Una vida no interesante lleva a inventar historias

El filósofo y escritor Luis Bernardo Pérez consideró que al arte es un refugio que hace agradable la vida al ofrecer una en entrevista por la publicación de su último libro.
Papeles de Ítaca y otros destinos, el más reciente libro de Luis Bernardo Pérez.
Papeles de Ítaca y otros destinos, el más reciente libro de Luis Bernardo Pérez. (Especial)

Ciudad de México

En su más reciente libro, Papeles de Ítaca y otros destinos (Océano, 2014), Luis Bernardo Pérez reúne una serie de cuentos que nos remiten a la soledad, al frío, al anhelo, lo que permite rastrear la supervivencia como rasgo esencial del ser humano.

Pérez expresa lo anterior con el personaje de uno de sus cuentos: "Alguien tiene frío y comienza a recortar unas imágenes de cuadros impresionistas. La pregunta es: ¿cómo alguien puede morirse de frío en medio de los soleados cuadros de Renoir y Gauguin? Eso tiene un trasfondo simbólico ante la angustia o el desamparo que se siente al estar en un mundo que no cumple nuestros deseos. Entonces, la pintura logra ser un refugio, como le ocurre al personaje. En mi caso y en el de muchas otras personas, es el arte el que nos sostiene y nos permite hacer más agradable el tránsito por la vida, como a este personaje, que está a punto de morir de frío y el arte hace que sobreviva".

Pérez (Ciudad de México, 1962), ganador del Premio Nacional de Cuento Juan José Arreola 2013, es filósofo. Explica a MILENIO la forma en que compagina esa disciplina con la literatura: "La filosofía es formativa para cualquier persona que está en humanidades, independientemente de lo que vaya a hacer; si vas a dedicarte al cine o al teatro, por ejemplo, en el fondo siempre hay una especie de reflexión sobre el ser humano, sobre el mundo, sobre las grandes preguntas. Aunque este libro no aborda esas preguntas de manera explícita, están en su contenido".

Entre los relatos del libro destaca "El buscador de tesoros", sobre el cual el autor comenta: "Todos estamos buscando siempre algo, como si en efecto hubiera un tesoro escondido. Por alguna razón, nunca estamos conformes con la situación en que vivimos, con lo que hacemos, con lo que somos, y siempre estamos buscando algo más. Este cuento trata de descubrir cómo alguien que está buscando un tesoro se da cuenta al final del camino que lo que estaba buscando en realidad es eso: la búsqueda, que en sí misma es más importante que el encontrar algo".

Otro cuento destacado es el que le da título al libro, sobre el que el autor dice que tiene cierta similitud con su vida: el personaje central desea ser como Ulises, que se va hacia la aventura y deja todo atrás. Al regresar a su casa y al no vivir ninguna aventura, comienza a inventar historias. Pero para no contradecirse comienza a escribirlas. Eso me parece como una metáfora del escritor: que ante una vida que no es muy interesante ni muy llena de aventuras, tengo que inventar las historias. Creo que así funciono como escritor".

Pérez explica la forma en que integró el libro: "Continuamente estoy escribiendo historias y las voy guardando en un cajón, esperando a ver qué sucede con ellas. Pasado un tiempo, y cuando ya no cierra el cajón, las saco y las reviso. Descubro que tengo diez cuentos en los cuales los personajes emprenden un viaje interior y digo: 'Aquí tengo un libro'".

Sobre sus cuentos más cortos, menciona: "Me gusta mucho experimentar con la extensiones de los cuentos; hay algunos que no dan para tanto y debo dejarlos en una sola página para que sean más contundentes. Es la experiencia literaria te va dictando sí el cuento da para muchas páginas o para pocas. En unas cuantas palabras se puede decir muchas cosas".