Seis de cada diez personas leen libros en el DF

Dan a conocer los resultados de una encuesta hecha a finales de 2012 y principios de 2013, con mil 200 cuestionarios aplicados en las 16 delegaciones; 5.7, el promedio anual.
Las mujeres son quienes más leen: 12% dice que 11 o más libros anualmente.
Las mujeres son quienes más leen: 12% dice que 11 o más libros anualmente.

México

La Ciudad de México se ha convertido en un espacio emblemático dentro de los esfuerzos por fomentar el hábito de la lectura, pero desde la perspectiva de un grupos de especialistas en la materia, resultaba necesario establecer otro tipo de parámetros que permitiera tener un contexto más amplio y, en algunas ocasiones, focalizado, de lo que sucede en el Distrito Federal.

Así, a finales de 2012 y principios de 2013 se elaboró el estudio, con mil 200 cuestionarios aplicados en las 16 delegaciones, del que se obtuvo que seis de cada 10 habitantes de la Ciudad de México leen libros, con un promedio de 5.7 libros al año.

Además, los capitalinos aprovechan su tiempo libre en mayor medida en la televisión, 33 por ciento de los encuestados prefiere estar sentado frente a un televisor, frente a un dos por ciento que apuesta por la lectura.

De acuerdo con la Directora General de Bibliotecas del Distrito Federal, dependiente de la Secretaría de Educación, Carmen Pérez Camacho, impulsora del estudio desarrollado por la asociación Cultura y Ciudadanía, la idea fue ver qué tanto ha cambiado la lectura en el Distrito Federal a partir del estudio que en 2006 desarrolló el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).

“Es el primer estudio que se hace a nivel local, se han hecho a nivel nacional, y con un grado de profundidad para saber cuáles son los hábitos de lectura de la delegación Tlalpan de los jóvenes de 12 a 17 años, comparándolo con los de Iztacalco, por ejemplo, y el estudio da para eso; podemos saber cuáles son las delegaciones donde más se está leyendo, si son las mujeres o los hombres los que leen y sí encontramos muchas variantes.”

Sí se lee en la ciudad

De acuerdo con el estudio, seis de cada 10 personas leen libros, misma proporción de quienes gustan de leer periódicos; en el caso de las revistas son cuatro de cada 10 y solo uno lee historietas.

Además, del 36 por ciento de encuestados que respondieron que no leen libros en la actualidad, 25 por ciento de ellos declaró que sí lo han hecho alguna vez en su vida, mientras 11 por ciento nunca ha leído un libro. Por género, las mujeres son quienes más leen, en promedio seis libros al año, además que un 12 por ciento de ellas lee 11 o más libros anualmente, “sin embargo, también es cierto que la clase media del C típico está leyendo un poco menos que las mujeres de nivel D: eso nos dice que el tema de la lectura no solo es un tema de acceso o de economía, sino también de hábito y de apreciación de la lectura”.

“Con el estudio nos dimos cuenta que no solo se trata de cuantificar, sino de ver qué hace la gente en la vida cotidiana sobre lectura; se trataba de entender al informante y saber, en ese mundo, cómo se inscribe el tema de la lectura, con lo que encontramos la necesidad de trabajar en la construcción de una identidad como lector.

“Todo el tiempo nos han dicho que no leemos, vienen cifras que dicen que no leemos… entonces cuando llegas y tocas a la puerta de un ciudadano, lo que te dice es que no lee. Ya tenemos tan interiorizado el tema de que los mexicanos no leemos, que aunque lo hagamos en la vida cotidiana, cuando nos preguntan lo primero que sale viene del imaginario colectivo instalado ahí.”

A lo anterior habría que agregar la distinción en las lecturas, algunas socialmente aceptadas y las que no lo son: lecturas de primera, como las de obras literarias, de escritores famosos, de lo que es aceptado en la escuela; y las de segunda, que no consideradas lectura, como son las de revistas de farándula e, incluso, las historietas, asegura Carmen Pérez Camacho.

“Todo el tiempo vamos fragmentando a nuestro lector y en la vida cotidiana uno se da cuenta que el lector es integral, que también puede ir leyendo periódicos y se informa; lee revistas de farándula para resolver una serie de cosas que no necesariamente son tan negativas, por ejemplo temas de salud, de cocina o de relación con los hijos.”

En la actualidad, el estudio (que podría ser publicado antes de que se termine el 2014) es aprovechado en la Secretaría de Educación del Distrito Federal en el desarrollo de políticas públicas de acuerdo a las necesidades de los habitantes de cada demarcación, no solo en materia de fomento a la lectura sino también en el de bibliotecas, si bien ya se trabaja en un estudio que apuesta por ir a las “minucias” en el tema, a decir de Carmen Pérez Camacho.

Contra la estandarización en el análisis

Desde la perspectiva de la investigadora Carmen Pérez Camacho, no solo es necesario hablar de fomento a la lectura, sino de formación de lectores, lo que implica reconocer cuáles son las necesidades y pone como ejemplo los programas que se desarrollaron en el Sistema de Transporte Colectivo Metro, enfocados a la Línea 3, “pero no hubiera sido lo mismo en la Línea 1; entonces qué necesidades resolvemos en cada una de las líneas si consideramos las diferencias y a eso no le hemos entrado”.

“53 por ciento de las personas que leen lo hacen en el Metro o en el transporte público, porque estamos en una dinámica de ciudad en la que tienes poco tiempo libre. Eso demuestra que debemos resolver un tema de equilibrio no solo hacia el acceso a la población, sino también saber cuáles son sus gustos”.

El problema es que suele darse cierta estandarización al analizar las circunstancias, como sucede en las bibliotecas, a donde llegan los mismos libros y “sí es importante que las bibliotecas tengan una cultura general, pero ¿qué pasa si nos enfocamos a una en particular?: vemos que hay necesidades distintas”, resaltó la directora General de Bibliotecas del Distrito Federal.


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