El poder de los decibeles revive al Barrio Antiguo

La oscuridad sobre las calles del primer cuadro de Monterrey se iluminó este fin de semana con una dosis de potente ritmo y donde los vecinos no protestaron.
Los músicos tocaron en uno de los 53 negocios que aún existen en el céntrico sector regiomontano.
Los músicos tocaron en uno de los 53 negocios que aún existen en el céntrico sector regiomontano. (Eduardo Mendieta)

Monterrey

Los impactos de bala del tiroteo sobre el Bar Iguana aún se ven por ahí en su fachada. Pero el reemplazo de los ecos de balaceras por el de la música de este fin de semana, dio señales de vida.

Al cerrar la calle Diego de Montemayor, desde Matamoros hasta Morelos  como se hacía hasta cuatro años por la Secretaría de Vialidad y Tránsito de Monterrey, por las obras del Metro, se intensificó también ahora por el rock, los chavos y adultos caminaban por las calles para acudir al antro MC, donde se dio el tributo al legendario Soda Stereo.

También conocido como Mc Mullens, enclavado en pleno corazón del Barrio, el antro, de los pocos que quedan tras el alud de violencia que azotó desde el 2010, dio pistas de que el sector puede revivir con poco ruido, que poco se escuchó sobre las antes despobladas calles de la ciudad de la furia regia.

“Tributo doble haciendo homenaje a toda la obra artística del gran Gustavo Cerati. Grupo Ameba (tributo oficial avalado por Soda Stereo). Van a tocar canciones de Soda Stereo y también Gustavo Cerati”, señala el aviso de curva en Facebook, con fotografías del homenaje.

Desde afuera, el ruido blanco apenas sonaba; por dentro la música no tan ligera cubrió todos los rincones del bar, distribuido en dos partes; una bajo techo y otra al aire libre, donde la tocada en honor al trío argentino se escuchó sin piedad.

El poder de los decibeles recordó el otrora corazón del Barrio Antiguo que en sus arterias y pulso urbano estaba inundado de vida y respiración, como aquellos como Zócalo, la Fonda de San Miguel y el mismo Café Iguanas, en donde alguna vez se presentó ya convertido en una celebridad Gustavo Cerati.

Hasta que el zoom de la metralla, las balaceras, los levantones y los asesinatos apagaron la música y el efecto doppler de las potentes bocinas de los cantabares y antros que plagaron al Barrio.

Cuando pasó el temblor de la violencia e inseguridad en Nuevo León, ayer algunas signos vitales dieron la sensación de aquellos años de bonanza, al escuchar el grupo rockero de Ameba con las primeras estrofas de Juegos de Seducción.

Los chavos bien y los no tanto; las chicas fresas y las underground; uno que otro emo o chicos con finta de malo que se portan a veces bien, irrumpió las calles de Diego de Montemayor, Matamoros y Padre Mier, con todo y obras del Metro.

Iban a un lugar, uno de los 53 que apenas, pudieron respirar y que ahora, dan albergue a rockeros, poperos, gruperos, metaleros, frambuesas, riquillos, estudiantes, adultos jóvenes y aquellos que frecuentaban el Barrio.

Aunque no a reventar, el MC cumplió con una opción que de cumplirse con el añorado rescate del sector, podría ser un elemento importante del entorno que paulatinamente podrá ser restaurado.

Como un profanador, el antro está desafiando al tiempo de paz que vive un Barrio Antiguo con una nueva cara, como diría la rola de los argentinos.