“La pintura está viva”, afirma Juan José Zamarrón

En su muestra "Las posibilidades del cubo", en la que exhibe 28 de sus obras, el artista explora la vitalidad de esta figura geométrica.
“Es una estructura que permite avanzar hacia el mundo”, dice.
“Es una estructura que permite avanzar hacia el mundo”, dice. (Octavio Hoyos)

México

Si desde el punto de vista de la geometría el Diccionario de la Lengua Española define al cubo como un “sólido regular limitado por seis cuadrados iguales”, para el pintor Juan José Zamarrón se trata de una figura ilimitada. Esto puede constatarse en su exposición Las posibilidades del cubo. Un acercamiento a los sentidos, que se presenta en la Fundación Sebastián.

El artista asegura que “el cubo es, aparentemente, una estructura inmóvil. Con sus ocho esquinas y sus seis caras parece puesto ahí, en medio de la vida, para contener cualquier cantidad de cosas que se nos ocurra ponerle dentro. Sin embargo, utilizar el cubo como recipiente es muy limitado”.

En entrevista con MILENIO, el pintor oaxaqueño habla sobre esta muestra de 28 obras, que constituyen una reivindicación de la pintura en una época en que el arte digital, las instalaciones o las intervenciones tienen gran impacto. “Han querido matar muchas veces a la pintura, pero la pintura está viva —dice en entrevista—. Si en la década de los noventa había mucho auge de instalaciones, proyectos de video, intervenciones a edificios y arte callejero, la pintura siguió adelante. La pintura va a perdurar para siempre”.

Esencialmente, agrupa cuadros que tienen como punto de partida el cubo, “como una estructura que nos permite atravesar el mundo sensorial, sin extraviarnos en la percepción. Veo el cubo no únicamente como una caja que podemos rellenar de todo lo que se nos ocurra, sino como una estructura abierta que mira hacia seis direcciones del mundo: arriba, abajo, a los lados, al frente y atrás. Es una estructura que permite avanzar hacia el mundo, en lugar de recibir cosas solamente”.

La idea de utilizar esta figura geométrica le vino cuando había decidido tatuarse un cubo en la espalda. En algunas regiones orientales, explica, esta figura representa a la Antahkarana, que es un puente entre el ser y el ser supremo. “Investigué y supe que el cubo representa una conexión entre el exterior y el interior que permite que fluya la energía. Entonces, decidí utilizar las representaciones de este símbolo y la obra salió de manera natural”.

La exposición ofrece una selección de su trabajo de los últimos 10 años, indica el artista. “Trato de mostrar desde las estructuras más abiertas de los últimos años, pero también cuadros que hice hace 25 años, tratando de mostrar el contraste de lo que significan estas estructuras y cuál era mi posición ante la pintura. Creo que no he cambiado mucho: mi pasión por la pintura sigue siendo la misma, y consiste en jugar con los materiales, con las texturas y con la forma. Esa es la parte que me apasiona de la pintura”.

El ver obras nuevas y algunas piezas antiguas en la misma sala, concluye Zamarrón, “me permite reflexionar que lo que me atrae de la pintura sigue siendo lo básico: la forma, los colores, las texturas, el movimiento, el ritmo, las direcciones, el espacio, la composición, la cocina, como le llamamos los pintores. Por eso digo que la pintura seguirá viva. Bienvenidas otras formas de expresión, pero la pintura permanecerá”.

La exposición se presenta en la Fundación Sebastián, Patriotismo 304, colonia San Pedro de los Pinos. Lunes a viernes, de 10:30 a 18:00 horas, y sábados de 10:30 a 14:00.