Planeta 'cercano' a la Tierra, susceptible a tener agua

Científicos franceses señalan que ese elemento puede estar presente en estado líquido y, por tanto, no descartan que haya alguna “forma de vida”.
Planeta rocoso
(Especial)

París y Fráncfort

Una investigación dirigida por un laboratorio francés calculó las dimensiones y las propiedades del planeta bautizado como Próxima b — cuyo descubrimiento se anunció en agosto y el cual se destacó por sus características semejantes a la Tierra— y se reveló que éste es "susceptible" a albergar agua líquida en su superficie y, por tanto, de contener "formas de vida".

Puede ser todo un océano el que cubra la superficie de Próxima b, planeta cuyo hallazgo causó gran revuelo, señalaron los investigadores franceses.

El pequeño planeta fue descubierto en órbita en torno a la estrella más cercana al Sistema Solar que es Próxima del Centauri, que se encuentra a solo 4.2 años luz (7 millones de kilómetros de distancia de la Tierra). Próxima b está situado en una zona "habitable" que permite la presencia de agua líquida en la superficie, condición necesaria a la vida.

Por sus características, éste puede ser el primer planeta fuera del Sistema Solar en recibir la visita de una sonda espacial.

Próxima b posee una masa parecida a la de la Tierra (1.3 veces mayor) y órbita alrededor de su estrella a una distancia similar a la que hay entre el Sol y Mercurio.

Para aclarar más las características de Próxima b un equipo internacional de científicos dirigido por el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) francés y de la Universidad de Aix-Marsella efectuó simulaciones detalladas, en un estudio que publicará en breve la revista The Astrophysical Journal Letters.

"Próxima b se encuentra en la zona habitable. Es susceptible de albergar agua líquida en su superficie y, por lo tanto, albergar formas de vida", destacó el CNRS.

Según los investigadores, para que sea potencialmente habitable, hay dos escenarios: Si es pequeño —los investigadores evaluaron su radio en 5 mil 990 km— es muy denso. Su núcleo sería metálico y muy grande. Formaría por sí solo los dos tercios del planeta. El resto estaría compuesto de un manto rocoso y algo de agua.

"Este primer caso no excluye la presencia del líquido en la superficie, como ocurre en la Tierra, donde la masa de agua no supera 0.05 por ciento de la masa del planeta", precisó en un comunicado el CNRS y de la Universidad de Aix-Marsella.

El otro escenario es que Próxima b sea más grande, de un radio máximo de 8 mil 920 km. Estaría compuesto de 50 por ciento de rocas, rodeadas de 50 por ciento de agua.

Toda esa agua formaría un inmenso océano con 200 km de profundidad, y recubriría toda la superficie del planeta.

"En esos dos casos extremos, una fina atmósfera gaseosa puede englobar al planeta, como ocurre en la Tierra, volviendo a Próxima b potencialmente habitable", concluyeron los especialistas.


ExoMars llegará a Marte el 19 de octubre

La misión ExoMars de la Agencia Espacial Europea (AEE) llegará a Marte el 19 de octubre y lanzará el módulo Schiaparelli a su superficie para realizar estudios medioambientales.

La AEE informó que ExoMars entrará ese día en la órbita del planeta rojo y que retransmitirá las maniobras desde su centro de control de operaciones en Darmstadt, en Alemania.

ExoMars es una misión conjunta entre la AEE y Roscosmos y lleva a bordo el orbitador de gases Traza y el módulo Schiaparelli; se separarán cuando se estén a una distancia de 900 mil kilómetros del planeta.

El 19 de octubre el módulo Schiaparelli tardará 6 minutos en adentrarse en la atmósfera marciana y llegar a su superficie, según la ESA. Descenderá y obtendrá las primeras mediciones del campo electromagnético en la superficie de Marte.

Schiaparelli demostrará tecnologías para la entrada, descenso y aterrizaje para futuras misiones y realizará un gran número de estudios medioambientales.

Por su parte, Traza realizará un estudio detallado de los gases de Marte, sobre todo del metano que en la Tierra es origen de procesos biológicos y geológicos.

Una de los principales objetivos de la misión es hacer seguimiento de la detección de metano que realizó la misión de la ESA Mars Express en 2004.