Jonguitud alerta de los riesgos de ser mujer

En su reciente novela la escritora enfrenta el fantasma de la pérdida en el México actual.
Con el libro puso lugar a sus miedos y nombre a las ausencias.
Con el libro puso lugar a sus miedos y nombre a las ausencias. (Juan Carlos Bautista)

México

La historia se construye a partir del drama: una madre en busca de una esposa para su hijo, pero que debe cumplir con una característica: estar muerta, porque él también lo está. Es una metáfora sobre la pérdida, en principio en ambos géneros, pero en especial de las mujeres.

“Es sobre la pérdida que hemos sufrido las mujeres mexicanas en la vida cotidiana: de libertad o de respeto, lo que termina con la vida. Tenía la inquietud de señalar cómo hay mujeres que ya no están, que un día salieron de su casa y no volvieron, que fueron asesinadas o violentadas por su pareja, pero que aún nos habitan, nos acompañan… Siguen a la sociedad mexicana como un fantasma”, dice Paulette Jonguitud a propósito de la aparición de la novela Algunas margaritas y sus fantasmas (Caballo de Troya, 2017).

Como madre de una mujer, la autora tenía la intención de sacarse de encima ese miedo mediante la escritura, pero terminó por angustiarse más, en particular porque no avizora una salida pronta más que la visibilidad.

“La escritura me sirvió para ponerle lugar a mis miedos y nombre a las ausencias, sobre todo para tenerlas presentes y que todas sean una misma ausencia y un mismo dolor”, cuenta Jonguitud, preocupada por la vulnerabilidad de ser mujer en México.

“Esa idea de hacer un ejercicio de memoria, recordar que cada una de estas alertas que vemos en las redes sociales es una persona y es una vida desaparecida”, añade.

En la historia hay una fotógrafa que trabaja en un proyecto por el que ella y su hermana posan desnudas en lugares donde no deberían estar nunca solas, “menos desnudas por el peligro a ser violentadas”.

CONTRA SUS MIEDOS

La autora define su novela como un quejido o un llanto, una manera de llamar la atención, como una herramienta para mantenerlas en la
memoria y, con ello, quejarse de la situación y sacar la frustración y el enojo “de ser madre de una niña en este país en el que no sé cómo va a crecer, no sé cuáles van a ser las circunstancias de mi hija cuando se convierta en mujer”.

“Esa idea de la pérdida me ha acompañado más desde que soy madre, porque sí se ha recrudecido la situación. Es un fantasma que nos acompaña todo el tiempo y que no podemos ignorar, que tenemos que mirar y enfrentar. No es una novela política, es un planteamiento más que íntimo sobre la pérdida de lo que era un país en el que estaba medianamente tranquila, pero que ahora ya no existe y no sé para mi hija cómo va a ser”, dice la escritora.

Para Paulette escribir una novela como ésta es muy complicado, pero termina formando parte de sus búsquedas como narradora: escribir una historia que incomodara y asustara como un fantasma no solo a partir de la memoria de alguien que ya no está sino de ahora.

“Preguntar qué fantasmas nos rodean a nosotros, porque debemos estar en medio de una multitud de ellos. Sí es una figura que me interesa mucho, sobre todo el fantasma personal: la angustia, los remordimientos, la memoria…No solo el fantasma ajeno, sino el que llevas tú, el interno”, en palabras de Jonguitud.