La palabra en el teatro hoy / I

Se ha dado origen a una palabra múltiple que pugna desde distintas trincheras de la teatralidad por incorporarse a las "nuevas textualidades para el teatro".
Encuentro de la palabra.
Encuentro de la palabra. (Especial)

México

Con motivo del Seminario la Palabra en la Escena que arranca mañana en Buenos Aires, Argentina, donde compartiré con Gustavo Ott (Venezuela), Víctor Viviescas (Colombia), Marco Antonio de la Parra (Chile), Sergio Blanco (Uruguay), Mauricio Kartun, Patricia Suárez, Ariel Barchilón y Javier Daulte (Argentina), acotados por Jorge Dubatti, surgen en mi cabeza estas reflexiones. Nada más difícil hoy, en la segunda década del siglo XXI, que hablar del papel de la palabra dentro del teatro; más aún cuando la palabra ha renunciado incluso a su función más estrictamente reconocible durante siglos, que es la del diálogo dramático, la de la mímesis vía el instrumento de la palabra dialogada, aun en el monólogo (como ya lo ha señalado la teórica francesa Anne Ubersfeld al insistir en su dialogicidad inherente). La palabra, pues, se emplea en la escena del siglo XXI en modalidades que antes eran inconcebibles dentro del teatro y sus convenciones, o que por lo menos no se atrevían a aparecer sin llevarse puñetazos bajo el epíteto de “antidramáticas”.

Así pues, como resultado de este desplazarse de la palabra dramática, se ha dado origen a una palabra múltiple —aún no sistematizada de manera suficiente— que pugna desde distintas trincheras de la teatralidad por incorporarse a las nuevas textualidades para el teatro o bien directamente a la espectacularidad, sin pasar “del todo” por una guionización. Conceptos como rapsodia, metadrama, novelización o narraturgia, relato de vida o biodrama, epicización o diégesis, noticia-periodismo, conferencia, estadística, documento, y un etcétera amplio entraron en juego a partir del estallido de los cimientos de la más canónica de las artes, el drama, en el último tercio del siglo XX; en particular ante la puesta en crisis de las nociones básicas de situación, personaje y conflicto, tan caras al canon. Hoy contemplamos “Meandros complejos y múltiples —nos dice Florence Baillet— que arrastran materiales de todo tipo, tal sería de ahora en adelante la imagen del diálogo dramático, en oposición a la imagen que detentó, como un largo y apacible río”.

Pero, dado que la palabra dramática, lejos de podérsele vaticinar una muerte, posee aún un campo de experimentación inexplorado —amén de convivir en hibridaciones y mestizajes mil con las nuevas palabras—, es que centramos el presente texto en su naturaleza y posibilidades. En la medida de lo posible, ampliaremos al final, nuestra percepción sobre esos otros materiales textuales, esas otras palabras, que en la actualidad se imbrican para la escena.