Resurge la polémica por los restos de Porfirio Díaz

La comisión especial creada para conmemorar el aniversario de su fallecimiento prepara una solicitud formal para que sus restos sean repatriados a México.
Retrato de Porfirio Díaz, 1911, Library Congress.
Retrato de Porfirio Díaz, 1911, Library Congress. (Cortesía: INERHM)

México

Ante la iniciativa de la Comisión Especial de los Festejos del Centenario Luctuoso del general Porfirio Díaz Mori, de pedir la repatriación de los restos del general, la historiadora Patricia Galeana, directora del Instituto Nacional de Estudios de las Revoluciones Históricas de México (Inerhm), reprobó el hecho bajo el argumento de que "sería muy negativo y un contrasentido que una democracia, como la nuestra, le rinda honores y un homenaje a un dictador como Porfirio Díaz".

Desde su perspectiva, si la familia Díaz desea traer sus restos tiene derecho a hacerlo en un acto privado, incluso si la Iglesia le quiere organizar una ceremonia en la Catedral Metropolitana, puede realizarla, pero "insisto, no se le puede hacer un homenaje de Estado.

"No me imagino al gobierno español y a la monarquía haciéndole un homenaje al Franco", subraya, la ex directora del Archivo General de la Nación, a unas semanas de que se conmemore el centenario de su fallecimiento, el 2 de julio.

Como el proceso de exhumación, traslado y reinhumación de los restos corresponde exclusivamente a la familia Díaz, sin que se necesite la autorización política, ni del gobierno, el historiador Carlos Tello Díaz, tataranieto de Porfirio Díaz y autor del libro El Exilio, aseguró que la posición de la familia es que vuelvan los restos, "pero que implique un reconocimiento y una reconciliación con su figura y el porfiriato, siempre y cuando se le hagan los honores correspondientes a su alta investidura como ex general de división y como ex presidente de México".

Sin embargo, para José Manuel Villalpando, quien en dos ocasiones estuvo involucrado en los movimientos para la repatriación de los restos de don Porfirio Díaz, en 1995 y en el 2010, "no es conveniente en este momento que vive el país y, en especial Oaxaca, exhumar los restos y traerlos a México".

Al respecto, el novelista Álvaro Uribe, autor de Expediente del atentado, sostiene que "en su buen momento, Díaz fue un héroe. Y en sus muchos malos, no fue de ninguna manera el peor gobernante que hemos tenido: si los restos de Gustavo Díaz Ordaz están en México, resulta absurdo que los de don Porfirio no".

Por su parte, especialistas como Javier Garciadiego, presidente de El Colegio de México, aseguran que se trata de un tema que no es de historiadores, "más bien ese asunto corresponde a la familia".

Si Díaz Ordaz está en México también Porfirio Díaz

La Comisión Especial de los Festejos del Centenario Luctuoso del general Porfirio Díaz Mori, creada hace un año en Oaxaca, pedirá el próximo 2 de julio, en sesión de cabildo, el regreso de los restos del general, quien tras ser derrocado por la Revolución salió al exilio en el barco de vapor Ipiranga, desde el Puerto de Veracruz.

Francisco Javier Jiménez Jiménez, regidor de mercados públicos del ayuntamiento de Oaxaca, dice que se hará esta petición para que de don Porfirio sea sepultado en su estado natal, en el Templo de la Soledad. Así que se harán los trámites para cumplir con su última voluntad, con el apoyo de la Asociación Descendientes del General Porfirio Díaz Mori.

En ese planteamiento Pedro Ángel Palou, autor del libro Pobre patria mía, reconoció la existencia de diversos hechos que no se le perdonan a Porfirio Díaz, como el genocidio de los yaquis.

"No sé, en estos términos, si reiniciar un debate sobre sus restos tenga sentido. A los muertos es mejor dejarlos donde están. Otros debates son mucho más urgentes y necesarios hoy, en un país de desaparecidos, de fosas comunes y de pacto social roto", destacó el escritor.

Por otro lado, Ignacio Solares, autor de títulos como Un sueño de Bernardo Reyes y Madero, el otro, está convencido de que los restos de Porfirio Díaz debieran regresar porque fue un presidente de México que, "a pesar de sus errores y chocherías finales, hizo cosas muy importantes para el progreso del país.

"El gran defecto de don Porfirio fue, como decía Álvaro Obregón, envejecer, volverse un ambicioso irredento del poder, pero eso no lo priva de haber tenido grandes logros para el desarrollo del país en aquellos años tan difíciles".

Un intento más

La repatriación ha sido un deseo añejo, ya que desde que murió Porfirio Díaz exiliado en París, su esposa doña Carmelita, en espera de regresar a México con sus restos, lo sepultó en la iglesia Saint Honoré d' Eylau, pero al ver que al paso de los años su deseo era imposible, decidió enterrarlo en el Panteón de Montparnasse.

Después, en la década de los 20 y luego en los 50 y los 60, hubo otros intentos por traer sus restos. Pero fue en 1995 que hasta se creó una comisión para ello, y en 2010 se analizó también esa posibilidad, aunque fue descartada, dado que se conmemoraba el centenario de la Revolución, movimiento armado que se levantó para derrocarlo del poder.