'Perros de reserva', de Tarantino, cumplió 25 años

El pasado sábado se cumplieron 25 años del estreno de la emblemática ópera prima de Quentin Tarantino en el Festival de Sundance.
La emblemática secuencia inicial de 'Perros de reserva'.
La emblemática secuencia inicial de 'Perros de reserva'. (Especial)

Ciudad de México

El 21 de enero de 1992, en el marco del Sundance Film Festival, se proyectó por primera vez la cinta Reservoir DogsPerros de reserva—, la ópera prima del realizador estadunidense Quentin Tarantino. A un cuarto de siglo de este debut histórico, recordamos esta cinta que, sin exageraciones, cambió la manera de contar historia cinematográficas en Hollywood.

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A principios de los noventa, la escena del cine hollywoodense estaba dominada por la resaca de la década que acababa de terminar. Las películas más taquilleras entre 1990 y 1991 eran las secuelas de blockbusters ochenteros —como Terminator (1984), Volver al futuro (1985) y Duro de matar (1988)—, películas melosas dirigidas al público femenino, sobre la fuerza del amor que es capaz de superar a la muerte y a las diferencias sociales —chick-flicks como Ghost: la sombra del amor, con Demi Moore y Patrick Swayze, y Mujer bonita, con Julia Roberts y Richard Gere—, y thrillers convencionales de eficiencia probada como El silencio de los inocentes.

En este contexto, una película de bajísimo presupuesto, escrita y dirigida por un novel realizador —que, además, actuaba en la cinta—, sobre un grupo de criminales profesionales que planean un asalto, se presentó en el Sundance Film Festival. Nada en el papel anunciaba lo que vendría después: una trama inteligente y finamente hilvanada con diálogos que de tan banales resultaban deliciosos y perfectamente creíbles, y con una narrativa no líneal, en la que el espectador se familiariza con los personajes a saltos, viajando de atrás hacia delante en el tiempo y conociendo contextos y motivos que nadie en la pantalla conoce.

Además, como un adhesivo muy sutil, también intervino una compilación musical con tracks sesenteros y setenteros bien conocidos pero casi olvidados, seleccionados con oído fino y mucha puntería por el propio Quentin Tarantino. Enfundados en sus trajes negros —y sus camisas blancas, ideales para que el rojo de la sangre destaque, y sus infaltables corbatas negras—, las actuaciones magistrales de Harvey Keitel, Tim Roth, Michael Madsen, Steve Buscemi, Chris Penn y el propio Tarantino. Y, en el centro de todo, la violencia, la sangre, las balas y el sentido del honor entre delincuentes.

Hay quienes comparan a Perros de reserva con una tragedia shakespeariana, en el sentido de que —y lo advierto: la siguente línea es una gran spolier para quien no haya visto esta cinta que, a estas alturas, ya es un clásico—, al final, todos los protagonistas mueren. Como en Hamlet o como en Otelo. Al final, nada se resuelve: no hay moralejas que contar, no hay héroes que se levantan con el triunfo ni villanos que reciben su merecido. Nadie besa a la chica guapa al final.

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Veinticinco años después de su estreno, es fácil revisitar Perros de reserva y notar claramente su influencia en los thrillers actuales. Y también resulta oportuno recordar la ociosísima reflexión masculina en torno al significado de 'Like a Virgin', el éxito ochentero de Madonna, quien muchos años después le aclararía a Tarantino que no era un canción acerca de sexo sino sobre el amor.

Pero es lo de menos, pues esos diálogos resumen, hasta cierto punto, el espíritu de la cinta: un asunto banal llevado hasta sus últimas consecuencias y convertido, simplemente, en arte. Como su emblemática secuencia inicial de créditos…