Celebran el Patrimonio con desértico recorrido

El recorrido incluyó la visita a la zona arqueológica de Boca de Potrerillos, recorrido por la Hacienda del Muerto para finalizar en el museo “Bernabé de las Casas”.

Mina

La temperatura a 10 grados, una llovizna pertinaz y la niebla presente en la cumbre del cerro del Obispado no daban muchas esperanzas a los organizadores del recorrido histórico y arqueológico hacia el municipio de Mina, con motivo del Día Internacional del Patrimonio.

Pero el “interés tiene pies”, como coloquialmente se dice, y a las 9:00 el camión ya estaba lleno. Jóvenes y adultos mayores preguntaban inquietos sobre el estado de la carretera.

El itinerario del recorrido organizado por el INAH como parte del Día del Patrimonio incluyó la visita a la zona arqueológica de Boca de Potrerillos, recorrido por la Hacienda del Muerto para finalizar en el museo “Bernabé de las Casas”, todo esto en Mina.  

Pero el panorama sombrío de frío y lluvia que cubría el área metropolitana desapareció llegando a la zona arqueológica, situada a unos 10 kilómetros de Mina y a una hora y media de Monterrey.

“La verdad, se nos hizo muy interesante el viaje, a pesar de las condiciones climatológicas”, indicó Ricardo Guzmán, habitante de San Pedro.

 

“Están regresando”

Como gran parte de Nuevo León, el desierto de Mina se vio azotado por el crimen organizado. En 2011 era recomendable no acudir al sitio, como lo llegó a indicar el alcalde Dámaso Cárdenas Gutiérrez, y hace un año ocurrió el terrible desenlace de la agrupación Kombo Kolombia.

La situación parece estar revirtiéndose en materia de inseguridad. Así lo percibe en la zona arqueológica, menciona Mariano Suárez, custodio de zonas arqueológicas.

“Ya se ve más gente los fines de semana. Años atrás no venía nadie”, comenta.

El grupo recorre las más de 25 hectáreas que comprende la zona arqueológica, que registra más de seis mil grabados –sólo en el área delimitada- cuya antigüedad oscilan entre los ocho mil  y los 12 mil años. Aquí sólo hay rachas de aire frío, pero la lluvia no llega a este desierto.

La arqueóloga Denise Carpinteyro es quien guía el recorrido. Las preguntas más recurrentes son dos: ¿qué significa el nombre “Boca de Potrerillos”? y ¿qué significan los grabados en las piedras?

La primera respuesta se explica con las propias palabras: “boca” refiere a la unión de dos cerros, mientras que “potrerillos” indica que ahí había caballerizas hace algunos siglos.

“En los grabados podemos encontrar representaciones celestes, como sol, o fenómenos naturales que pueden ser la lluvia o el afluente de un río”, detalla la arqueóloga.

Actualmente todos los petrograbados están siendo escaneados mediante un registro tridimensional, detalla Moisés Valadez Moreno, custodio de la zona. El programa inició en 2009 y actualmente se han registrado más de 15 mil piedras con grabados, es decir, el 75 por ciento de la zona.

“Ha estado regresando la gente al área, lo que sí nos serviría es que regresaran los recorridos escolares ahora que ha estado más tranquilo”, comentó Moreno.

 

Regreso a la Hacienda

Contrario a lo que sucede en Monterrey, aquí el sol se asoma para que el amarillo del desierto en el ejido de Arista cobre vida.

Tras tres años de permanecer cerrado el sitio, la Hacienda de San Antonio de Arista – o del Muerto- curiosamente ha regresado la vida.

Esto porque los habitantes de los ejidos cercanos organizan misas en la capilla, lo que ha permitido que las bancas, las imágenes religiosas y el altar se encuentren en perfecto estado.

Enorme interés produce la Hacienda en el grupo, desconocida para la gran mayoría. Quedan asombrados al saber que era un importante centro productor de piloncillo y aguardiente durante el siglo XIX.

“¿No hay planes para recuperarla por completo?”, preguntan en repetidas ocasiones.

“Hace años que no veníamos a la Hacienda y nos da gusto que se conserve: están las bancas, el portón de la capilla, sólo la campana se perdió, pero eso fue en los años más álgidos de la violencia. Y está bien gracias a que la gente del ejido la cuida”, comentó Benjamín Valdez Fernández, coordinador de proyectos especiales en el INAH y quien guío el recorrido.

 

Repetir la experiencia

La última parada fue el Museo de Paleontología, Antropología e Historia “Bernabé de las Casas”, en el centro histórico Mina.

Se recorrieron las salas, donde la estrella principal son las defensas de un mamut descubierto en 1989. También ofreció un interesante documental sobre la historia de José Fidencio Síntora Constantino, el curandero de Espinazo.

El recorrido culminó con una degustación de pan tradicional del pueblo, despertando un cuestionamiento general: “¿cuándo habrá otro recorrido igual?”.