Pentagrama, 35 años de vida independiente

Ediciones Pentagrama ha sabido alojar géneros tan dispares como sones huastecos y música purépecha, tango y nueva canción, jazz y música de concierto, rock y música para niños.
Modesto López
Modesto López (Especial)

Ciudad de México

Sones huastecos y música purépecha, tango y nueva canción, jazz y música de concierto, rock y música para niños, son jarocho y poesía en voz de sus autores... Todo eso y más cabe en Ediciones Pentagrama porque su director, Modesto López, lo ha sabido acomodar a lo largo de 35 años.

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Si algo le hace pensar el paso de tres décadas y media es “recordar todas las cosas que se hicieron y lo que se dejó de hacer, pero sobre todo siempre es un halago, una alegría, seguir estando vivos. Por eso vale la pena conmemorar los 35 años”, dice Modesto.

El promotor cultural nacido en España, criado en Argentina y radicado en México, engloba su trabajo en una palabra. “Fundamentalmente pienso en la terquedad, no solamente mía, sino de toda la gente que ha integrado Pentagrama, así como su capacidad y el valor de seguir adelante y saber que lo que estamos haciendo es correcto. Cada uno de los 750 títulos que hemos editado representa un hecho importante en la vida de Pentagrama. Desde un principio nos planteamos producir y distribuir la música que contribuya a enriquecer el pensamiento del hombre. Es importante que se conozca la otra la música, la que no está difundida por los grandes medios de comunicación. Nuestras producciones involucran a todos los estados de la República Mexicana y varios países de América Latina”.

En su catálogo figuran lo mismo Rockdrigo que Vicente Garrido, Ángel Tavira, El Negro Ojeda, Margie y Mili Bermejo, el grupo Zazhil, Alain Derbez, Caíto, Jaime López, Sociedad Acústica de Capital Variable y otros, así como un espacio importante para las producciones de música para niños.

Modesto afirma que su principal reto en la actualidad es subsistir. “Esto que se habla de la desaparición del disco tiene que ver con la realidad que nos toca vivir. Es una realidad cruel, donde lo más terrible es que el gusto de la gente está siendo formado por los medios de comunicación, por quienes no se interesan por esta otra música que realizan los pueblos. A ellos les interesa más el dinero, por eso difunden la cultura que el poder quiere difundir”.

Lo terrible, ahonda el promotor cultural, “es que esto forma y conforma un gusto de la población y de los jóvenes: qué deben escuchar y qué deben ver, a tal punto que los políticos se guían para hacer sus festivales con los músicos que ven en televisión. Ellos no visualizan para nada esta música que estamos difundiendo porque cada vez están menos informados de la cultura y cada vez les interesa menos”.


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