“Sin la poesía ya estaría muerto”: Abdellatif Laâbi

Los poetas no ganan dinero ni votos, atisban a diario una verdad, señala a MILENIO el ganador del Goncourt y actor de la revolución cultural magrebí.
El autor marroquí, durante una visita al Templo Mayor de la capital del país.
El autor marroquí, durante una visita al Templo Mayor de la capital del país. (Especial)

México

Desde 1985 vive exiliado en Francia, pero no deja de pensar en esa geografía dejada atrás. “No hay poesía sin verdad”, dice el poeta marroquí Abdellatif Laâbi y su verdad está en esa necesidad de compartir la realidad de un pueblo, las dificultades de una circunstancia para la que las palabras apenas alcanzan.

Más de tres décadas han pasado desde que decidió exiliarse y su verdad aún está, en gran parte, en esa tierra abandonada, como lo demostró durante sus presentaciones como parte del Festival Di/Verso. Encuentro de Poemas en la Ciudad de México, en el que recibió el Premio Internacional de Poesía Nuevo Siglo de Oro.

“El primer compromiso de la poesía es con la poesía misma y su ética. No hay un compromiso con una ideología, un partido o un movimiento en específico, sino con los valores éticos que la poesía nos impone a todos los escritores”, dice a MILENIO el literato marroquí.

Novelista, dramaturgo, ensayista y traductor de distintos autores del árabe al francés, Laâbi es considerado uno de los iniciadores de la revolución cultural magrebí, al fundar en 1966, junto con otros intelectuales, la revista de contenido literario–artístico Souffles (Alientos), que fue prohibida en 1972 debido a que se convirtió en un medio catalizador de muchos artistas e intelectuales.

Por esa razón, el poeta marroquí fue torturado, acusado de “atentar contra la seguridad del Estado” y condenado a 10 años de cárcel, donde amplió ocho años y medio; desde 1985 radica en Francia, donde ya obtuvo dos de los reconocimientos más importantes dentro de la literatura francófona: el Premio Goncourt de Poesía y el Gran Premio de la Francofonía, otorgado por la Academia Francesa de la Lengua.

“Los poetas no trabajan sino con esperanzas. La poesía no se ausenta de la realidad: está presente porque es importante dar testimonio de la paz en la Tierra, de gestar esa respuesta cada día y demostrarla a través de la poesía. A partir de esa idea es que uno puede escribir y muchos grandes poetas han surgido de estas circunstancias”.

Conciencia dispuesta

Otorgado por el Círculo de Poesía y Valparaíso Ediciones, con el patrocinio de la Secretaría de Cultura de la CdMx, el Premio Internacional de Poesía Nuevo Siglo de Oro es un reconocimiento desde la lengua española a un poeta significativo del mundo. Abdellatif Laâbi sumó su nombre a los de la poeta hindú Sujata Batt, el irlandés Paul Muldoon y el poeta chino Duo Duo, quienes lo obtuvieron en anteriores ocasiones.

Con su historia personal convertida en literaria, Laâbi se muestra convencido de que la única elección posible que tienen los poetas, los escritores en general, cuando la realidad se convierte en un calvario, es tratar de seguir aquí, en pie, “con los ojos abiertos, la conciencia dispuesta a hacer nuestros deberes de hombres y también de poetas.

“La poesía permite mantener la esperanza. Si no lo permitiera yo no estaría aquí, habría muerto hace tiempo, física y moralmente; por lo tanto, la poesía es verdadera, está llena de esperanza”, afirma.

Aun cuando reconoce que no ha tenido mucha cercanía con la literatura mexicana —solo en dos ocasiones había visitado el continente, en Caracas, Venezuela—, Laâbi tiene la certeza de que la creación latinoamericana ha nutrido de muy diversas formas a los escritores europeos, sobre todo franceses.

“El camino cultural y literario latinoamericano es una vía que nos nutre mucho, porque hay una gran vitalidad y diversidad en los países latinoamericanos: aquí hemos encontrado una forma aventurera de vivir la literatura porque no está estancada. Tiene un poco de locura que me corresponde, que me gusta”, asegura el poeta de origen marroquí.

“Si la poesía no fuera la ilustración de ciertos valores y cierta ética, si no nombra al que mutila la libertad o al sujeto, entonces no es poesía”, ha dicho en distintas ocasiones Laâbi, quien está convencido de que la función de la poesía es convertirse en una forma de conocimiento de la verdad: “Una manera de ver la realidad y de comprenderla, pero también de cuestionarla.

“La poesía es una gran forma de conocimiento de la realidad, porque al final ¿cuál es el objetivo en la vida de un poeta? No está para ganar dinero, ni para obtener votos: el poeta está para dar constancia de la verdad”. En su caso, las palabras se han vuelto acción, porque como activista se ha dado a la tarea de apoyar a los escritores en peligro, como Salman Rushdie.