Petroleras extranjeras

Enrico Mattei se enfrentó a las grandes petroleras de su época y ese atrevimiento le costó la vida.
Enrico Mattei
Enrico Mattei (Archivo)

México

Enrico Mattei (1906-1962) fue quien bautizó a laspetroleras de su tiempo con el nombre de “las siete hermanas” que controlabanal mundo en materia de energéticos: Exxon, Mobil, Chevron, Texaco, Gulf, RoyalDutch Shell y British Petroleum. Ningún país podía entonces, hacia 1962, moverun dedo sin consultar con estas trasnacionales que influían hasta en la formainterna de gobernar.

En la práctica las “sette sorelle” se han reducidoa cuatro: Chevron-Texaco, British Petroleum, Exxon-Mobil y Shell, y es falsoque su modelo sea el único para explotar y comercializar el petróleo en estemundo.

La composición de poder ha cambiado con los años yahora las empresas abrumadoramente de propiedad estatal son Saudi Aramco, deArabia Saudita; Gazprom, de Rusia; CNPC, de China; NIOC, de Irán; PDVSA, deVenezuela; Petrobras, de Brasil; Petronas, de Malasia, y Pemex, de México, quecontrolan casi un tercio de la producción mundial de gas y petróleo y más de untercio de las reservas de ambos hidrocarburos.

El caso es que Enrico Mattei se enfrentó a lasgrandes petroleras de su época y ese atrevimiento le costó la vida: el 27 deoctubre de 1962, bajo una lluvia gris y ventosa, su jet privado de fabricaciónsoviética se estrelló en Bascapé, a punto aterrizar en el aeropuerto Linate deMilán. El secretario de la Defensa de entonces (investigado por sus relacionescon la mafia), Giulio Andreotti, se apresuró a declarar que había sido unaccidente.

Lo poco que después supimos fue por la película deFrancesco Rosi, El caso Mattei, de 1970: una exposición narrativa detipo periodístico, con testimonios y documentos, fotografías y grabaciones, quedeja la sospecha de que el avión de Mattei —interpretado admirablemente porGian Maria Volonté— fue saboteado en el aeropuerto de Catania, en Sicilia.Alguien, aparentemente de la mafia o de los servicios secretos franceses, seintrodujo en el aparato y desactivó la “actitud” del avión: algunosinstrumentos que se usan para vuelos a ciegas, entre ellos el altímetro.

Se trata de la historia de un funcionario querealmente tenía el sentido del Estado y no se entretenía en andar haciendonegocios con sus amigos en el Nevado de Toluca. Enrico Mattei creía que, comoEstado y como nación soberana e independiente, Italia tenía derecho a decidir aquién le compraba petróleo directamente. Con Mattei a la cabeza de lasnegociaciones, el gobierno italiano decidió comprar de manera bilateralpetróleo a los países árabes, a Arabia Saudita y a Túnez, para sus refinerías.También le pareció natural y lógico, por el precio o por lo que fuere, traerpetróleo de la Unión Soviética. No es improbable que haya sospechado, porqueera tan astuto como un zorro, que las transnacionales petroleras lo iban aparar de tajo. Pero lo hizo, con gran dignidad y con un discursointeresantísimo si pensamos en lo que era la geopolítica de su tiempo.

Más tarde Tomasso Buscetta, uno de los mafiosos“arrepentidos” más creíbles de la historia italiana, confirmó que a Mattei lo habíaasesinado la mafia siciliana por una petición especial de la Cosa Nostra de NewJersey, y desde allí viajó el capo Marcello Carlos II Piccolo expresamente parasupervisar el atentado. Sus socios sicilianos pudieron inmiscuir en el equipotécnico de mantenimiento del aeropuerto de Catania a uno de sus “soldados” paraque descompusiera el altímetro.