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Sábado , 26.05.2018 / 15:19 Hoy

Papa encontrará un Juárez muy lastimado: activista

El sacerdote Óscar Enríquez consideró que el sumo pontífice debe saber lo que vivió Juárez del 2008 al 2012 y los impactos de la violencia dentro de la vida nacional.

 

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Norma Ponce

En medio de un gran fervor y algunas dificultades sociales el papa Francisco llegará a Ciudad Juárez, el próximo 17 de febrero. Pisará el suelo de la ciudad que fue la más peligrosa del mundo, ahí donde se inventó el famoso coctel Margarita y donde ocurrieron más de 10 mil asesinatos durante la llamada narcoguerra y 3 mil mujeres desaparecieron desde la década de los 90.

En la explanada del parque El Chamizal, justo en la línea que divide a México y a los Estados Unidos, Francisco oficiará una misa binacional y dará un mensaje a aliento a 20 mil migrantes y víctimas de la violencia.

El sacerdote Óscar Enríquez, quien desde hace 15 años apoya a familiares de personas desaparecidas o torturadas en el Centro de Derechos Humanos Paso del Norte, espera una palabra profética y de por parte del máximo jerarca de la Iglesia católica.

“Va a encontrar un Juárez muy lastimado y afligido por lo que vivió de 1993 al 2003, cuando los feminicidios dejaron un sentimiento de que no se hace justicia.

“El papa debe saber lo que vivió Juárez del 2008 al 2012 y los impactos de la violencia dentro de la vida nacional. Hubo más de 10 mil ejecuciones en esos cuatro años, más de 10 mil huérfanos que ahora están creciendo, aparte hubo un desplazamiento de más de 200 mil personas de la ciudad”, explica.

El activista señala un serio problema en las maquiladoras a las que considera “centros de esclavitud moderna” porque ofrecen sueldos raquíticos a sus trabajadores.

“Gracias a los sueldos miserables el hombre y la mujer trabajan. Eso ha implicado consecuencias muy graves en términos de la integración familiar porque va de por medio el descuido de los hijos y por ello se incrementa la deserción escolar y las bandas delincuenciales”.

Para la ciudadana americana, María de Jesús Márquez, la visita del Papa representa un consuelo. El 2 de octubre de 2012, su hijo Adrian Favela Márquez, de 28 años, y un amigo de este, Adriel Alonso Ávila Barrios, de 30, fueron privados de la libertad al interior de su casa en Ciudad Juárez, por un grupo de hombres armados que se identificaron como agentes estatales.

Desde ese día comenzó el calvario de María, quien asegura que las autoridades han sido negligentes con el caso de su hijo.

“No hablo por mi caso nada más sino por el de todas las demás madres, las autoridades no buscan a nadie. No hay apoyo del gobierno, la Fiscalía dice que los buscan y no los buscan”, afirma.

Como víctima de la violencia, María es una de las miles de personas que tendrá un espacio reservado en la misa que oficiará el sumo pontífice. Está emocionada de que llegue ese día, pues considera que la presencia de Jorge Bergoglio es un regalo de Dios que trae esperanza a todos los que han pasado por un momento oscuro en sus vidas.

“Le pediría que por medio de sus palabras toque los corazones y sensibilice a las demás personas. Que nos de ese aliento y nos refuerce la fe y la esperanza, que sintamos el abrazo de toda la gente, que se haga un llamamiento a las personas para que se consoliden porque vemos gente que no le interesa el dolor. Nos criminalizan, en vez de ayudar nos estigmatizan más”.

Contrario al sentir de María, Norma Ledezma, directora de la organización civil Justicia para Nuestras Hijas, considera que la visita papal no resolverá los problemas que atañen a esta frontera con 1.5 millones de habitantes.

“En el desierto de Chihuahua se vertió la sangre de nuestras hijas, ahí les arrebataron la vida. El papa no va a pasar dónde están los nidos de ratas y de corrupción, lo van a pasar por lo bonito.

“Eso no va cambiar la realidad, aunque ahorita milagrosamente se detuvieran a los responsables de muchos asesinatos y desapariciones de mujeres, hay una deuda y un vacío en la vida de cada una de las familias que nadie va a llenar porque esa injusticia a la que nos vimos sometidas, esa cuota que pagamos por vivir en este estado y que nadie nos pidió es demasiado alta para que alguien venga y milagrosamente nos cure”, dice.

Norma comenzó su lucha hace 14 años, cuando le asesinaron a su hija Paloma al salir de una maquila. Desde entonces emprendió su camino de lucha que ahora la ha llevado a ser la principal asesora y defensora de las mujeres en el estado de Chihuahua.

La activista asegura que las recientes desapariciones y asesinatos de mujeres se deben a la falta del interés político el estado mexicano, toda vez que las desaparecidas no tienen poder político ni económico dentro de la sociedad.

“Son mujeres escogidas para desaparecerlas del mapa como si nunca hubieran existido; mujeres jóvenes bonitas, de familias pobres, estudiantes, el perfil perfecto para desaparecer a una mujer y nunca volverla a recuperar. Es escalofriante ver la actitud fría y pasiva de los gobiernos”.

Así Francisco será recibido en Ciudad Juárez, por personas adoloridas y con historias de desgracia que esperan compresión y consuelo.

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