De la estética contemporánea a la crítica social

La exposición El Milenio visto por el Arte llega a Torreón para presentar una plástica contemporánea, profesional y discursiva, alejada del denominado arte conceptual.
Para definir el arte es necesario cesar de verenélun manantial de placer y considerarlo como una de las condiciones de la vida humana.
Para definir el arte es necesario cesar de verenélun manantial de placer y considerarlo como una de las condiciones de la vida humana. (Milenio Digital)

Torreón, Coahuila

Entre temas actuales que plantean escenarios de muerte, desenfreno, el consumo irreflexivo y una pasividad que se torna violenta e inhumana, la exposición El Milenio visto por el Arte llega a Torreón para presentar una plástica contemporánea, profesional y discursiva, alejada del denominado arte conceptual.

Para dar la definición correcta del arte, es pues necesario, ante todo, "cesar de ver en él un manantial de placer, y considerarlo como una de las condiciones de la vida humana".

Los artistas que conforman el cuerpo de la obra, logran entablar un diálogo íntimo y personal con el espectador sobre la angustia que se impregna a la memoria sin que el depositario logre escapar de ella o expulsarla, sobre el desasosiego que propicia la vida cotidiana junto al uso y abuso de la tecnología que encuentra cabida entre el valor del tiempo y la moda como conceptos efímeros.

La Colección Milenio Arte, que se creó en el año 2013 y forma parte de la Fundación Milenio, objetiviza así la difusión de la cultura y el conocimiento de los autores a través de su expresión artística, y propone acercar el arte al mayor número de mexicanos con la exposición que constantemente ha sido itinerada y que será inaugurada en Torreón el próximo 24 de marzo en el Museo Regional de la Laguna a las 20:00 horas.

Desde los jóvenes pintores que dieron paso hace más de medio siglo atrás a la vanguardia, como Manuel Felguérez, quien con un estilo ligado a movimientos pictóricos de Europa confeccionó un discurso geométrico-constructivista dando rienda suelta al impulso creativo a través del informalismo y el expresionismo abstracto, mismos que fueron vehículo para los artistas que se confrontaron con el muralismo, la línea discursiva de la Colección Milenio Arte establece un diálogo modernista sin ceder espacio al artista improvisado.

Así el terror que imprime el simple hecho de vivir y ser testigo de la historia se deja sentir en la narrativa plástica y en las piezas como "El drama de la sustancia" de Paulina Jaimes, "Millenium", de Arturo Rivera; "Nimrod", de Carlos Cárdenas Reyes, "Tierra Baldía (exquisitos pepenadores)" de Sergio Garval, o "Autopsia de un país en pedazos" de Gonzalo García.

En el caso de la última obra referida, producida en el año 2013, no será casual que el espectador en la Comarca Lagunera se sienta identificado o al menos habituado con su discurso.

Bajo la técnica de óleo sobre tela, Gonzalo García construyó en un políptico la imagen de un hombre brutalmente asesinado.

Con los pies encintados y los pantalones debajo de las rodillas, el cuerpo semidesnudo es cubierto por billetes con el rostro de Ignacio Zaragoza bañados en sangre, en tanto que la cabeza de la víctima, desmembrada, se ubica dentro de una bolsa de plástico negra, expresión detestable que expone la condición humana como algo que se compra, se desecha y se convierte en apología de la basura.

En el cuadro "Tierra Baldía (exquisitos pepenadores)", Sergio Garval sintetiza la paradoja que engendra la pertenencia a una orden sacerdotal que dicta la creencia de un solo dios verdadero y amoroso, pero que oculta crímenes en extremo atroces como la pederastia y trata de personas. No es extraño pues relacionar esta imagen con el retrato de Inocencio X de Velázquez, mismo que luego reinterpretaría Francis Bacon no con menor ferocidad.

Y es tal vez en la inmersión de estos discursos, que nos confrontan con las realidades contemporáneas, algunas que son incluso parte de delitos sin castigo, donde quizá aparezca entre el espectador la disyuntiva de querer esclarecer la duda sobre qué es el arte y si este debe estar inmerso en un aura de belleza.

León Tolstoi ensayó el tema y desde el primer capítulo de su libro ¿Qué es el arte? establece otro aspecto aún más trascendental y éste es que para la producción de una obra (plástica, literaria, teatral o dancística), millares de personas se ven obligadas a entregarse a un trabajo que a menudo resulta humillante y penoso.

Ojalá, apunta, los artistas cumplieran por sí mismos la suma de trabajo que requieren sus obras, pero no ocurre así y el auxilio lo obtienen ya sea en forma de dinero dado por los ricos, o en forma de subvenciones otorgadas por el Estado.

En el segundo de los casos, el dinero que reciben pro- viene del pueblo, que, en su mayoría, tiene que privarse de lo necesario para pagar impuestos y termina excluido, sin goce jamás de lo que llaman los esplendores de la cultura.

De ahí la importancia de establecer criterios que establezcan cuando menos valores en cuanto a la calidad o rigor en la producción artística.

La Colección Milenio Arte, que se creó en el año 2013 y forma parte de la Fundación Milenio, objetiviza así la difusión de la cultura y el conocimiento de los autores a través de su expresión artística.

Su ensayo al mismo tiempo plantea que el sentido de la palabra belleza es un enigma y de acuerdo a Schasler, en ninguna parte, en el dominio de la filosofía, es tan grande la disparidad de opiniones como en la estética.

Así no hay una sola definición objetiva de la belleza. Tolstoi va más lejos al afirmar que la teoría del arte fundado sobre la belleza, tal como nos lo expone la estética, no es, en suma, más que la inclusión en la categoría de cosas "buenas", de una cosa que nos agradó o nos agrada aún.

Para dar la definición correcta del arte, es pues necesario, ante todo, "cesar de ver en él un manantial de placer, y considerarlo como una de las condiciones de la vida humana. Si se considera así, se advierte que el arte es uno de los medios de comunicación entre los seres humanos".

El Milenio visto por el Arte propone exactamente esto. Propiciar una relación entre el sujeto a quien se dirige la obra con quien la produjo, y con todos los que simultánea, anterior o posteriormente reciben una impresión de ella sea está simplemente estética, o toque una fibra social, civil o paisanamente reconocible.

JFR