de los proyectos que tiene esta agrupación es Bici Letras. Según Eller, el proyecto conjunta un triciclo con una pequeña biblioteca, a la cual se pueden acercar de forma gratuita aquellas personas que se encuentren en la jardinera de un parque y quieran leer algo. “Hemos recopilado libros de arte, novelas, cuentos y poemas, entre otros, para hacer intervenciones literarias”.

Su público es muy variado, y va desde niños de primaria hasta estudiantes universitarios. Actualmente el grupo está más interesado en los desfiles de moda en bicicleta y en el proyecto cinematográfico, aunque no descarta retomar los paseos nocturnos. Este proyecto también se lleva a cabo en La Paz, Culiacán, Veracruz y la Ciudad de México, explica Eller.

Otros proyectos

Moda en Bici reúne a creativos de la moda, el calzado y los accesorios, al mismo tiempo que promueve este medio de transporte.

La obra Monólogos en Bicicleta busca hacer una reflexión sobre el uso del vehículo en la sociedad. En ella aparecen cinco personajes que se enfrentan diariamente a la dificultad de emplear este vehículo en la ciudad.

Mientras el mundo respira trata de una niña de 12 años preocupada por el deterioro ambiental, así como sus anhelos e ideas para mejorar el planeta. Es una invitación a ejercitar el pensamiento ético mediante la aventura de Simona y su gato Galileo, que transcurre en la noche más caliente de este siglo.