“Las peores realidades ya no causan sorpresa”

El autor Pablo Espinosa Vera habla sobre su novela de 780 páginas, Lyotard vs el mundo, que es, además, un libro de análisis y discusión entre las teorías contemporáneas de comunicación y semiótica
El proyecto editorial demandó unos seis años al ensayista.
El proyecto editorial demandó unos seis años al ensayista. (Gustavo Mendoza)

Monterrey

Juan Lyotard tiene en su poder una información que generará un “tsunami” informativo en México: se trata de una reunión que sostuvieron los principales líderes del narcotráfico con la Presidencia de la República.

Tras la publicación de la columna titulada “El presidente pacta” se dan una vorágine de historias, las cuales dan forma al libro Lyotard vs el mundo, del semiólogo y ensayista Pablo Espinosa Vera.

La novela de 780 páginas es, además, un libro de análisis y discusión entre las teorías contemporáneas de comunicación y semiótica, donde se mezcla el mundo del mainstream del arte contemporáneo así como la situación del narco en México.

Lyotard vs el mundo está disponible para su venta en la Casa Universitaria del Libro.

¿Cómo nace el proyecto de "Lyotard vs el mundo"?

Es un proyecto que me demandó unos seis años y nació como un experimento donde se fueron gestando como mapas de historias, donde cada historia es una línea narrativa, y fueron surgiendo una serie de personajes, todos partiendo de la trama principal: donde se narra el fenómeno del narcotráfico pero con la complicidad del poder constitucional, que es el Estado o el Gobierno.

Son diversas historias y enfoques, primero con la referencia al filósofo Lyotard pero también está la relación del arte contemporáneo, los jóvenes con pocas oportunidades, ¿cómo conjuntar todo ello?

Es una novela pero también es un libro de análisis, de discusión casi al nivel ensayístico, donde hay una polémica y un diálogo fluido sobre teorías contemporáneas, el mainstream del arte contemporáneo, la discusión sobre teorías de comunicación y la semiótica.

Lo defino como el famoso rizoma, que va creciendo y creciendo hasta formar toda una red, una red de redes. Y en este contexto el rizoma se fue generando casi, casi de manera accidental y fueron surgiendo varias historias, varias corrientes narrativas y, claro, los personajes. Pero todo esto se va hilando y no es para nada una situación que confunda al lector.

Hace seis años veíamos como iniciaba la etapa más dura de inseguridad en la ciudad, al mismo tiempo que el narcotráfico llegaba a los libros, ¿qué te motivó a tomar este fenómeno como eje central a la novela?

México, desde el dos mil para acá, se volvió un narco-país que a su vez está permeado por una narco-cultura conformada por códigos ya muy establecidos, híper codificado. La gente ya sabe que vive en un país lleno de narcotraficantes, quienes marcan sus propias reglas y su propio Estado.

Entonces al vivir en un país permeado por esta cultura te afecta, afecta tu imaginario social, nuevas visiones de la realidad. Las peores realidades, como es el caso de Ayotzinapa, ya no causan tanta sorpresa porque sabes que es parte de las reglas del juego, del llamado ‘plomo o plata’.

Tu personaje central es un catedrático y columnista, ¿qué papel ha jugado la prensa en este fenómeno de la inseguridad?

Los periódicos están enfrentando una lucha contra el mismo poder fáctico, igual que Lyotard, se están jugando el pellejo, aunque hay otros periódicos que tiraron la toalla porque fueron víctimas de la violencia.