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Viernes , 21.09.2018 / 20:41 Hoy

Pasolini, caso cerrado

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Parece claro que Pier Paolo Pasolini no era solo una piedra en el zapato del gobierno italiano. Era también una molestia para alguien con nombre y apellido y con una posición privilegiada en los más altos círculos del poder, donde se puede disponer sin consecuencias de la vida de un enemigo. El que acabó con su vida a los 53 años fue sin duda un crimen de odio profundo. Un crimen de Estado. Basta ver las imágenes de su cadáver para saberlo. Y basta ver la evolución de la encuesta judicial sobre su asesinato para convencerse de la impunidad que beneficia al autor intelectual.

A Pasolini lo ha matado Fuenteovejuna, observó alguien con mucho acierto. De ser así, el criminal no sería uno solo. Tal vez habría varios, muchos, apostados en las derechas y las izquierdas, en todos los terrenos en los que Pasolini sembró sus ideas. La política, los partidos, el gobierno, los ámbitos judiciales, el periodismo, los espacios culturales, el cine, el ensayo, la poesía.

Su cuerpo molido a golpes, desfigurado, fue hallado la mañana del domingo 3 de noviembre de 1975 en la playa de Ostia, en las afueras de Roma. Detenido por la policía unas horas antes, Pino Pelosi, un joven de 17 años que conducía con torpeza un auto de lujo, fue inculpado de inmediato. El vehículo era propiedad de Pasolini y el rufián lo había pasado encima de su cuerpo tendido en la playa. Pasolini había pretendido comprar sus favores sexuales. Después de una discusión, habrían peleado y el creador sacó la peor parte. A esa conclusión llegó la policía luego de una apresurada investigación: un pleito entre maricas. Pelosi recibió una rápida condena de nueve años de prisión, que quedó reducida luego a cuatro. Aunque había reconocido su culpa, se retractó después.

El expediente judicial, sin embargo, quedó lleno de lagunas desde entonces. Se omitió el hecho de que las ropas de Pelosi tenían escasas huellas de sangre, cuando el cadáver de Pasolini estaba ensangrentado, y muchos pusieron en duda que un joven pequeño y flacucho hubiera podido asesinar de manera tan violenta a alguien tan corpulento. Mucho se ha hablado también sobre la presencia de tres o más individuos en el lugar de los hechos, que lo habrían golpeado hasta darle muerte, según diría más tarde el inculpado, y de una extorsión que enfrentaba en esos días Pasolini tras el secuestro de los materiales cinematográficos en los que trabajaba. También fueron halladas en el cadáver huellas genéticas de personas no identificadas. A partir de los puntos oscuros en la investigación muchos creen que el autor de Teorema fue asesinado por matones a sueldo.

No obstante, 40 años después del crimen, la justicia italiana ha decidido cerrar el caso y envió el expediente al archivo hace unos días. Las verdaderas circunstancias de la muerte de Pasolini han quedado en la oscuridad y los autores intelectuales continúan gozando de total impunidad. Fuenteovejuna, dirán.

*Profesor-investigador de la UAM-Iztapalapa

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