El matrimonio no es como en la ficción, advierte el Papa

Francisco destaca en su discurso que entre los esposos hay momentos de felicidad, pero también de dificultad y conflictivos, los cuales deben superar.
Guido, de 56 años, y Gabriella, madre soltera de 49, entre las parejas que enlazó el pontífice.
Guido, de 56 años, y Gabriella, madre soltera de 49, entre las parejas que enlazó el pontífice. (Alessandra Tarantino/AP)

Ciudad del Vaticano

El papa Francisco señaló ayer a las 20 parejas que casó, las primeras de su pontificado, que el matrimonio no es “una ficción” sino que pertenece a la “vida real” por lo que tendrán que afrontar “con reciprocidad” las diversas circunstancias con las que se topen en su camino.

Esa fue la primera ocasión en la que Francisco oficia un matrimonio como pontífice, una idea que comenzó a fraguarse a finales de abril, cuando él mismo comunicó a su diócesis su deseo de celebrar ese rito.

Finalmente, Bergoglio ha unido en matrimonio a cuarenta personas provenientes de la periferia de Roma en una emotiva ceremonia en la basílica de San Pedro del Vaticano que comenzó con los prometidos recorriendo el pasillo central de la misma agarrados del brazo de sus padrinos y de sus madrinas, como marca la tradición.

En su homilía el pontífice animó a las parejas a no rendirse ante las adversidades que encontrarán en su nuevo recorrido en común.

La homilía

Francisco destacó en su discurso que en el matrimonio hay momentos de felicidad, pero también de “dificultad” e incluso “conflictivos”, síntomas estos de que pertenece a “la vida real, no a la ficción”.

Ante tales circunstancias, el papa repitió el consejo que dio en abril durante un encuentro con los jóvenes en Asís, Italia: “no acabar nunca la jornada sin hacer las paces”.

Asimismo, el Papa subrayó que en el matrimonio la esposa tiene el “deber” de ayudar al marido a ser más hombre y éste, a su vez, tiene la misma obligación de ayudar a la esposa a ser más mujer.

La voluntad de presidir un enlace matrimonial público y colectivo muestra la importancia que tiene la familia para el pontífice argentino.

Ante los prometidos, Bergoglio encomió la “incalculable fuerza” y “la carga de humanidad” que contiene una familia, el “primer lugar en el que nos formamos como personas y que, al mismo tiempo, ejerce de ‘ladrillo’ en la construcción de la sociedad”.

Este gesto cobra mayor relevancia a menos de un mes de celebrarse el sínodo de obispos sobre la familia, que comenzará el 5 de octubre y en el que la Iglesia estudiará la situación de estas “células sociales”, además de debatir temas a menudo controvertidos como el divorcio o el matrimonio homosexual.

Tras su alocución, Francisco preguntó uno a uno a los prometidos si aceptaban en matrimonio a sus respectivas parejas y, acto seguido, se procedió a la tradicional imposición de los anillos.

Al término de la ceremonia, los recién casados obsequiaron al Papa una ludoteca y un centro de integración juvenil que se situarán en el barrio Colli Aniene de Roma, acogiendo su predicado precepto de “acudir a las periferias geográficas y existenciales”.

Así lo afirmó en un comunicado Caritas, la encargada de gestionar estos espacios y que señaló que el objetivo de este “regalo” es el de promover un “espacio de encuentro para los menores y las familias” que pueda “ayudar a los padres en la labor educativa”.

Los cónyuges

Uno de los nuevos matrimonios es el conformado por Gabriella y Guido, de 56 y 49 años, que además estuvieron acompañados por la hija de la primera.

Gabriella ha sido madre soltera y Guido contrajo matrimonio en el pasado pero fue declarado nulo por el tribunal eclesiástico de la Santa  Rota, circunstancias por las que en un principio aceptaron con pudor la invitación a ser casados por el pontífice, según han explicado al diario La Repubblica.

“No creíamos representar a la pareja católica en el imaginario colectivo, pero la Iglesia de Francisco nos ha acogido”, señalaron.

Otra de las parejas es la de Flaviano y Giulia, de 28 y 25 años, quienes al ser seleccionados por su diócesis decidieron aceptar, pero renunciando al banquete nupcial por el elevado costo del mismo, ya que ella trabaja en un restaurante de comida rápida y él acaba de perder su empleo.

No obstante, la situación del festín fue resuelta gracias a la colaboración del resto de miembros de su comunidad que, según la prensa italiana, recogieron fondos para organizar una celebración a los recién casados.

La monumental basílica de San Pedro, centro del mundo católico, presentó este domingo una imagen inusual, al ser engalanada para la celebración de dichos enlaces. Una situación que no se vivía desde el año 2000, cuando el papa Juan Pablo II ofició sus últimas nupcias públicas con motivo del Jubileo de las familias.

Cristianos, discriminados en países libres

El Papa recordó ayer a los cristianos perseguidos por su fe en países que no respetan la libertad religiosa y lamentó que ese problema también se produzca en naciones en las que, a pesar de amparar la libertad, los creyentes son discriminados.

Este fue uno de los mensajes que Francisco pronunció desde la ventana del apartamento pontificio durante el tradicional rezo del Ángelus, que este domingo coincidió con la fiesta de la exaltación de la cruz.

“(La persecución) sucede especialmente donde la libertad religiosa no está garantizada o plenamente desarrollada, pero ocurre también en países y ambientes que tutelan la libertad y los derechos humanos, donde los creyentes, especialmente los cristianos, hallan limitaciones y discriminación”, señaló.

Bergoglio refirió que mañana iniciará oficialmente la misión del Consejo de Seguridad de la ONU para favorecer la pacificación en la República Centroafricana, que atraviesa una guerra civil tras un golpe de Estado de la coalición musulmana Séléka, enfrentada con la milicia cristiana anti-Balaka.

“Que la violencia ceda el paso al diálogo cuanto antes, que cada bando deje de lado sus intereses particulares y actúe para que cada ciudadano, sea de la etnia o religión que sea, pueda colaborar en la edificación del bien común”, exhortó.