Un bufón no es un payaso, es un rebelde que no se detiene ante nada: Leo Bassi

El bufón deleitó con su obra a los poco más de 500 asistentes en el Teatro Principal
Leo Bassi se presentó en el Teatro Principal.
Leo Bassi se presentó en el Teatro Principal. (Foto: Gabriela Martínez)

Puebla

Entre el detestable hombre cruel y el tierno niño vuelto ángel. Entre el gracioso y el hombre del más recio humor negro. Entre el pedagogo que enseña, paso a paso a recordar que la risa nos distingue de los demás animales, hasta el prójimo, el próximo que en nada se diferencia del de junto, eso es el bufón Leo Bassi que esta tarde logró conquistar al público poblano en el Teatro Principal.

Horas después de haber concluido su taller de clown (o bufón, como él prefiere) en Atlixco, donde el Ayuntamiento y la Compañía Rodará lo llevará para sólo 20 alumnos afortunados, Bassi, proveniente de generaciones de payasos que se originaron en Europa en 1840, deleitó, en el sentido más amplio del término, a quienes desde antes de las cinco de la tarde, hora de la función, habían hecho fila para tener un lugar en el viejo edificio de más de 350 años de antigüedad.

Bassi paso del humor negro a la ternura, de la magia, del hipnotismo, de la programación (como ahora lo hacen los medios con las masas), a provocar la rebeldía, la risa franca y la carcajada. Sin ser soeces, sin atacar al público, sin denigrar a uno solo de los espectadores, el bufón mostró por qué, al final se declaró servidor único de la risa; de nada ni de nadie más.

Los más de 500 espectadores que llenaron el patio de butacas del Principal, los que se acomodaron en los palcos, los que se quedaron en la entrada de la sala, aplaudieron de pie al comediante que devolvió la esperanza de que no todo está perdido, de que aún en la peor de las circunstancias que podría ser la muerte, la risa siempre será la mejor arma, la mejor forma de transformar la realidad, aunque sea en el último momento.