La poesía vista por el arte se inspiró en once plumas

La construcción de una simbología individual irrepetible es uno de los aspectos que los espectadores podrán apreciar en este proyecto artístico que se inaugurará el 19 de febrero en el ICC

Guadalajara

Con la segunda parte del proyecto de promoción artística que emprende MILENIO titulada La poesía vista por el arte, “quedó demostrado cómo los seres humanos tenemos la necesidad de crear nuestra simbología privada a partir de metáforas y de símbolos”, expone Avelina Lésper, impulsora de la campaña en la que recorrió el país en un mes y aglutinó el trabajo de 34 artistas plásticos y que a partir del 19 de febrero podrá apreciarse en el Instituto Cultural Cabañas (ICC). 

Para la curadora las piezas producidas encierran una riqueza de lenguajes basados en versos poéticos escritos por lo menos hace 50 años.

Como si se tratara de un experimento, Lésper recogió reflexiones en torno al poder constructivo de la mente artística a partir de elementos similares. Explica que se realizó un dossier con 34 fragmentos de versos escritos por once poetas y poetisas, de estos, pintores y pintoras hicieron su elección y de manera fortuita hubo varias coincidencias. Muerte sin fin de José Gorostiza, lo tomaron varios artistas, lo mismo que Ante un cadáver, de Manuel Acuña y Nocturno, de Xavier Villaurrutia. Todos son poemas que están escritos desde hace 50 o 60 años, o más como es el caso del poema filosófico de Sor Juana Inés de la Cruz,  Primero sueño.

La curadora de arte infiere que “las metáforas no tienen época, no tienen siquiera fronteras ideológicas, es un lenguaje que se transmite a través de la psique humana, que es muchísimo más profundo que la simple relación histórica que puedas hacer sobre eso y que puede ser muy simple comparado con la profundidad de la interpretación y de la recreación que hicieron los artistas”. 

Otros ejemplos que trae a colación es la frase de Manuel Acuña de “la transformación de la materia”, que para tres pintores fue completamente distinta o el poema de Jorge Cuesta titulado Un dios mineral que tomó tres o cuatro interpretaciones distintas.

En este diálogo entre pintura y poesía propiciado por MILENIO, Lésper dice que se manifestó de una forma evidente la preocupación que tienen los artistas por la creación de su propio lenguaje simbólico. “Eso a mí me gustó muchísimo porque además cada uno de ellos dio una interpretación completamente distinta coincidiendo muchas veces en el poema”.

Muchos de los participantes recurrieron a memorias, a interpretaciones metafísicas o implicaciones en las que ellos querían hacer crecer también al poema; experiencias personales, a raíz de las mismas líneas, expone Lésper y asegura que no hay una pintura igual ni siquiera similar a pesar de estar basadas en las mismas palabras. 

Es por eso que en este artículo se muestran los rostros de los escritores que inspiraron las piezas de La poesía vista por el Arte.