Monterrey cantó al límite con Pierce the Veil

No hubo tema que los regios no entonaran, retumbaban las paredes del recinto con sus voces y los músicos se desbarataban colmando de pasión el escenario.
Así transcurrió una noche de post-hardcore bien ejecutado.
Así transcurrió una noche de post-hardcore bien ejecutado. (Alejandra Saberhagen)

Monterrey

Lleno total fue como lució el concierto de Pierce The Veil, en el que cientos de seguidores entregaron toda su pasión a esta banda de Los Ángeles y viceversa.

Detrás del escenario colocaron un manta con el arte de la portada de Misadventures y a los costados varios cañones de confeti que amenazaban con estallar en cualquier momento.

Entre un show de luces blancas, programado a la perfección, los cinco miembros aparecieron y abrieron con Dive In en un primer riff de Tony Perry a la guitarra, seguido de las primeras notas vocales de Vic Fuentes.

Se iluminó la batería y sacudió sus baquetas Mike Fuentes, mientras Jaime Preciado saltó de un lado a otro con su bajo, así como ellos fueron saltando de una época a otra con el setlist de la noche.

Seguido del tema que ellos consideran el más rápido de su último álbum, Texas is Forever, interpretaron Match into Water, cantando después, y todos a coro, ese pegajoso grito con el que inicia Floral & Fadin.

El romanticismo se apoderó de la noche cuando una afortunada fue elegida para subir al escenario; la sentaron en un banquito y en contrastante delicadeza con el género, Vic la tomó de la mano y le dedicó los primeros versos de Bulletproof Love.

Fue así como entre papelitos blancos y rojos, tiras de colores, cañones de humo, gritos de frenéticas jovencitas, llanto de emoción y mucho sudor, transcurrió una noche de post-hardcore bien ejecutado, en la que incluso hubo un momento acústico.

Sin embargo, la mayor prueba de fidelidad de este fandom vino cuando en la última canción, King for a Day, el sonido de guitarras, micrófono y bajo se perdió, pero la unísona voz del público y la batería terminaron de cantar el tema a la perfección, mientras el resto de la banda se quedaba atónita ante aquella escena y se despedía de su gente.