“Me ha ayudado tener unos padres dedicados al flamenco”

La artista sevillana afirma que el próximo viernes ofrecerá un espectáculo de carácter puro y de “naturaleza bestial”, en el Lunario del Auditorio Nacional.
Pastora se presentó con su familia en México hace 11 años.
Pastora se presentó con su familia en México hace 11 años. (Especial)

México

La primera vez que la bailaora sevillana Pastora Galván estuvo en México fue hace 11 años. Estaba acompañada por su padre y hermano. La familia actuó en el Teatro Degollado de Guadalajara y, según sus propias palabras: “Quedé encantada con el público mexicano”.

Más de una década después, Galván vuelve al país para presentar el espectáculo ¡Pastora baila! en distintas ciudades. La artista española ofrecerá una gala internacional en la que le rendirá homenaje al flamenco más puro de los barrios de Triana, acompañada del guitarrista Ramón Amador y los cantaores Cristian Guerrero y Jesús Corbacho.

El Lunario del Auditorio Nacional, del Distrito Federal, será la sede para que el próximo viernes a las 21:00 horas la bailaora actúe y despliegue su pasión por el flamenco. Monterrey y Puebla ya tuvieron la oportunidad de verla y tenerla como maestra, pues su visita al país también ha servido para que imparta algunos talleres en distintas academias especializadas, como la de Miguel Fuentes, en la ciudad regiomontana, y la de Ibarra y Breton Flamenco, en la Angelópolis.

Hija de José Galván —considerado uno de los maestros más importantes del flamenco—, Pastora lleva en la sangre la solera de los bailes, lo que le ha permitido ganar premios como el Matilde Coral y recorrer Estados Unidos, Latinoamérica, Europa y Medio Oriente. En entrevista, cuenta sobre su estancia en México y el espectáculo que dará.

¿De qué trata ¡Pastora baila!?

El espectáculo es puro flamenco. Hay fuerza, energía y una naturaleza tan bestial que es muy impactante. Empiezo con el baile de casa: el de los gitanos de Triana, como si estuviera bailando con zapatillas, bailando en mi casa. Después incorporo el flamenco como lo vemos hoy en día: más técnico, bien vestido, bien iluminado. El espectáculo tiene muchos cambios de clima, por lo que no te aburres.

Vino a México hace 11 años. Recuérdenos la presentación que tuvo en aquella oportunidad.

Fue familiar. Venían mi padre, José Galván; mi hermano, Ismael Galván, y yo. Era un espectáculo de dinastía: el padre con los dos hijos. Ahora, en cambio, presento un espectáculo como siento y veo el flamenco.

¿Qué significa para usted venir de una dinastía familiar dedicada al flamenco?

Es impresionante. Fácil y difícil a la vez. Hay muchas personas que suelen decir que en mi carrera todo ha sido sencillo. No es verdad. A la hora de estar en el escenario suelo encontrarme sola y los periódicos critican mi trabajo a partir de eso. En lo que sí me ha ayudado tener padres dedicados al flamenco es que te indican cómo hacer las cosas; pero tú lo tienes que trabajar y realizar por tu cuenta, porque tú le das la cara al público y a todo el mundo.

¿Qué es este género para usted?

Es mi vida. He nacido en el seno de una familia flamenca. Mi padre y madre son bailaores; mi madre bailó cuando estaba embarazada de mí. Ellos me llevaban a todas partes. De uno o dos años me dormía escuchando el flamenco. Imagínate lo que significa eso para mí. El flamenco es lo que he respirado, comido y mamado desde siempre.

¿Cómo está el flamenco frente a otras expresiones de la danza?

Espectacular, valiente, apostando técnicamente. Además, con las nuevas tecnologías, como el YouTube, se puede apreciar de forma masiva. En el flamenco nunca se deja de aprender. Siempre te aporta algo.