Del creador de la escultura de Franco: el cadáver de Picasso

La escultura que replica el cadáver del pintor español es una crítica a la manera en que la ciudad de Málaga lo ha usado con fines comerciales.

Ciudad de México

Un modelo de tamaño natural del cuerpo del pintor Pablo Picasso yace en un pedestal en su ciudad natal de Málaga, con los ojos cerrados y las manos cruzadas.

El artista que transformaba sus temas en abstracciones cubistas, es inmortalizado en una escultura inquietantemente realista vestido con su característico buzo a rayas blancas y azules y zapatos negros.

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La obra, hecha en silicona, resina y fibra de vidrio, con cabello humano y ropas reales, fue creada por el artista español Eugenio Merino, conocido por sus modelos sumamente realistas de dictadores como el español Francisco Franco.

Picasso yace en una habitación pequeña en la sucursal del instituto cultural Alianza Francesa en la ciudad, el final de una visita a los lugares más importantes de su vida.

A primera vista parece otro intento por atraer turistas. Pero, dicen los organizadores, las visitas y la escultura son realmente una crítica a la manera en que la ciudad ha usado a Picasso con fines comerciales.

“El proyecto supone una crítica al turismo de masas y a la industria cultural de la ciudad de Málaga, en la que el turismo entra en conflicto con las necesidades de la población residente y donde lo real da paso a escenarios recreados para el visitante”, dijo el grupo de artistas que encargó la exhibición, conocido como Los Interventores.

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La visita pasa por la iglesia donde Picasso fue bautizado, su escuela y la plaza de toros, antes de terminar ante la escultura del cuerpo, colocada cerca de una lápida de mármol en la que en letras doradas se lee: “Aquí yace nuestro querido amigo Pablo Picasso (1881-1973)”.


*Con información de Reuters

AG