La novela vende, pero el cuento gana lectores: Casamayor

El editor de Páginas de Espuma ha impulsado el género breve desde hace casi 20 años, labor por la que recibirá el Homenaje al Mérito Editorial en la FIL Guadalajara.
Juan Casamayor, editor que recibirá el Homenaje al Mérto Editorial en la FIL
Juan Casamayor, editor que recibirá el Homenaje al Mérto Editorial en la FIL (Cortesía: Páginas de Espuma)

Ciudad de México

Hace ya casi dos décadas, Juan Casamayor decidió emprender lo que en su momento se veía como una aventura arriesgada: impulsar una editorial que tuviera al cuento como un eje.

Por entonces se decía que el género no vende, “que era una locura sólo editar cuentos, pero después de 20 años hemos asistido a un crecimiento de sus lectores”, cuenta el editor, quien en noviembre próximo recibirá el Homenaje al Mérito Editorial, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

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“Sé que la novela es la predilecta, por el gusto que ha creado el sector editorial, pero cada vez hay más cuento. Eso lo ha premiado mucho la FIL de Guadalajara: la militancia y la perseverancia de Páginas de Espuma, pero tiene que ver también con que en los últimos 20 años ha habido una explosión de editoriales independientes en toda Latinoamérica y en España”, le cuenta a MILENIO.

“Las editoriales que consolidan su catálogo y mantienen una coherencia en sus líneas de trabajo son aquellas en las que existe un editor que tiene las cosas más o menos claras, no quiero decir que muy claras por la forma en que están cambiando los paradigmas en nuestro tiempo: tiene claro que hay unos ejes, un suelo que se debe mantener y a partir de ahí observan cómo los tiempos pueden cambiar, cómo esa editorial sigue creciendo sin perder cierto espíritu que la vio nacer y hacerse fuerte. Esa ha sido la receta de Páginas de Espuma”.



Los desafíos de publicar cuentos

Junto con Encarnación Molina, otro pilar dentro de la editorial, Juan Casamayor fundó en 1999 a Páginas de Espuma, desde donde ha impulsado la faceta cuentística de muchos exponentes del cuento actual.

“Tengo otra forma de vivir el homenaje —asegura Casamayor—: es más interna, más paredes hacia adentro, donde el editor lo vive con alegría y una gran responsabilidad, pero también con tranquilidad por la dinámica de la editorial, donde más allá de que estemos recibiendo cientos de correos y muchísimas felicitaciones, todo se comparte con el equipo que trabaja día a día; algunas cosas no cambian porque tampoco trabajamos para recibir premios: lo vamos a celebrar muy por lo alto, pero en el fondo esas cosas no cambian”.

Sin embargo, sabe que los desafíos editoriales van más allá de la publicación del cuento, todo lo que implica la cultura escrita está en un momento de indefinición del paradigma de lo escrito, porque los nuevos modelos no terminan de validarse, “estamos a tientas de qué funciona o no”.

“Ante todo, un editor es un lector: en Páginas de Espuma se nota ya no sólo que los editores son lectores, todo el equipo es lector —y lector, además, reincidente—lo que se refleja en cómo va la editorial, y en la familia que hemos creado entre las personas de la editorial y los autores”.

A lo largo de 18 años de historia, el sello ha tenido un camino ascendente y, aun cuando se han dado momentos más difíciles que otros, “no paramos”, concluye Juan Casamayor.


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