ENTREVISTA | POR ENRIQUE VÁZQUEZ

Ricardo Castillo Poeta

La edición 48 de la Feria Municipal del Libro de Guadalajara está dedicada al poeta Ricardo Castillo, Premio Nacional Carlos Pellicer 1980, quien dice haber recibido el homenaje con sorpresa y con un profundo agradecimiento

“El rock me llevó a pensar en la poesía como un cuerpo sólido”

Guadalajara

Ricardo Castillo es el poeta y profesor investigador del Departamento de Estudios Literarios de la Universidad de Guadalajara que será homenajeado hoy, durante la inauguración de la Feria Municipal del Libro de Guadalajara que llega a su edición 48. El poeta compartió con los lectores de MILENIO JALISCO sus impresiones respecto a este homenaje.

¿Cómo recibió la noticia de que le iban a dedicar esta edición 48 de la Feria?

Es un sentimiento de sorpresa y de cierta desconfianza en el sentido de que el reconocimiento viene a un personaje de un libro que por sus características le resulta un poco complicado ponerse en el lugar del reconocimiento, pues este personaje se siente más bien en el lado de la gayola o el espectador que cronometra el aniquilamiento como lo dice el poema. Por otra parte, me deja un profundo agradecimiento al comité porque me da una oportunidad de mirar una época en donde se gestó El pobrecito señor X y me da una oportunidad para hacer un reconocimiento colectivo a la comunidad poética de Guadalajara que en los años setenta produjo una aceleración poética en la ciudad sin antecedentes en la historia. Fue una etapa en la que hubo la irrupción de una juventud medianamente informada que realmente destapa una producción que es bastante estimable. Invitaría a la ciudad a pensar en el legado de esta comunidad.

¿Qué ha pasado con El pobrecito señor X en 40 años?

Hay una relación de amor odio que tengo con el libro. Es mi primer libro que tuvo una notoriedad en su momento y de alguna manera ha suscitado que se llegue a encasillar mi trabajo a través de lo que he hecho allí. Por otra part  es un libro que le tengo mucho cariño, que escribí hace 40 años. Pienso que el personaje del libro sigue siendo el joven que está ahí y yo ya no. Es siempre una tarea constante a través de los años este hecho de que yo sea otro y él sea el mismo.

¿Qué se encuentra escribiendo en estos momentos?

Estoy terminando un libro que inscribí en un concurso y realizo una investigación acerca de las exploraciones en el siglo XXI de las nuevas tecnologías como alternativa al poema escrito. Toda esta revolución tecnológica que se produjo en el siglo XX que se ofrece en la práctica poética como una alternativa al poema. El poema mismo ahora es multimedial, el performance, la oralidad. En ese sentido estoy haciendo grabaciones, colaborando con poetas digitales como Benjamín Moreno.

Su poesía ha tenido siempre este aspecto multidisciplinario…

Es la oralidad la que me ha llevado siempre. Me he formado con una información que afortunadamente atendió bien la atención poética mexicana. En los años setenta había otra serie de alternativas que complementaban esta información, por un lado la poesía sudamericana que viene con otro registro de aquel tiempo, pero sobre todo el rock. El rock me llevó a pensar en la poesía como un cuerpo sólido formado de sílabas y sonidos, de articulaciones que se han vocalizado a la manera de un Jagger, de Jim Morrison, de un Bob Dylan en su fraseo. Creo que desde mi primer libro eso no se ha perdido: El ritmo y la dicción del poema dicho en voz alta. Siempre me pareció lamentable que el poema quedara confinado en los muros de un libro y encerrado; abierto sólo ocasionalmente y a veces, desalojado en la librería de viejo sin haberlo abierto.

En sus 40 años de trayectoria ¿cómo se ha transformado su obra?

Siento que hasta 1990  cuando escribo Nicolás el Camaleón,  intenté que la forma de cada libro fuera diferente. El primero como un cómic,  el segundo como un concierto en vivo, el tercero como una prosa poética, Nicolás el Camaleón como un guión cinematográfico.

Todos esos textos tienen que ver con una etapa que corresponde a mi edad biológica, en algunos trato temas de jóvenes y en otros de gente que está dejando de ser joven.  En ellos trato de no contar tanto mi historia como sujeto biológico, sino como una pieza que está funcionando para llevar a situaciones y voces colectivas. Considero que a partir de Borrar los nombres (1993), modifiqué mi práctica poética a partir de una experiencia que tuve con la comunidad Cora. Ahí cambié el registro de mi poesía que se radicaliza en el libro que se llama El Relámpago.

¿Cómo ve el panorama de la poesía jalisciense actual?

La respuesta se une con este deseo del reconocimiento que yo quisiera extender a toda la flota que comenzamos en los años setenta y prolongarla hasta nuestros días en donde hay jóvenes verdaderamente talentosos. Guadalajara ha aportado bastante a la poesía. Ha sido un aporte que es difícil de ver porque la poesía es así, antes que dejarse ver se deja sentir; una muestra de poetas talentosos se podrá ver hoy en la lectura colectiva que hemos titulado Glosolalias para engatusar ballenas
 
Homenaje y lectura

La inauguración y homenaje a Ricardo Castillo es a las 11:00 horas en Patio Central de Presidencia Municipal de Guadalajara, mientras que Glosolalias para engatusar ballenas, la lectura coral a cinco voces con improvisación pautada, para celebrar los cien años del Café Voltaire y los cuarenta de El pobrecito señor X es a las 18:00 horas  en Andador Pedro Loza, a un costado de Palacio Municipal. La entrada a las dos actividades es libre.