“El periodismo musical genera y hereda historia”

El periodista experto en géneros como rock, folk, pop independiente y otros más, promueve en estos días su más reciente volumen, en el que revisa momentos de sus más de 20 años de carrera.
El autor también ha publicado cuentos.
El autor también ha publicado cuentos. (Mariana Hernández)

Guadalajara

Hay una razón poderosa por la que Enrique Blanc, prestigioso periodista musical con más de 20 años de carrera, decidió lanzar Flashback la aventura del periodismo musical: “porque la mejor parte de todo está detrás de aquello que se publicó”.

Bajo esa premisa, hoy presenta, en la Ciudad de México, en el marco del festival musical Vive Latino, su más reciente volumen en el que comparte datos, anécdotas, reflexiones y apuntes de los textos de índole musical que ha presentado en diversas publicaciones dentro y fuera del país. El autor, también colaborador de Milenio Jalisco, habla sobre el placer de escribir sobre la música que disfruta, y la que explora para entender fragmentos de la realidad social a escala internacional.

Este jueves 27 de marzo presenta el libro en México, en el encuentro Vive Latino, como parte del ciclo Rock N’ Libros, ¿en qué consiste ese ciclo, qué sucederá en ese acto?

“Es una sección muy interesante porque expresa que la música y la lectura son placeres muy relacionados. Es una propuesta en la que los autores que presentan libros estarán acompañados por destacados músicos del rock nacional, de manera que habrá letras y canciones, será divertido. A mí me acompañará Gerardo Enciso, al lado de Xavier Velasco, por ejemplo, estará Paco Huidobro, a quien muchos ubican por grupos como Fobia”.

En el título establece que el periodismo musical es una aventura, ¿por qué?

“Lo es, por varias razones. Una de ellas es porque te permite transitar por los géneros periodísticos: entrevista, crónica, nota informativa, artículo y más. Por si fuera poco, también acerca al mundo literario, porque hay narración, anécdota, contexto histórico. Es una aventura también porque todos los días existe la oportunidad de conocer algo nuevo, un ritmo, un movimiento, una canción o algo que te acerca a otra cultura o subcultura y lo puedes compartir a través del texto”.

Y después de los momentos de aventura, ¿qué sigue, cuál es la utilidad del periodismo musical?

“Ahora más que nunca es muy útil porque abre el espectro de vida, ayuda a comprender fenómenos culturales a través del análisis de una manifestación artística a la que nadie está ajeno, la música, en cualquiera de sus expresiones. El periodista musical expone eso, la continuidad le permite generar historia y legarla. Para eso sirve el periodismo musical, genera y hereda historia”.

Para usted, ¿cuándo comenzó la devoción por la música?

“Con la música, desde la infancia. A mi padre le encantaba escuchar música y estrenar discos. Escuché mucha música de adultos, de generaciones mayores a la mía, pero también canciones de la generación de mis padres y de mi tiempo. La primera vez que compré música fueron sencillos de 45 RPM (revoluciones por minuto), ésos que promovían una canción y aportaban otra, del lado B. Uno de los primeros fue “Stairways to heaven”, de Led Zeppelin y del otro lado tenía “Black dog”. En esas primeras compras también estuvieron temas de Joan Manuel Serrat y Cat Stevens. También aprovechaba los discos que mi papá adquiría y no le gustaban por alguna razón, en una de esas ocasiones llegó a mi mano Highway 61 Revisited, de Bob Dylan, que me ha acompañado en varios momentos de mi vida y es de mis favoritos”.

¿Cuándo comenzó la vocación por escribir sobre música?

“Fue hacia finales de los ochenta. Comencé trabajando en radio, en emisoras como la desaparecida Stereo Soul –actualmente la frecuencia presente la emisora grupera Magia Digital-. Comencé haciendo guiones, todo era producido. Más tarde, me mudé a Los Ángeles, Estados Unidos. Ahí la experiencia fue especial porque además de que aprendí a estar ‘al aire’, establecí especial contacto con la música popular, me tocó presentar temas de Los Yonic´s, La Mafia, y muchos que a principios de los noventa eran favoritos de la comunidad mexicana en ese país. Por aquellos años ya disfrutaba mucho de varios géneros, rock, pop, jazz, metal, folk, alternativo y más. Después vino la experiencia escrita, estuve en medios como Los Angeles Times, las revistas El Acordeón, La Pus Moderna, Replicante, La Banda Elástica, Magis y continúo en Grupo Milenio, entre otros”.

Entre los oficios de crítico musical y periodista musical, ¿cuál le agrada más y por qué?

“Definitivamente el periodismo musical, no me molesta que me refieran como crítico, pero creo que limita las experiencias, en cambio el periodismo musical permite acumular más vivencias de todo tipo. En mi caso, he cubierto conciertos, reseñado discos, analizado temas, movimientos, es más completo, enriquece más”.

En este momento, ¿existe suficiente oferta de periodismo musical?

“Sí, por fortuna hay un repunte, está Rolling Stone México, regresó La Mosca, también está por ahí Warp, IndieRocks! Y otras como Chilango, DF y Marvin, que si bien no son estrictamente musicales, le dan muy buen espacio a este tipo de periodismo”.

¿Qué otros proyectos alista?

“Trabajo en la biografía de Café Tacvba, originalmente se lanzaría cuando cumplieron 20 años de carrera, ahora será en sus 25 años. En el Festival Internacional de Cine en Guadalajara participo como asesor del ciclo Son de Cine, que todas las noches presenta documentales de música en el Foro Expo, a las 20:00 horas”.

Finalmente, hay músicos que tienen ciertas rutinas para crear música, ¿tiene alguna para escribir?

“Antes solía teclear a medianoche y con whiskey –risas-, ahora eso ha cambiado, escribo muy de mañana y, lo peor, con un vaso de yogurt, los años pasan –risas-, no soy Keith Richards (The Rolling Stones) para aguantarlo todo”.