De la policía a la literatura

Se encuentran en San Luis Potosí dos destacadas escritoras británicas del género, quienes decidieron cambiar su placa por una pluma; aquí comparten con MILENIO sus experiencias.

San Luis Potosí

Ambas formaron parte de la policía en Reino Unido desde diferentes trincheras: una en la calle, Clare Mackintosh; otra en la oficina, Mari Hannah (atendía temas de libertad condicional). Pero las razones por las que decidieron integrarse a la literatura son diferentes: la primera porque prefirió atender a sus tres hijos y la segunda porque fue atacada por uno de los criminales con los que debía tratar, lo que le dejó cicatrices que aún lleva en el cuerpo.

Clare y Mari son parte de la delegación británica que participa en el primer Festival Internacional de Novela Negra Huellas en el Crimen, que se lleva a cabo en el Centro de las Artes de San Luis Potosí-Centenario, un espacio de reflexión sobre un género abordado desde diferentes miradas.

“Algo que ayudó”, contaba Mackintosh, “es que soy de las únicas entre mis colegas que disfrutaba del trabajo de los trámites, de tomar las declaraciones de la gente y de entender cómo habían ocurrido las historias de los crímenes. Creo que fue una transición muy sencilla para mí pasar de escuchar esas historias y convertirlas en literatura, ser policía me dio un bagaje muy importante”.

Mackintosh aseguró en entrevista con MILENIO que su trabajo como policía la obligó a leer muy bien a las personas, a saber cuándo mienten, saber cómo ellas mismas van construyendo sus historias y eso se ve reflejado en su escritura, en la que apuesta por reflejar los temores más ocultos que tiene la sociedad y la parte más oscura con la que tenemos que vivir. “Es un género que muestra una parte muy importante de la sociedad. Tiene tanta popularidad porque finalmente son historias que hablan de gente como tú y como yo, a la que le pasan cosas muy diferentes: son gente ordinaria a la que la pasan cosas extraordinarias”.

Aun cuando tiene muy claro que escribe ficción, no dejan de colarse pasajes de hechos reales, como sucede en Te dejé ir, novela basada en un atropellamiento del que el conductor escapó inmediatamente, pero todo lo que se desarrolla a partir de ese hecho de la vida real es ficción.

“Escribir sobre esas historias me permite explorar las preguntas sobre lo que pasa detrás de la realidad. Creo que los escritores de novela negra hacen un gran trabajo al explorar estas preguntas, porque pensamos en las motivaciones, no se queda en buscar culpables, sino en entender qué hay detrás. En la novela policial la pregunta es quién lo hizo y todo te lleva a contestar esa pregunta; en cambio, el género negro explora más las motivaciones de por qué la gente hace lo que hace en las historias”, dice Mackintosh, cuya novela Te dejé ir (ya publicada en español) vendió medio millón de ejemplares en Gran Bretaña y se tradujo a más de 20 lenguas.

Ver hacia adentro

Mari Hannah tuvo la posibilidad de tomar experiencias propias y de su pareja, detective de homicidios, para la escritura de sus historias: “A mí me permitió conocer desde alguien que estaba en prisión por cometer un crimen tan simple como robar comida, hasta quien llegaba ahí por matar a dos personas. Eso me dio un rango muy amplio del carácter de los seres humanos.

“No hay nada que tenga que ver con el ser humano que no se toque en la novela negra: atacamos todo lo que compone a los diferentes grupos sociales porque se trata de ver hacia adentro. Las novelas ‘literarias’ suelen concentrarse en un personaje, a quien aprendemos a conocer por todo lo que piensa, mientras que en las novelas de crimen yo me concentro mucho en los procedimientos policiacos, lo que me permite abordar el interior de una persona”.

Con alrededor de 10 títulos en su bibliografía, aunque no ha sido traducida al español, Hannah reconoció los desafíos de la novela negra en la actualidad, en especial en el Reino Unido, donde la tradición pareciera sustentar su fortaleza, sin pensar en la saturación del mercado.

“Estas novelas son importantes porque nos permiten contestar la pregunta de por qué alguien hace lo que hace. Trabajé en el área de libertad condicional y tuve la oportunidad de entender la mente de muchos prisioneros. Ese conocimiento me hizo retar a la conducta humana, a los prisioneros con los que trabajaba”.

Hannah concluye: “Creo que la mirada femenina ofrece una perspectiva distinta en el género, pero no me atrevería a decir que las mujeres somos mejores para esto, pero sí que tenemos una mirada diferente sobre los sucesos. Tendemos a interesarnos por las emociones y la forma de pensar de los personajes”.

Por su parte, Mackintosh termina: “Cada quien escribe desde su lugar en el mundo y desde su biografía, pero con el acceso a la información logramos llegar a historias de muchos lugares. Cada quien aporta su propia visión y su manera de ver al mundo”.