La palabra nos compromete ante el mundo: Teresa Salgueiro

La música tiene el poder de tocar a las personas de una forma muy íntima, dice en entrevista la intérprete portuguesa
Es admiradora de la fuerza de la música de las culturas latinoamericanas.
Es admiradora de la fuerza de la música de las culturas latinoamericanas. (Javier García)

México

Desde sus días en el grupo Madredeus, y ahora en su carrera solista, la cantante portuguesa Teresa Salgueiro ha mostrado su fe en la palabra: "El poder de la palabra es enorme y manejarla una gran responsabilidad. La palabra es, a la vez, nuestro principio y nuestro último reducto. Con la palabra nos comprometemos ante el mundo", dice en entrevista telefónica con MILENIO.

Cuando la palabra se vuelca en el escenario, dicha o cantada, se logra una atención muy especial, agrega la intérprete, que se presentará el próximo miércoles en el Deportivo Gustavo Baz a las 20:30 horas dentro del Festival Cultural de Texcoco. "Es una responsabilidad todavía mayor. En el escenario se pueden decir palabras ligeras, claro, porque reír es muy necesario, pero también hay que decir palabras que nos hagan pensar, que nos hagan entrar en contacto con nosotros mismos. A mí me encantan las palabras, decirlas y cantarlas. La palabra es un instrumento precioso y una enorme responsabilidad".

¿Qué escritores han sido importantes en tu carrera como cantante?

Hay muchos. De los portugueses puedo decir que hay una poeta que es mi favorita, entre tantos otros, como Fernando Pessoa, que me encanta. Estoy hablando de Sophia de Mello Breyner Andresen, una mujer extraordinaria por todo lo que hizo en su vida. Vivió en el tiempo de transición entre el régimen dictatorial y el periodo de libertad, algo por lo que luchó mucho. Su poesía es muy directa y transparente y, al mismo tiempo, muy sensible y rica. El sentido de lo que dice se comprende de inmediato, pero lo dice siempre de una forma profunda y bella al mismo tiempo. Tiene una capacidad de comunicarse muy profunda.

¿Qué es para ti el estudio de grabación y, después, el escenario?

Son dos experiencias muy diversas. El estudio es el espacio de cristalización de la música. Allí siempre se pueden repetir las cosas, intentando hacer siempre lo más perfecto, con la idea de cristalizar la música para poder presentarla al público que lo escuchará donde quiera: en su hogar, en un viaje, en su automóvil... Es una experiencia interesante, porque siempre imaginamos a la gente escuchar la música en diversos ambientes y la compañía que les puede ofrecer.

¿Y la experiencia de los conciertos?

La música en vivo es una experiencia muy diferente, muy rica. A mí me encantan las dos experiencias, pero sobre todo me encanta la de hacer música en vivo porque es algo que no se repite jamás. Tiene un carácter de algo único, de un momento que se comparte, primero con aquellas personas que están con nosotros tratando de presentar esta música. Un concierto es resultado del trabajo de muchas personas que sueñan con este momento, y después se comparte con el público que viene de diferentes lugares. Nosotros nunca sabemos cómo ha llegado la gente a este momento, en qué estado de espíritu se encuentra. Es muy interesante observar desde el inicio de un concierto, hasta el final, cómo la música va llegando a las personas del mismo pensar, las va aproximando.

Volvemos al poder de la música...

Sí, para mí la música sobre todo es algo que toca a las personas, que las emociona. Lo que más me encanta de la música es el poder que tiene de tocar a las personas de una forma muy íntima. Cada uno la escucha de una forma diferente, imagina lo que quiere porque hay una libertad muy grande en la percepción de la música. Es muy interesante el hecho de que los músicos estemos en el escenario, haciendo cada uno su parte frente a un público, porque su construcción es una muestra de una relación pacífica entre individuos.

¿Cómo percibes el vínculo entre Portugal y América Latina?

Hay uno muy especial, particularmente con Brasil. Yo he tenido la felicidad de cantar en muchos países de América Latina desde hace muchos años con Madredeus y, después, con algunos de los proyectos que he hecho con otros artistas. Hay que tomar en cuenta que Portugal es un país vecino de España en la Península Ibérica. América Latina es un continente con ligas históricas con esta península. Yo admiro mucho la fuerza de la música en estas culturas, que son muy diversas, ricas y antiguas.

Idilio con los escenarios

Con una carrera que se remonta a 1986, cuando debutó con Madredeus a los 17 años —con el que dio más de mil conciertos alrededor del mundo—, Teresa Salgueiro mantiene un gran idilio con el escenario en su carrera solista. Son muchos años de conciertos, muchos memorables, comenta. "En México, por ejemplo, hay varios: me acuerdo del Festival Internacional Cervantino, donde he cantado con Madredeus en un momento en que caía una lluvia fortísima y, sin embargo, la gente se paraba, no se iba y escuchaba la música con un entusiasmo extraordinario. Esto no se olvida. También los conciertos que hicimos en el Zócalo de la Ciudad de México me han marcado mucho... Tantos conciertos, tantos países... Es difícil elegir. Todos esos conciertos que he hecho en mi país, donde voy descubriendo las pequeñas localidades, la forma de ser de cada comunidad".

Al preguntarle si ha cantado en las comunidades donde se habla portugués en África, dice que se ha presentado en Cabo Verde y dos veces en Angola. "La primera vez fue con Madredeus y la otra con el proyecto Matriz, esta antología de música portuguesa del siglo XIII a nuestros días. Ha sido muy interesante y espero volver, pero África es un continente enorme cuya vida social no es equilibrada y no es fácil producir conciertos".