“El poeta es un héroe, un ser de excepción”: Vicente Quirarte

En conversación con MILENIO el literato y académico dice que las universidades "son un bastión de la libertad".
Vicente Quirarte
Vicente Quirarte (Archivo )

México

Para el escritor mexicano Vicente Quirarte su gusto por indagar sobre los héroes patrios le llegó desde chico y de manera natural: "En 1965, cuando tenía 11 años de edad, apareció el libro de mi papá, el historiador Martín Quirarte, Visión panorámica de la historia de México. Durante las vacaciones me ponía a resumir capítulos de esa publicación diariamente. No me podía ir a jugar sin sintetizar un capítulo. Luego, también tuve una profesora de historia muy apasionada".

El autor de Del monstruo considerado como una de las bellas artes, El libro y sus aliados y Morir todos los días ha llevado su pasión por la historia a la investigación de héroes ignorados o villanos de México, como Tomás Mejía, general imperialista, conservador y clerical que peleó en la época de Maximiliano de Habsburgo, y que incluso fue admirado por Benito Juárez.

Esa pasión lo ha hecho escribir ponencias para encuentros universitarios como Conecta 2010. Campos del pensamiento, organizado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y que ahora lo lleva nuevamente a hablar en esa misma reunión, a realizarse el 26 de noviembre en la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario, en torno a la libertad. En entrevista con MILENIO, Quirarte habla al respecto.

¿De qué hablará en Conecta 2013. Campos del pensamiento?

En el 2010 hable de un tema muy estimulante para mí: el héroe. Aquel curso se llamaba "La vergüenza de los héroes", porque me interesaba hablar de la vergüenza en un doble sentido: tal parece que en cuanto se menciona la palabra "héroe", la gente se espanta y se molesta. Los héroes son incómodos. La gente prefiere ignorarlos. Caminamos por la calle de Reforma y miramos las esculturas de los héroes, muchas de ellas salidas de la fundición de Jesús F. Contreras, pero no las observamos, no vemos la voluntad que el escultor puso en ellas. Finalmente, el Paseo de la Reforma es una lección de historia. Una historia que, lamentablemente, olvidamos, desconocemos o simplemente preferimos ignorar.

La segunda parte de aquella ponencia trata de la vergüenza que los héroes tuvieron para poder realizar actos de excepción y dotar al país de las estructuras que nos sostienen. Carlos Monsiváis acuñó una frase que me gusta citar: habla de las herencias ocultas de los liberales del siglo XIX. Efectivamente, ahí están. Mucha gente puede ignorar sus nombres, pero no lo que nos dieron: la posibilidad de trasladarnos a todas partes, las garantías individuales. Esto que hoy está amenazado por el narcotráfico nos lo dio el liberalismo, y me dio la pauta para hacer la doble idea de "La vergüenza de los héroes" y tratar de examinar en las sesiones que tuve las diferentes etapas de los héroes, desde Cuauhtémoc hasta los de la Revolución Mexicana.

¿La revisión que hizo en aquella ocasión de los héroes patrios estaba ligada a la reivindicación que se hizo por ser el año del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución?

Volvemos a lo mismo: esa reivindicación fue superficial, obligada y muy poco convincente. A las celebraciones prefiero llamarles conmemoraciones porque nos obligan a revisar lugares comunes de la historia. De eso se trata el estudio de los héroes: de evitar lugares comunes, frases hechas. Además, este año estamos recordando los 200 años de la aparición de Los Sentimientos de la Nación, de José María Morelos y Pavón, y al pensar en el sentimiento 12: "Porque la buena ley es superior a todo hombre", frase que siempre me ha parecido extraordinaria, creo que no hemos podido consumar esto. Él habla de que la buena ley debe ser superior a los hombres para que se moderen la indigencia y la opulencia, principio extraordinario que no cumplimos enteramente, aunque hemos avanzado mucho con programas sociales para aliviar la pobreza.

En este año, Conecta 2013. Campos del pensamiento tendrá como tema principal la libertad...

La palabra libertad me dio pauta para no hablar solamente de los que la historia tradicionalmente llama "héroes", sino también otras formas de heroísmo. Parto de una frase de Luis Cernuda: "Libertad no conozco sino la de estar preso en alguien cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío." Es decir, la libertad que provoca esa cárcel de amor, esa cárcel donde queremos entrar involuntariamente, donde la puerta está abierta, y sin embargo queremos estar. Ese aprendizaje de la libertad en el amor es un tema que me interesa. El poeta es un héroe, un ser de excepción porque utiliza el lenguaje en su potencia mágica. Un gran poeta que nos abandonó este año fue Rubén Bonifaz Nuño, quien en sus libros, sobre todo en los primeros, trabaja esa idea del héroe cotidiano: la señora que va al mercado, el obrero que se sube en el autobús, el desenamorado que mira a través de la ventana la tormenta y recuerda la necesidad de vincularse con otro ser. Tenemos que examinar el heroísmo cotidiano.

¿Por qué hemos abandonado al heroísmo cotidiano?

Es más fácil prender la televisión, acreditar nuestras derrotas personales a las derrotas de la selección nacional y faltar al civismo que hacer un acto cívico, como no tirar basura, que ser congruente.

¿Usted cree que se debe seguir cultivando el concepto de libertad?

Para ejercer realmente la libertad tenemos que aprender a controlar nuestras pasiones, lo cual no significa perderlas; pero la ética suprema que decía Platón es el bien supremo, y éste es la felicidad y la plenitud. Diariamente tenemos que ejercer esos pequeños actos que nos dan libertad. En un libro que leí en mi adolescencia había una frase que me gustó mucho: "La única ley verdadera es aquella que conduce a la libertad".

¿Qué tanto sirven este tipo de encuentros académicos para explorar temas como la libertad si, a veces, lo que vemos en la calle no se traduce de la misma manera?

Alguna vez me visitó un amigo de Israel que me hizo notar algo que uno por costumbre no se da cuenta: en la Ciudad de México estamos totalmente rodeados de rejas: los condominios, las tiendas, rejas que nos protegen y clausuran la comunicación entre las personas. Entonces uno se debe preguntar: ¿esta es la libertad que tenemos?

Ahora, las universidades son un bastión de libertad. Es algo que debemos valorar. Ahí es donde se ejerce el pensamiento, donde se puede polemizar con inteligencia, y la gran misión que tenemos como docentes es contribuir a fomentar el concepto de libertad.

¿En la literatura mexicana a quién podría señalar como el escritor o los escritores que más han trabajado este tema?

Hay tres autores de quien se celebrarán su centenario de nacimiento el año que viene: Octavio Paz, Efraín Huerta y José Revueltas. Los tres, de diferentes maneras, confluyen en la búsqueda de la libertad. La recopilación de los poemas de Octavio Paz se llama: Libertad bajo palabra; el caso de Revueltas no se diga: él estuvo privado de su libertad por sus ideas políticas. Lo mismo sucede con Efraín Huerta, quien fue un hombre con una gran militancia, democratizó la poesía, es decir, empleó palabras de la calle en su escritura.