¡Otra vez, la estructura!

González es la primera película mexicana que se hace sobre este tipo de instituciones, aquí se ve cómo la gente es atrapada por las maneras de Elías, un profeta falso, forrado de cruces y ...
¿Dónde está el thriller?
¿Dónde está el thriller? (Especial)

González es un hombre real, como hay muchos en cualquier ciudad de Latinoamérica. Desde que inicia la historia nos damos cuenta de que González vive en crisis: debe la tarjeta de crédito, la renta de la habitación donde vive, tiene que mandar dinero a su madre y no tiene trabajo.

Tras numerosos intentos por conseguirlo, llega a un centro de atención telefónica de una iglesia evangelista donde su trabajo consiste en captar gente que sufre para que contribuya con un diezmo y sea escuchada por Dios.

Es la primera película mexicana que se hace sobre este tipo de instituciones, aquí se ve cómo la gente es atrapada por las maneras de Elías, un profeta falso, forrado de cruces y relojes de oro con la única intención de engañar y lucrar con el dolor de la gente. Como público no podemos evitar el escozor, pues nos damos cuenta del pavoroso fraude.

Esto está bien como planteamiento, pero ya casi se cumple una hora y no sabemos para dónde va la película; la ficha técnica la cataloga como thriller y lo único que sabemos es que el personaje está más atribulado que al principio, porque después de dos semanas de trabajo sigue sin dinero, pues el banco le quita su depósito a cuenta de lo que debe por su tarjeta.

El planteamiento es largo porque González hace poco por remediar su situación —los acontecimientos suceden tan despacio que llega el momento en que deja de interesarnos—, lo que conduce a un distanciamiento que hace preguntarnos: ¿dónde está el thriller?

Llega tarde, de manera forzada y se siente la mano del autor: cuando el dueño del lugar donde vive González cambia la chapa al cuarto para que este no pueda entrar, González lo hace muy fácil, hasta se baña, se rasura, se viste bien y todavía puede esculcar en el cuarto del dueño para robarle. Luego amaga con exceso de facilidad a Elías y hasta resulta chistoso ver que el pastor le saca casi una cabeza a González, que tiene una manotas y nunca intenta quitarle la pistola. Y si maneja tanto dinero ¿por qué tiene solo un agente para protegerlo?

Lo más inconcebible de este thrillercito, es que González ya tiene dinero, mató al único agente, tiene a Elías prisionero en la cajuela de un auto que se va a robar —si lo va a matar, es más fácil matarlo ahí, para no cargarlo—, y todavía sube al templo para lanzar una perorata evangelista. ¡Por dios santo!

Si el asunto de los sermones nos causa indignación porque son reales, la parte de thriller nos da vergüenza porque es inverosímil. ¡Otra vez, la estructura!

González (México, 2013), dirigida por Christian Díaz Pardo, con Harold Torres y Carlos Bardem.